LA LARGA PREPARACIÓN DE LA APOSTASIA DEL VATICANO II

Doctrina La Gran Apostasía Sin categoría

Un comentario sugerido por  la  obra de Mary Ball: “SE SOCAVA LA IGLESIA”

Se puede leer un resumen de esta obra aquí.

 

La verdad es que leer esta obra la verdad es que la mayoría de datos en realidad eran ya conocidos, Que a nivel informativo no aposta grandes novedades. Pero lo verdaderamente explosivo en esta obra, es leer todos estos datos puestos  uno detrás de otros y darles una coherencia total.

Por ejemplo, todo católico la traición de la jerarquía a los cristeros mexicanos. Todos los católicos decentes  nos hemos quedados perplejos ante la historia del ataque eclesial en Francia de Sodalitium, primero, y sobre todo de la Action Française. Y a veces hemos sido tan ingenuos al punto incluso de justificar esa  medida en la “politización” de tal movimiento.

A pesar de todo, antes de leer este análisis, los católicos  “despiertos” sabíamos unas cuantas cosas:

  1. Sabíamos que el Vaticano II no podía haber salido de la Que la cuestión de fondo era que la mayoría, o la inmensa mayoría de los participantes estaban incluidos dentro de la herejía modernista.
  2. También sabíamos que eso no surge de un día para otro. Que hace falta que durante décadas los modernistas controlaran los seminarios, que los obispos lo permitienran y que en suma, entre bambalinas se fura preparando la explosión del Vaticano II y de la apostasía global de Roncalli y Montini.
  3. Incluso a vece, en los momentos más críticos nos llegaríamos a quejar de determinadas casas de las que llevo a cabo Pacelli (reforma litúrgica, determinadas expresiones inoportunas sobre la anticoncepción o la evolución darwiniana…).

Pero la tendencia de los tradicionalistas católicos, como la de todos los católicos actuales es la de  exculpar a los papas anteriores al Vaticano II de toda culpa, según una paolatria absolutamente universal (igual en tradicionales como en modernistas). Muchos  católicos hacen eso intentando  justificar que  los papas anteriores al concilio eran verdaderos papas porque nunca cayeron en la herejía. Mientras que los de después del Vaticano II simplemente no eran papas. Y es que esa enfermedad mental que es la papalatria les lleva a creer que  un papa no puede caer en la herejía… incluso que no puede caer en el error (herejía material).

Como sea esta de Mery Ball, lo que hace, su carácter realmente revolucionario consiste en contextualizar todos estos datos, de forma que se dibuja un tapiz que empieza antes de  Pío IX y con ciertas reacciones (Vaticano I o Pío X) va arrastrando a toda la Iglesia en un proceso hacia la herejia modernista actual , de forma que  los  principales resposables del Vaticano II no son tanto Roncalli y  Montini, como  Ratti (Pío XI) y Pacelli (Pío XII). Y especialmente este último.

Una obra especialmente convincente en sus conclusiones, tanto más cuanto que no es  una obra de teología histórica más o menos  discutible, como una obra puramente  histórica que se remite a los hechos concretos, siendo su principal aportación la de relacionar causalmente todos esos datos.

Un elemento que habría que considerar entorno obra (aunque no lo trate ella misma) es que las tesis que desarrolla explicarían el largo proceso por el que se fue introducción la absurda idea desde el punto de vista católico del BAUTISMO DE DESEO, tan contrario a la doctrina católica, y que sin que jamás se hubiera sido definido como tal por el magisterio,  se fue metiendo de rondo en las enseñanzas católicas, poco a poco y por la puerta de atrás. Un proceso que culminaría en tiempos de Pío XII, en vísperas de la apostasía del Vaticano II, con la condena del Padre Feeney, o más bien por la desvergonzada persecución de este sacerdote al que se  perseguía por definir  un dogma de fe definido (“FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACIÓN”)… Se le persiguió por eso, aunque no se le condenara por eso.  Con ello el fundamento “doctrinal” del anti concilio estaban puestas.

Todo esto no significa que la obra  no esté llena de opiniones  objetable. Especialmente cuando entra en un terreno teológico. O, por ejemplo,  con su valoración de los contendientes de la II Guerra. También echamos en falta elementos que creemos importantes, como el papel que la sodomía del clero a jugado en el proceso (y estamos pensando especialmente en Montini).Pero, en realidad, eso es parte de la gracia de la obra, que es una valoración histórica de hechos; que como tales pueden prestarse a distintas valoraciones, pero que a la vez marca un línea y una dirección muy evidente, que culmina en el Vaticano segundo y sus efectos colaterales.

Una obra que no es para estómagos débiles ni para  practicantes  de la papalatría rampante, pero que sin duda abre muchas luces a los católicos que aman más la verdad que sus propias convicciones y conclusiones apriori.

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