11 Argumentos católicos contra el “Bautismo de Deseo”

11 Argumentos católicos contra el “Bautismo de Deseo”

¿Qué es el Bautismo de deseo (1)?

“De la misma manera debe afirmarse lo mismo de la Iglesia, en cuanto que la Iglesia es un medio general de salvación. Así pues, para obtener la salvación eterna, no siempre se requiere el ser incorporado en la Iglesia de hecho como miembro, sino que se requiere que esté unido a ella por lo menos de deseo o intención.” (2)

Al respecto, habrá que afirmar que la doctrina del Bautismo de Deseo  no es una doctrina católica, es decir que no forma parte de la revelación ni la fe de la Iglesia y principalmente por estas once razones.

Nótese bien que de las 11  razones, en realidad para demostrar la falsedad católica del Bautismo de Deseo basta y sobra con los dos primeros  argumentos (Primero y Segundo),  siendo el resto (del 3º al 11º) simples aclaraciones de dudas que ya están explicados  en esos dos primeros.

 

PRIMERO

La iglesia enseña que sin el bautismo sacramental, en el que el agua natural es materia, no hay salvación:

[Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, canon 5 (DS 861)]:

“Si alguno dijere que el bautismo [el sacramento] es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema”

[Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, sesión 7, canon 2, ex cathedra:]

 “Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de metáfora las palabras de nuestro Señor Jesucristo: ‘Quien no renaciere del agua y del Espíritu Santo’ (Juan 3, 5), sea anatema”

EN CONSECUENCIA, si el Bautismo de Deseo es falso, puesto que en caso contrario uno podría salvarse sin el sacramento del verdadero Bautismo, lo que ha sido condenado por la iglesia.

 

SEGUNDO

Es de Fe católica que fuera de la Iglesia  no hay salvación:

[Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441, ex cathedra:]

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mat. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica”.(3)

EN CONSECUENCIA, si el bautismo de deseo fuera posible entonces el dogma anterior seria falso, puesto que por el bautismo de deseo se salvan estando  fuera de la iglesia.

Bautismo de la Santísima Virgen María

TERCERO

El Bautismo es la  única puerta de entrada a la Iglesia:

[Papa Pío XII, Mystici corporis, # 22, 29 de junio de 1943:]

“Pero entre los miembros de la Iglesia, sólo se han de contar de hecho los que recibieron las aguas regeneradoras del bautismo y profesan la verdadera fe”.

[Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Exultate Deo, 22 de noviembre de 1439, ex cathedra:]

“El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es la puerta de la vida espiritual pues por él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia”.

Por tanto, el que no recibe  las aguas del bautismo esta fuera de la iglesia y, por tanto de la salvación.

EN CONSECUENCIAEl Bautismo de Deseo no puede salvarnos, porque el mismo excluye las aguas del bautismo y por tanto la pertenencia a la Iglesia.

 

CUARTO

Desde la doctrina católica anterior (sin las aguas del bautismo no hay salvación, pues es la única puerta de entrada a la iglesia y fuera de la Iglesia no hay salvación) es que cobra todo su sentido las palabras  del evangelio:

Mar 16:14  Y por fin, recostados ellos, los once, aparecióse, y vituperó su incredulidad y duro corazón, porque a los que le vieran resucitado, no creyeron.

Mar 16:15  Y díjoles: «Yendo al mundo todo entero, predicad el Evangelio a toda criatura.

Mar 16:16  El creyente y bautizado, se salvará; mas, el increyente, se condenará.

 

Por eso dice el Apóstol:

Rom 10:13  Que todo el que invocare el nombre del Señor, se salvará.

Rom 10:14  ¿Cómo, pues, invocarán al que no han creído? ¿Y cómo creerán a quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin predicador?

Rom 10:15  ¿Y cómo predicarán, si no se les enviare? según está escrito: (Is. 52,7.) ¡Qué hermosos los pies de los que evangelizan (paz, de los que evangelizan) lo bueno!

Rom 10:16  Pero no todos han obedecido al Evangelio. Pues Isaías dice: (Is. 53,1.) «Señor, ¿quién creyó a nuestra oída?

Rom 10:17  Luego la fe por oído, y el oído por medio de palabra de Cristo.

 

EN CONSECUENCIA, el Bautismo de Deseo no coherente con la necesidad de imperiosa de  predicar el Evangelio, que solo en el marco de que solo el que “crea y se bautice” se  salva,  tiene sentido. Y la prueba es que dese que se ha extendido la falsa creencia del Bautismo de Deseo la supuesta Iglesia ha dejado de evangelizar y  predicar el Evangelio  (aunque  en realidad esa es la función de la idea anticatólica del Bautismo de Deseo).

QUINTO

De siempre, los herejes se han saltado la enseñanza de Dios y de la santa Iglesia por el método de los sofistas: retorciendo las palabras.

Por ejemplo, para saltarse el dogma católico de que FUERA DE LA IGLESIA ABSOLUTAMENTE NADIE SE SALVA, la secta del Vaticano II enseña lo siguiente:

847 Esta afirmación no se refiere a los que, sin culpa suya, no conocen a Cristo y a su Iglesia” y como prueba cita el Vaticano II:

‘Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna’ (LG 16; cf DS 3866-3872)”.

 

Pero esto, obviamente contradice la enseñanza perpetua de la Iglesia:

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles” (Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441)

 

Y al respecto hay que decir que la iglesia siempre ha condenado  la interpretación sofistica de un texto que se aparte del  significado literal original:

 

[Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 3, cap. 2 sobre la revelación, 1879, ex cathedra:]

 “De ahí que también hay que mantener perpetuamente aquel sentido de los sagrados dogmas que una vez declaró la santa madre Iglesia y jamás hay que apartarse de ese sentido so pretexto y nombre de una más alta inteligencia”.

 

POR TANTO,  el Bautismo de Deseo,  contradice el magisterio y la fe católica, y a la vez  es  una de las pruebas de que el Vaticano II es un falso concilio.

 

SEXTO

Lo defensores del bautismo de deseo  citan largas listas  de maestros, teólogos y hasta de documentos papales en defensa de tal “bautismo de deseo”. Ninguno de esos documentos es concluyente en absoluto o manifestación del  Magisterio extraordinario u ordinario:

https://forocatolico.wordpress.com/2016/12/20/4450/

https://moimunanblog.com/2015/02/28/bautismo-de-sangre-y-de-deseo/

Todos esos listados, copiados maquinalmente uno de otro carecen del más  mínimo valor crítico, llegando al absurdo de mezclar decretos de Trento que evidentemente no se han entendido, con opiniones modernistas de trataditos de teología.

Y sobre todo,  el nulo valor demostrativo de esos largos listados  queda patente  en que existe una obra muy seria que los rebate uno por uno esos  supuestos testimonios y  que los autores del copy-paste de esos listados ni se han dignado leer evidentemente:

https://elcruzadodotorg.files.wordpress.com/2011/05/fuera-de-la-iglesia-no-hay-absolutamente-ninguna-salvacion.pdf

Ahora bien, supongamos que  un Concilio aparentemente legitimo o un papa aparentemente legitimo declarara legitima la doctrina el Bautismo de Deseo. En ese caso, y dado que tal declaración entraría en contradicción con los dogmas definidos en el punto  uno y dos de este listado, habría que concluir que tal concilio y tal papa era falsos y herejes.

 

Pues está escrito:

Gál 1:8 Pero, aun cuando nosotros o un ángel bajado del cielo os anuncie un Evangelio fuera del que os hemos anunciado, sea anatema. *

Gál 1:9 Como antes lo tenemos dicho, ahora también lo digo de nuevo: si alguno os anuncia un Evangelio diferente del que recibisteis, sea anatema.

 

SÉPTIMO

Observese que  la justificación del Bautismo de deseo se fundamenta fuertemente en el Bautismo de Sangre, según este proceso:

  1. Los mártires que murieron por Cristo, y derramaron su sangre por él se salvaron sin bautismo.
  2. Ahora bien, el que muere y espera y desea recibir el bautismo,  a todos los efectos  está en situación muy parecida al que recibió el bautismo de Sangre. Y esto vendría a demostrar el valor salvador del Bautismo de Deseo.

El problema es que la iglesia enseña que el llamado bautismo de sangre no salva:

[Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441, ex cathedra:]

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mat. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica”.

Por tanto, por derramar la sangre por Cristo nadie se salva. Y si por el llamado bautismo de sangre nadie  se salva, mucho menos por el Bautismo de Deseo.

 

OCTAVO

Uno de los medios a los que se ha recurrido para justificar  el Bautismo de Deseo es la ignorancia  invencible. Y es asumible que haya  personas con limitaciones materiales que les  impida conocer el Evangelio.  Pero lo que no es asumible es que:

  1. Haya algo invencible para Dios. Y es que para Dios nada es imposible, y por consiguiente podría  superar y solucionar tal ignorancia invencible.
  2. Pero es más que dudoso que Dios,  para superar tal ignorancia invencible,  use de un método que contradiga  no solo a la iglesia y su enseñanza, sino incluso sus propias palabras:

Jua 3:5 Respondió Jesús: En verdad, en verdad te digo: quien no naciere de agua y Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.

Por tanto, en absoluto la llamada “ignorancia invencible”  puede justificar la realidad del Bautismo de Deseo.

 

NOVENO

Otro argumento  usado para justificar el Bautismo de Deseo es  la misericordia de Dios. Ya que está dicho que :

1Ti 2:3 Esto es bueno y acepto a los ojos de Dios nuestro Salvador,

1Ti 2:4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.

Ahora bien, que Dios quiera todos los  hombres se salven, no significa:

  1. Que no quiera respetar la libertad de decisión de los hombres. Porque Dios respeta que el que no quiera salvarse no se salve
  2. Ni significa que dios no haga justicia, de  forma que el día de su justicia  no diga a muchos:

Mat 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda: «Apartaos de mí, vosotros los malditos, al fuego eterno, que preparó mi Padre para el diablo y para sus ángeles.

Luego la ignorancia invencible e invendida  de  muchos (por ejemplo los aborígenes de america antes del descubrimiento y evangelización), no justifica en absoluto algo como el Bautismo de Deseo.

DÉCIMO

Con el falso bautismo de sangre justifican el falso Bautismo de Deseo. Y con el falso Bautismo de Deseo justifican el falso bautismo de deseo implícito, el cual describen así:

De la misma manera debe afirmarse lo mismo de la Iglesia, en cuanto que la Iglesia es un medio general de salvación. Así pues, para obtener la salvación eterna, no siempre se requiere el ser incorporado en la Iglesia de hecho como miembro, sino que se requiere que esté unido a ella por lo menos de deseo o intención.

De todas formas no se requiere que este deseo sea explícito como es el caso de los catecúmenos, pues cuando una persona se encuentra en ignorancia invencible, Dios acepta también un deseo implícito, llamado así porque está incluido en la buena disposición del alma por la cual la persona desea conformar su voluntad a la de Dios.” (SUPREMA HAEC SACRA)

Por tanto , según este Bautismo de Deseo Implícito,   para salvarse ni siquiera hace falta desear el bautismo para salvarse. Es decir, basta que Dios sepa la buena voluntad de esa persona para que se salve.

Pero entonces la cuestión es la siguiente: SI EL Bautismo de Deseo Implícito FUERA REAL, ENTONCES LA ENCARNACIÓN, EL SACRIFICIO DE LA CRUZ,   Y  JESUCRISTO MISMO RESULTAN SUPERFLUO… Ya que de hecho Dios siempre conoce la intención de la gente.

Por tanto, el Bautismo de Deseo Implícito no solo es contrario a la fe católica, sino que es una doctrina claramente  del Anticristo, o sea, negadora de Cristo. Pero si, el Bautismo de Deseo Implícito es una doctrina anticatólica, puesto que se deduce y  es equiparable en lo esencial al Bautismo de Deseo, este último también es una doctrina anticatólica.

 

UNDÉCIMO

¿Cómo es posible que  una doctrina tan claramente anticatólica como el Bautismo de Deseo fuera permitido en el seno de la Iglesia?

Al parecer fue una labor de siglos para minar la Iglesia, y nunca se presentó como algo dogmático. De hecho fue presentado como una mera idea de misericordia y nunca se presentó como algo dogmático. De hecho la primera vez que se presentó como algo dogmático fue en la SUPREMA HAEC SACRA, contra el padre Feeney en 1949. Pero ni siquiera  entonces fueron capaces de excomulga al Padre por ese tema, y cobardemente se le excomulgo por una cuestión disciplinar que nada tenía que ver con el tema del Bautismo de Deseo, pero con ese “truco”  se creaba la ilusión que se excomulgaba por este tema.

Tras la condena del padre  Feeny fue muy fácil que en falso concilio llamado Vaticano II de convirtiera al Bautismo de Deseo en el núcleo central desde el que se pudo introducir  toda la apostasía modernista del deutero-concilio Vaticano II.

Y el Bautismo de Deseo fundamentalmente dio cobertura a todo el cuento ecuménico. Porque si todo hombre podía salvarse fuera de la Iglesia, tampoco había  ningún problema en que la gente  permaneciera en su falsa secta, y que la evangelización fuera sustituida por el dialogo con la falsas religiones.

Por sus frutos los conoceréis. El Bautismo de Deseo fue una semilla envenenada que crecido dentro de la iglesia durante siglos y que finalmente floreció y dio su fruto de apostasía en la secta del vaticano II.

NOTAS:

  1. A partir de ahora denominamos al “bautismo de deseo” como BD.
  2. LA CARTA DEL SANTO OFICIO SUPREMA HAEC SACRA : Carta enviada por la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio a Su Excelencia el Arzobispo Cushing de Boston. La carta fue escrita como resultado del problema ocasionado por el grupo Centro San Benito en Cambridge, cuya cabeza visible era el P. Feeney.  La Suprema haec sacra fue emitida el 8 de Agosto de 1949, pero no fue publicada en su totalidad hasta el otoño[1] de 1952.
  3. Existen más de media docena de citas del Magisterio Extraordinario en la que se afirma lo mismo: “Fuera de la  Iglesia no hay salvació” . Y pongamos algunos ejemplos:

 

Papa San Gregorio Magno, citado en Summo iugiter studio, 590-604: “La santa Iglesia universal enseña que no es posible adorar verdaderamente a Dios excepto en ella, y asevera que todos los que están fuera de ella no serán salvos”.

 

Papa Inocencio III, Eius exemplo, 18 de diciembre de 1208: “De corazón creemos y con la boca confesamos una sola Iglesia, no de herejes, sino la santa, romana, católica y apostólica, fuera de la cual creemos nadie se salva”.

 

Papa Clemente VI, Super quibusdam, 20 de septiembre de 1351: “En segundo lugar, preguntamos si creéis tú y los armenios que te obedecen que ningún hombre viador podrá finalmente salvarse fuera de la fe de la misma Iglesia y de la obediencia de los Pontífices romanos”.

 

Papa San Pío V, bula excomulgando a la herética reina Isabel de Inglaterra, 25 de febrero de 1570: “La soberana jurisdicción de la única Santa Iglesia Católica y Apostólica, fuera de la cual no hay salvación, ha sido dada por Él [Jesucristo], a quien se le ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra, el Rey que reina en las alturas, sino a una única persona sobre la faz de la tierra, a Pedro, el príncipe de los Apóstoles. (…) Si alguno infringiese Nuestro decreto, Nos lo obligamos con el mismo vínculo de anatema”.

 

Papa León XII, Ubi primum, # 14, 5 de mayo de 1824: “Es imposible que el Dios verdadero, que es la Verdad misma, el mejor, el más sabio proveedor y el premiador de los buenos, apruebe todas las sectas que profesan enseñanzas falsas que a menudo son inconsistentes y contradictorias entre sí, y otorgue premios eternos a sus miembros (…) porque por la fe divina confesamos un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. (…) Por eso confesamos que no hay salvación fuera de la Iglesia”.

 

Papa León XII, Quod hoc ineunte, # 8, 24 de mayo de 1824: “Nos dirigimos a todos vosotros que todavía estáis apartados de la verdadera Iglesia y del camino a la salvación. En este júbilo universal, una cosa falta: que habiendo sido llamados por la inspiración del Espíritu celestial y habiendo roto todo lazo decisivo, podáis estar de acuerdo sinceramente con la Madre Iglesia, fuera de cuyas enseñanzas no hay salvación”.

 

Papa Gregorio XVI, Mirari vos, # 13, 15 de agosto de 1832: “Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo (Ef. 4, 5), entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo (Luc. 11, 23) y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha (Credo Atanasiano)”.

 

Papa Gregorio XVI, Summo iugiter studio, #2, 27 de mayo de 1832: “Finalmente, algunas de estas personas descarriadas intentan persuadirse a sí mismos y a otros que los hombres no se salvan sólo en la religión católica, sino que incluso los herejes pueden obtener la vida eterna”.

 

Papa Pío IX, Ubi primum, #10, 17 de junio de 1847: “Puesto que hay una sola Iglesia universal fuera de la cual absolutamente nadie se salva; ella contiene prelados regulares y seculares junto con los que están bajo su jurisdicción, todos quienes profesan un Señor, una fe y un bautismo”.

 

Papa Pío IX, Nostis et nobiscum, # 10, 8 de diciembre de 1849: “En particular hay que procurar que los mismos fieles tengan fijo en sus almas y profundamente grabado el dogma de nuestra santa Religión de que es necearía la fe católica para obtener la e terna salvación. (Esta doctrina recibida de Cristo y enfatizada por los Padres y Concilios, está contenida también en las fórmulas de profesión de fe usadas por los católicos latinos, griegos y orientales)”.

 

Papa Pío IX, Syllabus de errores modernos, 8 de diciembre de 1864, proposición 16: “Los hombres pueden encontrar en el culto de cualquier religión el camino de la salvación eterna y alcanzar la eterna salvación. – Condenada”.

 

Papa León XIII, Tametsi futura prospicientibus, #7, 1 de noviembre de 1900: “Cristo es el ‘Camino’ del hombre; la Iglesia también es su ‘Camino’. (…) De aquí que todos los que quieran encontrar la salvación fuera de la Iglesia son descarriados y se esfuerzan en vano”.

 

Papa San Pío X, Iucunda sane, # 9, 12 de marzo de 1904: “Pero al mismo tiempo no podemos dejar de recordar a todos, grandes y pequeños, como lo hizo el Papa San Gregorio, de la necesidad absoluta de recurrir a esta Iglesia para tener salvación eterna…”.

 

Papa San Pío X, Editae saepe, # 29, 26 de mayo de 1910: “La Iglesia sola posee junto con su magisterio el poder de gobernar y santificar la sociedad humana. Por sus ministros y sirvientes (cada uno en su propia posición y cargo), ella confiere sobre la humanidad los medios apropiados y necesarios de salvación”.

 

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 11, 6 de enero de 1928: “Sólo la Iglesia católica es la que conserva el culto verdadero. Ella es la fuente de la verdad, la morada de la fe, el templo de Dios; quienquiera que en él no entre o de él salga, ha perdido la esperanza de vida y de salvación”.

 

2 comentarios sobre “11 Argumentos católicos contra el “Bautismo de Deseo”

  1. En el punto 4 es en el único que no pone explícitamente el bautismo de agua como imprescindible. Sólo dice que el que invoque el nombre del Señor se salvará.

  2. SOBRE EL CUARTO PUNTO:

    Tanto San Pablo (Rm 10:13) como el Libro de las Hechos (Hech 2: 21) dicen “Que todo el que invocare el nombre del Señor, se salvará.”. La frase es una cita de Joel (3:1-5), y se refiere al Día del Juicio. Para empezar el teto de Joel se refire a los miembros del Pueblo, que en esa situación desesperada acudan al Señor. Pero en cualquier caso la pregunta sería lña siguiente:

    PREGUNTA: ¿En esa cita quiere decir San Pablo que basta invocar el nombre sel señor para salvarse, sin necesidad del Bautismo sacramental?
    RESPUESTA: NO. Y esto por numerosas razones:

    1º) Porqué la Iglesia infaliblemente que sin bautismo no hay salvación:
    [Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, canon 5 (DS 861)]:
    “Si alguno dijere que el bautismo [el sacramento] es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema”

    2º) Porque, porque la Iglesia no hace sino repetir las enseñanzas de lo dice el Señor, y muy expresamente en su nocturno dialogo con Nicodemo:

    Jua 3:4 Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?»
    Jua 3:5 Respondió Jesús:
    «En verdad, en verdad te digo:
    el que no nazca de agua y de Espíritu
    no puede entrar en el Reino de Dios.

    3º) Porque el mismo San Pablo enseña, evidentemente lo mismo que el señor en el dialogo con Nicodemo:

    San Pablo enseña que por el pecado de nuestros padres nacemos empecatados, esclavos del pecado y del Diablo.

    Rom 3:10 Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están todos bajo el pecado, como dice la Escritura:
    No hay quien sea justo, ni siquiera uno.
    Rom 3:11 No hay un sensato,
    no hay quien busque a Dios.
    Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se corrompieron;
    no hay quien obre el bien,
    no hay siquiera uno.
    Rom 3:13 Sepulcro abierto es su garganta,
    con su lengua urden engaños.
    Veneno de áspides bajo sus labios;
    Rom 3:14 maldición y amargura rebosa su boca.
    Rom 3:15 Ligeros sus pies para derramar sangre;
    Rom 3:16 ruina y miseria son sus caminos.
    Rom 3:17 El camino de la paz no lo conocieron,
    Rom 3:18 no hay temor de Dios ante sus ojos.
    Rom 3:19 Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley lo dice para los que están bajo la ley, para que toda boca enmudezca y el mundo entero se reconozca reo ante Dios,
    Rom 3:20 ya que nadie será justificado ante él por las obras de la ley, pues la ley no da sino el conocimiento del pecado.

    Por eso es necesario nacer de nuevo, como hombre nuevo y distinto, como enseña el Señor a Nicodemo, y esa es precisamente la enseñanza de San Pablo:

    Rom 6:3 ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?
    Rom 6:4 Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo resucitó de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.
    Rom 6:5 Porque si nos hemos injertado en él por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos por una resurrección semejante;
    Rom 6:6 sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido el cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado.
    Rom 6:7 Pues el que está muerto, queda libre del pecado.
    Rom 6:8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él,
    Rom 6:9 sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.
    Rom 6:10 Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios.
    Rom 6:11 Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

    4º) Por tanto, en la cita de San Pablo “Que todo el que invocare el nombre del Señor, se salvará.”, se refioer no a que baste invocar el nombre del señor para salvarse, sino que en que no cree (el que no invoca al Señor) no se salva. Pero, que solo podemos invocar al señor si nos lo anuncian. Y de ahí la necesidad de predicar el Evangelio a todos los hombres. Ahora bien, nuestra fe solo queda sellada por el bautismo.

    El bautismo de deseo nos ha llevado a la actual apostasía del Vaticano II, en la cual ya no es necesario ni siquiera predicar el Evangelio, porque uno se salva en cualquier sitio (en las falsas religiones por ejemplo) y en cualquier estado (sin bautismo sacramental, por ejemplo).

    El lim,ite de la apostasía del vaticano II llega con Bergoglio, el siervo del Anticristo que no tiene empacho en afirmar que el “proselismo es pecado… pecado grave contra el ecumenismo… o sea, contra el ecumenismo que es la doctrina del Anticristo

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