LA DOCTRINA DE BERGOGLIO SOBRE COMUNIÓN DE ADÚLTEROS ES LA CONCLUSIÓN LÓGICA DEL MAGISTERIO DE WOJTYLA.

Los línea  media han entrado en un ataque de cólera porque el pervertido cardenal  Paglia   ha hecho unas declaraciones en la que afirma  que Wojtyla fue el precursor de Amoris laetitia de Bergoglio:

Un revisionista afirma: «la revolución real ocurrió durante el papado de Juan Pablo II”

Paglia acusa a JP II de ser precursor de Amoris L

De hecho,  Paglia explicó que antes de la Familiaris Consortio (1981) de Juan Pablo II “no ocurría que los divorciados y vueltos a casar no sólo no podían recibir la Comunión, lo que ocurría era que estaban prácticamente excomulgados y expulsados”. Y dijo además: “Ellos eran intrusos. Después de Juan Pablo II, todos estaban dentro del hogar”. Inclusive, Paglia llama a Francisco “el mejor intérprete de Juan Pablo II”.

Wojtyla y después Ratzinger, con el lenguaje de dos filos del Vaticano II,  dijeron que los divorciados vueltos a casar deberían abstenerse  de comulgar.  Pero, como dice el pervertido Paglia, anteriormente ser excluido de la comunión eclesial no solo significaba no poder comulgar sino además ser excluido de la comunión eclesial, siendo apartado de la comunidad. En cambio tanto Wojtyla como Ratzinger hablan claramente de acoger a los adúlteros en el seno de la comunidad y hacerlos participar de la vida de la Iglesia.

Es más, la excomunión se relativiza totalmente cuando dice:

“La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».” (Familiaris consortio, 84)

Es decir, en ese texto se deja claro que se pueden recibir la absolución sacramental  solo con el arrepentimiento  por violar “signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo”, y se está  “dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio”.

¿Qué quiere decir esta última condición?  Pues… ni lo sé yo, ni lo debe saber nadie exactamente. Pero eso al parecer no implica la separación y cese de la cohabitación  de los adúlteros… Y para poder seguir conviviendo lo único que hace falta  es un compromiso de vivir en continencia… Pero un compromiso a veces, por debilidad humana se viola, y eso puede ser incluso una falta menor, producto de la debilidad humana.

En conclusión, en pervertido Paglia tiene toda la razón cuando dice  que Amoris laetitia solo saca las conclusiones lógicas de Familiaris Consortio. Es más, si los  línea media no fueran tan hipócritas reconocerían lo que todos sabemos: desde tiempos de Wojtyla, y a consecuencia de Familiares Consortio, en muchas parroquias se permitía la comunión de los adúlteros… Y si casualmente en una parroquia no te dejaban, te ibas a otra y ya  está (como aconsejo Bergoglio a  una señora argentina en conversación telefónica).

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