Hace una semana publicamos El racismo es paganismo, un diálogo de Piedrasanta en el que un abogado tradicionalista defiende «la fe y la sangre» y Ricardo Aldama le responde que el racismo, en cualquiera de sus grados, es una manera pagana de ver al hombre. El diálogo discute lo esencial. Este artículo lo amplía por puntos concretos: los errores que allí se nombran de pasada, cada uno con su autor, su fecha y lo que la Iglesia le opone.
No hay más que una raza humana. Todos los hombres descienden de Adán y Eva, tienen una sola naturaleza y llevan una sola herencia. Las diferencias de color y de rasgos son variaciones accidentales del cuerpo: continuas, mudables y ajenas a lo que hace hombre al hombre. Lo que de verdad distingue a los pueblos es lo que la Escritura usa para contarlos en la tabla de las naciones: la lengua, la familia, la tierra y, sobre todo, el dios al que sirven. En un pueblo, como en un hombre, hay algo que determina y algo que es determinado. En el hombre, el alma es la forma del cuerpo, como definió el Concilio de Vienne. En el pueblo, lo formal es la cultura, y la cultura sale del culto.
El racismo invierte ese orden: pone la sangre, que es la materia, en el lugar del culto, que es la forma. Hace de lo determinado lo determinante y, cuando lleva la inversión hasta el final, la convierte en religión. Pío XI lo dijo así en Mit brennender Sorge (14-III-1937): quien eleva la raza o el pueblo a «suprema norma de todo», incluso de los valores religiosos, y los diviniza «con culto idolátrico», «pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios».1 Eso es el paganismo: la vuelta a los dioses de la tribu, a la sangre y al suelo, a la comunidad de nacimiento en lugar de la comunidad de fe. Por eso este catálogo se titula «El racismo es paganismo»: no es un insulto, es la definición del error.
Un año después, el 13 de abril de 1938, la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades mandó a las facultades católicas de todo el mundo refutar ocho proposiciones racistas. Entre ellas, que las razas, «por sus caracteres naturales e inmutables», son de tal modo diferentes que la más baja está más lejos de la más alta que de la especie animal más alta; y que de la sangre, «sede de los caracteres de la raza», derivan todas las cualidades intelectuales y morales del hombre.2 El 28 de julio del mismo año, Pío XI dio a los alumnos de Propaganda Fide la fórmula positiva: el género humano, «tutto il genere umano, è una sola, grande, universale razza umana».3
Hay que precisar qué se niega. La teología manual anterior a 1958 llama «razas» a las variedades accidentales hereditarias de una sola especie, y Pío XI, en el mismo discurso, admite dentro de la raza universal «razas especiales» como «variaciones». Ese sentido débil no se discute aquí: es un modo de nombrar la variación física, que nadie niega. Lo que se niega es el sentido fuerte, el del racismo: grupos humanos naturalmente separados, de caracteres inmutables, jerarquizables, de los que dependerían la inteligencia y la moral. Es lo que Roma mandó refutar, y en ese sentido las razas no existen.
El catálogo reúne veintiocho errores del racismo en seis bloques. Los cuatro primeros son errores contra la fe y la razón: contra la unidad del género humano, contra la naturaleza del hombre, contra la Escritura y contra la Iglesia y sus sacramentos. El quinto recoge el racismo en obra: la esclavitud racial y el exterminio. El sexto, su término: la religión de la sangre. Cada error se cita literalmente de su autor o de su ley. Lo contradicen la Escritura, los Padres y el magisterio anterior a la muerte de Pío XII (9-X-1958). Los apéndices recogen la prueba de la historia (la Cristiandad hispánica frente a la América inglesa), las objeciones que se hacen desde dentro de la Iglesia, las corrientes acatólicas de las que salió el racismo moderno y el presente.
Este artículo resume, en dos líneas cada uno, los veintiocho errores del catálogo completo, donde cada ficha está entera: la cita literal del error, el texto que lo contradice, el comentario y las notas. Cada línea enlaza con su ficha.
El catálogo completo en PDF, con todas las notas, se envía primero a los suscriptores del boletín (el formulario está al pie de esta página) y después se enlazará aquí.
Los veintiocho errores, en dos líneas
I. Contra la unidad del género humano
1. Hubo hombres antes de Adán, y Adán es solo el padre de los judíos
Dice: Que hubo hombres antes de Adán, y que Adán es solo el padre de los judíos (La Peyrère, 1655).
La Iglesia: Dios hizo «de uno» todo el linaje de los hombres (Hch 17, 26); no hubo verdaderos hombres que no vengan de Adán (Pío XII).
2. Las razas humanas fueron creadas por separado, en provincias zoológicas distintas
Dice: Que las razas humanas fueron creadas por separado, en provincias zoológicas distintas (Nott y Gliddon, Agassiz).
La Iglesia: El género humano es uno por su origen común y por su naturaleza (Summi Pontificatus); todos descienden de una sola pareja.
3. El hueco entre el hombre y el mono está hoy entre el negro y el gorila
Dice: Que el hombre viene del mono por grados, y que el «eslabón» está hoy entre el negro y el gorila (Darwin).
La Iglesia: El origen del cuerpo humano a partir de otro ser vivo no está demostrado, y las almas las crea Dios inmediatamente (Humani generis).
4. La raza más baja está más lejos de la más alta que de la especie animal más alta
Dice: Que la raza más baja está más lejos de la más alta que del animal más alto.
La Iglesia: Roma mandó refutar esta proposición en 1938; todo el que nace hombre, sea cual sea su color, viene de Adán (San Agustín).
5. Solo Israel se llama hombre; los gentiles se llaman hombres para distinguirlos de los animales
Dice: Que solo Israel se llama hombre, y que los gentiles se llaman así para distinguirlos de los animales (Talmud).
La Iglesia: Dios hace hijos de Abraham de las piedras, y no son hijos de Dios los de la carne, sino los de la promesa (Mt 3, 9; Rm 9, 8).
II. Contra la naturaleza del hombre: el alma, forma del cuerpo
6. De la sangre, sede de los caracteres de la raza, derivan todas las cualidades intelectuales y morales del hombre
Dice: Que de la sangre derivan todas las cualidades intelectuales y morales del hombre.
La Iglesia: El alma racional es por sí y esencialmente la forma del cuerpo, y la crea Dios inmediatamente (Vienne, Humani generis).
7. La desigualdad de las razas decide el destino de las civilizaciones
Dice: Que la desigualdad de las razas decide el destino de las civilizaciones (Gobineau).
La Iglesia: Los pueblos se diferencian según las condiciones de vida y de medio, sin romper la unidad de la familia humana (Pío XII).
8. La raza es lo decisivo en el espíritu y en la moral de los pueblos
Dice: Que la raza es lo decisivo en el espíritu y en la moral de los pueblos (Chamberlain).
La Iglesia: Elevar la raza a norma suprema, aun de los valores religiosos, pervierte el orden creado por Dios (Pío XI).
9. Los pueblos que no levantaron civilizaciones son por naturaleza inferiores
Dice: Que los pueblos de África son por naturaleza inferiores, «charcas y pantanos» de la historia (Kuyper).
La Iglesia: La civilización sale del culto: los mismos pueblos adoraban a Odín antes de levantar catedrales (Summi Pontificatus 34).
III. Contra la Escritura: la sangre leída en la Biblia
10. Cam fue castigado en su piel: la piel negra es la marca de una maldición
Dice: Que Cam fue castigado en su piel, y que la piel negra es la marca de una maldición (Talmud).
La Iglesia: Noé maldice a Canaán, no a Cam; el color no saca a nadie del linaje de Adán (Gn 9, 25; San Agustín).
11. La profecía de Noé se cumple en la servidumbre de los negros
Dice: Que la profecía de Noé se cumple en la servidumbre de los negros (Bergier, Straubinger).
La Iglesia: La maldición recae sobre Canaán y se cumplió en Josué; la trata de negros está condenada (Gregorio XVI, 1839).
12. Solo los hijos de Sem y de Jafet han llevado el progreso de la humanidad; de los camitas no ha salido nada
Dice: Que solo los hijos de Sem y de Jafet han llevado el progreso de la humanidad (Kuyper).
La Iglesia: En Cristo no hay griego ni judío, bárbaro ni escita, y el primer gentil bautizado es un etíope (Col 3, 11; Hch 8).
13. Babel es voluntad de Dios de separar a las razas, y mezclarlas es rebelarse contra ella
Dice: Que Babel es voluntad de Dios de separar las razas, y mezclarlas es rebelarse contra ella.
La Iglesia: Babel separó las lenguas, y Pentecostés las reúne en la Iglesia; Dios hizo a todos los pueblos «de uno» (Hch 2; 17, 26).
IV. Contra la Iglesia y sus sacramentos
14. El matrimonio entre razas es una mezcla abominable que la ley debe castigar
Dice: Que el matrimonio entre razas es una «mezcla abominable» que la ley debe castigar con el destierro (Virginia, 1691).
La Iglesia: La Iglesia solo conoce impedimentos de religión, y los Reyes Católicos mandaron favorecer esos matrimonios (CIC 1917; Ovando, 1503).
15. El Estado puede prohibir y anular el matrimonio entre personas de raza distinta
Dice: Que el Estado puede prohibir y anular el matrimonio entre personas de raza distinta (Núremberg, 1935; Italia, 1938).
La Iglesia: El matrimonio de los bautizados se rige por el derecho divino y el canónico; el Estado solo regula sus efectos civiles (CIC 1917, c. 1016).
16. A causa de la debilidad de algunos, los fieles de color pueden recibir la comunión aparte
Dice: Que, por la debilidad de algunos, los fieles de color pueden recibir la comunión aparte (NGK, 1857).
La Iglesia: Porque el pan es uno, somos un solo cuerpo; no cabe acepción de personas en la asamblea (1 Cor 10, 17; Sant 2, 1-4).
17. Más vale no bautizar al esclavo, porque el bautizado es más difícil de vender
Dice: Que más vale no bautizar al esclavo, porque el bautizado se vende peor (los amos del Cabo tras Dort).
La Iglesia: Dios quiere que todos los hombres se salven, y Cristo mandó bautizar a todas las gentes (1 Tm 2, 4; Mt 28, 19).
18. El indio cristiano sigue siendo indio: su fe no le da derecho a la ciudadanía
Dice: Que el indio católico sigue siendo un pueblo «inferior», de ciudadanía dudosa (Tribunal Supremo de EE. UU., 1913).
La Iglesia: Ya no sois extranjeros, sino conciudadanos de los santos (Ef 2, 19); los indios son vasallos libres (Leyes Nuevas, 1542).
V. El racismo en obra: la esclavitud racial y el exterminio
19. Para la raza africana, tal como la ha hecho la Providencia, la esclavitud es la única relación tolerable
Dice: Que para la raza africana, tal como la hizo la Providencia, la esclavitud es la única relación tolerable (Dabney).
La Iglesia: La trata de negros, tratados como si no fueran hombres, está prohibida bajo cualquier pretexto (Gregorio XVI).
20. Dios ha encomendado a un pueblo la misión de conservar y perpetuar la esclavitud de otro
Dice: Que Dios ha encomendado al Sur la misión de conservar y perpetuar la esclavitud (Palmer, 1860).
La Iglesia: Cristo vino a predicar a los cautivos la libertad, y nadie puede ser esclavizado por su raza (Lc 4, 18; Gregorio XVI).
21. Las razas civilizadas exterminarán y reemplazarán a las salvajes
Dice: Que las razas civilizadas exterminarán y reemplazarán a las salvajes (Darwin).
La Iglesia: No matarás; a las gentes hay que enseñarlas y bautizarlas, no reemplazarlas (Ex 20, 13; Mt 28, 19).
22. La guerra de exterminio entre las razas continuará hasta que se extinga la raza india
Dice: Que la guerra de exterminio seguirá hasta que se extinga la raza india (Burnett, 1851).
La Iglesia: El prójimo es también el hombre de otro pueblo, y los indios son vasallos libres (Lc 10, 29-37; Leyes Nuevas).
23. Los indios son cananeos, y destruirlos es cumplir el mandato de Josué
Dice: Que los indios son cananeos, y destruirlos es cumplir el mandato de Josué (Mason, Underhill, Paxton).
La Iglesia: El Hijo del hombre no vino a perder las almas, sino a salvarlas (Lc 9, 56).
VI. El término: la religión de la sangre
24. La sangre nórdica es el misterio que ha sustituido a los antiguos sacramentos
Dice: Que la sangre nórdica es el misterio que ha sustituido y superado a los antiguos sacramentos (Rosenberg).
La Iglesia: Los sacramentos de la Nueva Ley los instituyó Cristo, y son siete; el Santo Oficio puso el libro en el Índice (Trento; 1934).
25. El pecado contra la sangre y la raza es el pecado original de este mundo
Dice: Que el pecado contra la sangre y la raza es el pecado original de este mundo (Hitler).
La Iglesia: El pecado original es el de Adán, transmitido a todos por propagación, y lo borra la Sangre de Cristo (Trento; Rm 5, 12-18).
26. La religión ha de ser propia de la raza, y la Iglesia universal envenenó las razas
Dice: Que la religión ha de ser propia de la raza, y que la Iglesia universal envenenó las razas europeas (Rosenberg, Hauer).
La Iglesia: Hablar de un Dios nacional o de una religión nacional es error, y la iglesia nacional es apostasía (Pío XI, Mit brennender Sorge 15 y 25).
27. Por el bautismo nada cambia en la condición racial del judío, y los cristianos de raza judía no tienen lugar en la Iglesia
Dice: Que el bautismo no cambia nada en el judío, y que los cristianos de raza judía no tienen lugar en la Iglesia (iglesias evangélicas alemanas, 1941).
La Iglesia: Los bautizados en Cristo están revestidos de Cristo, y ya no hay judío ni griego (Gal 3, 27-28; CIC 1917, c. 87).
28. Todo es raza, y no hay otra verdad
Dice: Que «todo es raza», y que el pueblo de Dios es un linaje de sangre (Disraeli; Chamberlain lo imitó).
La Iglesia: No todos los que descienden de Israel son Israel; los hijos de Dios son los de la promesa (Rm 9, 6-8).
Conclusión
El racismo es paganismo porque invierte el orden de la naturaleza y luego le da culto. Pone la sangre, que es materia, en el lugar del culto, que es forma; hace de lo determinado lo determinante; y cuando la inversión llega al final, levanta un dios de la tribu, como dijo Pío XI, y una religión de la sangre, como escribió Rosenberg. Los veintiocho errores de este catálogo son los pasos de esa inversión: negar el origen común, poner las cualidades del alma en la sangre, leer la sangre en la Biblia, levantar en la Iglesia y en el matrimonio el muro que la Iglesia no conoce, esclavizar y exterminar por la raza, y, por último, adorarla.
La doctrina católica responde con una sola verdad en todos los frentes: un solo Adán, una sola naturaleza, una sola Redención, una sola Iglesia para todas las gentes. Entre los hombres hay diferencias de lengua, de costumbre y de culto, y son reales; las de color y de rasgos son accidentes del cuerpo. La frontera que la Iglesia reconoce entre los pueblos es la misma que la Escritura traza en Dt 7,3-4 y que el derecho canónico conserva en la disparidad de cultos: la fe. Se cruza con el bautismo, que está al alcance de todo hombre. La raza, en el sentido del racismo, no se cruza nunca, y por eso no es una frontera cristiana.
La historia lo prueba. Donde la Iglesia tuvo poder, se mandó casar a los unos con los otros «para ser doctrinados en las cosas de nuestra Santa Fe Católica», el mestizo pudo ser sacerdote y el cacique, hidalgo. Donde se rompió con ella, en la Reforma, en el Estado liberal, en el darwinismo y en el neopaganismo, se prohibió el matrimonio, se separó la mesa del Señor, se regateó el bautismo y se anunció el exterminio. Un gobernador de California lo dijo sin querer en 1851: sin lazos de matrimonio, las razas «must ever remain at enmity». Contra eso, la Iglesia no opone una teoría de las razas, sino el sacramento que las hace una sola familia.
El catálogo completo, con todas las citas y las notas: El racismo es paganismo: catálogo de sus errores. El diálogo de Piedrasanta del que nace: El racismo es paganismo.
Piedrasanta
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