jueves, 26 de mayo de 2016
Corpus Christi
Introito (Ps. 80, 17)
Cibávit eos ex ádipe fruménti, allelúja: et de petra, melle saturávit eos, allelúja, allelúja, allelúja. Exsultáte Deo, adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob.
Sin embargo, los sustentó con riquísimo trigo, y los sació con la miel que destilaban las peñas. [Torres Amat]
Colecta
Deus, qui nobis sub Sacraménto mirábili passiónis tuæ memóriam reliquísti: tríbue, quǽsumus, ita nos Córporis et Sánguinis tui sacra mystéria venerári; ut redemptiónis tuæ fructum in nobis júgiter sentiámus: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, que bajo un Sacramento admirable nos dejasteis la memoria de vuestra pasión, concedednos, os rogamos, venerar de tal modo los sagrados misterios de vuestro Cuerpo y vuestra Sangre, que experimentemos sin cesar en nosotros el fruto de vuestra redención: Vos que vivís y reináis con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y sois Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Epístola (1 Cor. 11, 23-29)
Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corinthios Fratres: Ego enim accépi a Dómino quod et trádidi vobis, quóniam Dóminus Jesus, in qua nocte tradebátur, accépit panem, et grátias agens fregit, et dixit: Accípite, et manducáte: hoc est corpus meum, quod pro vobis tradétur: hoc fácite in meam commemoratiónem. Simíliter et cálicem, postquam cenávit, dicens: Hic calix novum Testaméntum est in meo sánguine. Hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemoratiónem. Quotiescúmque enim manducábitis panem hunc et cálicem bibétis, mortem Dómini annuntiábitis, donec véniat. Itaque quicúmque manducáverit panem hunc vel bíberit cálicem Dómini indígne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. Probet autem seípsum homo: et sic de pane illo edat et de calice bibat. Qui enim mandúcat et bibit indígne, judícium sibi mandúcat et bibit: non dijúdicans corpus Dómini.
Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo ya enseñado, y es que el Señor Jesús la noche misma en que había de ser traidoramente entregado, tomó el pan, y dando gracias, lo partió, y dijo a sus discípulos: Tomad, y comed, éste es mi cuerpo, que por vosotros será entregado a la muerte; haced esto en memoria mía. Y de la misma manera el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es el nuevo testamento en mi sangre; haced esto cuantas veces lo bebiereis, en memoria mía. Pues todas las veces que comiereis este pan y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga. De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese a sí mismo el hombre; y de esta suerte coma de aquel pan, y beba de aquel cáliz. Porque quien lo come y bebe indignamente, se traga y bebe su propia condenación, no habiendo el debido discernimiento del cuerpo del Señor. [Torres Amat]
Gradual (Ps. 144, 15-16)
Oculi ómnium in te sperant, Dómine: et tu das illis escam in témpore opportúno, Aperis tu manum tuam: et imples omne animal benedictióne. Allelúja, allelúja, Caro mea vere est cibus, et sanguis meus vere est potus: qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet et ego in eo. Alleluia.
Por eso fijan en ti sus ojos, oh Señor, las criaturas todas; y tú les das a su tiempo el alimento necesario. Abres tu liberal mano, y colmas de bendiciones a todos los vivientes. [Torres Amat]
Evangelio (Joann. 6, 56-59)
Sequéntia sancti Evangéli secúndum Joánnem In illo témpore: Dixit Jesus turbis Judæórum: Caro mea vere est cibus et sanguis meus vere est potus. Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet et ego in illo. Sicut misit me vivens Pater, et ego vivo propter Patrem: et qui mandúcat me, et ipse vivet propter me. Hic est panis, qui de cœlo descéndit. Non sicut manducavérunt patres vestri manna, et mórtui sunt. Qui mandúcat hunc panem, vivet in ætérnum.
Quien come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él. Así como el Padre que me ha enviado vive, y yo vivo por el Padre; así quien me come, también él vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. No sucederá como a vuestros padres, que comieron el maná, y no obstante murieron. Quien come este pan, vivirá eternamente. Estas cosas las dijo Jesús , enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm. [Torres Amat]
Comentario de los Padres · Catena Aurea (Cadena de Oro) — Santo Tomás de Aquino
San Juan 6, 56-59 — glosas de los Padres griegos y latinos, encadenadas por Santo Tomás.
Había dicho ya: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna", y para manifestar cuánta diferencia hay entre la comida y bebida material y el sacramento espiritual de su cuerpo y su sangre, añadió: "Porque mi carne verdaderamente es comida", etc.
Y dice esto, o bien para que crean en lo que estaba diciendo y no que era enigma o parábola, sino para que comprendan que conviene en absoluto comer el cuerpo de Jesucristo; o bien quiere decir que es verdadera comida ésta que salva al alma.
Como los hombres desean conseguir mediante la comida y bebida saciar para siempre su hambre y su sed, esto en realidad no lo satisface nada sino esta comida y esta bebida, que hace inmortales e incorruptibles a aquéllos que la reciben; esto es, a la misma sociedad de los santos, en donde se encontrará la paz y unidad plena y perfecta. Por lo tanto, nuestro Señor recomendó su cuerpo y su sangre como cosas que se reducen y refieren a cierta unidad, porque de muchos granos se forma otro cuerpo (esto es, el pan), que es un solo todo y lo mismo sucede respecto del vino, que se forma por la reunión de muchos racimos. Después manifiesta en qué consiste comer su cuerpo y beber su sangre, diciendo: "El que come mi carne, etc., permanece en mí y yo en él". Esto es, pues, comer aquella comida y beber aquella bebida, a saber: permanecer en Cristo y tener a Cristo permaneciendo en sí. Y por esto el que no permanece en Cristo y aquél en quien Cristo no permanece, sin duda alguna ni come su carne ni bebe su sangre, sino que, por el contrario, come y bebe sacramento de tan gran valía para su condenación.
Crisóstomo, ut supra. De otra manera puede explicarse la continuación: como había ofrecido la vida eterna a los que lo comiesen, para confirmarlo, añadió: "El que come mi carne, etc., permanece en mí".
San Agustín De verb. Dom. serm. 11. Y en realidad, muchos que comen aquella carne y beben aquella sangre hipócritamente, se hacen apóstatas. ¿Acaso permanecen en Cristo y Cristo en ellos? Pero hay cierta manera de comer aquella carne y de beber aquella sangre, para que el que la coma y la beba permanezca en Cristo y Cristo en él.
San Agustín De civ. Dei. 21, 25. Esta es el haber recibido el Cuerpo de Cristo no sólo sacramentalmente, sino efectivamente, por estar incorporados en su cuerpo. 1.
Crisóstomo, ut supra. Y como yo vivo, es cosa clara que él también vivirá. Y para probar esto añade: "Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre".
San Agustín De verb. Dom serm. 11. Como diciendo: Yo vivo como el Padre. Y para que no se crea que es ingénito, añadió: "por el Padre", manifestando, aunque veladamente, que el Padre es su principio. Y cuando dice: "Así también el que come, él mismo vivirá por mí", no dice esto sencillamente de la vida, sino de la vida de santidad. Porque viven también los infieles, aunque no comen de aquella carne. Y tampoco dice esto en cuanto a la resurrección general, porque también resucitarán; sino que habla de la vida de la gloria y que tiene recompensa.
San Agustín De verb. Dom serm. 11. Mas no dice: del mismo modo que como al Padre y yo vivo por el Padre, el que me come también vive por mí. Porque el Hijo no se hace mejor porque participa del Padre, mientras que por la participación del Hijo, que es lo que significa aquel acto de comerlo nosotros, nos hacemos mejores, uniendo a nosotros su cuerpo y su sangre. Y si dijo: "Vivo por el Padre", es porque es de la misma esencia y esto se dice sin detrimento de la igualdad. Y sin embargo, diciendo: "El que me come vivirá por mí", no afirma nuestra igualdad respecto de El, sino que muestra la gracia del mediador. Mas, si según esto oímos: "Vivo por el Padre", como aquello que dice en otro lugar, "Y el Padre es mayor que yo" ( Jn 14,28), dijo también: "Como me envió el Padre", lo cual equivale decir: para que yo viva por el Padre, esto es, para que mi vida se refiera a El como a lo más grande, fue hecha mi humillación, la causa que me enviara. Pues para que cada uno viva por mí, ha de participar de mí, comiéndome.
San Hilario De Trin., 1, 8. No queda lugar a duda acerca de la verdad de la carne y la sangre de Jesucristo. Mas ahora, según dice el mismo Dios y nuestra fe nos enseña, es verdadera carne y verdadera sangre. Y ésta es la causa de nuestra vida, porque tenemos a Jesucristo viviendo en nosotros, que somos carnales, por medio de la carne, debiendo vivir también nosotros por medio de El, del mismo modo que El vive por el Padre. Y si nosotros vivimos por El de una manera física, según la carne, esto es, habiendo recibido la naturaleza de la carne, ¿cómo dejará de tener en sí al Padre, en cuanto al espíritu, siendo así que El vive por el Padre? Pero vive por el Padre porque su generación no añadió nada ajeno a su naturaleza.
San Hilario De Trin., 1, 8. Y bajó del cielo para que vivamos comiendo aquel pan los que no podemos obtener la vida eterna por nosotros mismos. Por esto sigue: "Este es el pan que descendió del cielo".
San Hilario De Trin., 1, 10. Aquí El se denomina pan. Y para que no se crea que sufrió menoscabo el poder y la naturaleza del Verbo al asociarse con la carne, dijo que el pan era su carne, para que por medio de esto, bajando este pan del cielo, no se creyese que el origen de su cuerpo procedía de la concepción natural, manifestando que su cuerpo era del cielo. Mas como el pan es suyo, manifiesta que ha tomado aquel cuerpo por medio del Verbo.
Teofilacto. Por lo tanto, no comemos a Dios en su pura esencia, porque es impalpable e incorpóreo, como tampoco comemos la carne de un puro hombre, que de nada nos podría aprovechar. Mas como Dios unió a sí la carne humana, su carne tiene propiedades que dan vida, no porque se haya convertido en naturaleza divina, sino como sucede al hierro candente, que permanece hierro y tiene las propiedades del fuego. Pues así la carne del Señor es dadora de vida como carne del Verbo.
Beda. Y para manifestar la diferencia de la sombra y de la luz, de la figura y la realidad, añadió: "No como el maná que comieron vuestros padres, y murieron".
San Agustín, ut supra. Aquello de que murieron, quiere que se entienda en el sentido de que no viven eternamente, porque ciertamente en lo temporal también morirán los que comen a Jesucristo, pero vivirán eternamente, porque Jesucristo es la vida eterna.
Crisóstomo, ut supra. Y si fue posible que sin siega y sin grano y otras cosas por el estilo, conservasen la vida aquéllos por espacio de cuarenta años, con mucha más razón puede hacer esto ahora por medio de la comida espiritual, de la cual eran figuras aquellos sucesos. Con frecuencia, pues, ofrece la vida, porque no hay cosa más apreciable para los hombres. Por esto en el Antiguo Testamento se ofrecía la vida larga y ahora se ofrece una vida que no tiene fin. Además quiere demostrar por medio de esto que rompía ahora el decreto de muerte que había dado por el pecado primero, ofreciendo por el contrario la vida eterna. Prosigue: "Esto dijo en la Sinagoga cuando enseñaba en Cafarnaúm", en donde había hecho muchos milagros. Mas enseñaba en la Sinagoga y en el templo, queriendo atraer la multitud y manifestando que no es contrario al Padre.
Beda. En sentido místico, Cafarnaúm -que quiere decir villa hermosísima 2- representa al mundo, mas la Sinagoga representa al pueblo judío. Y por esto se explica que al aparecer el Señor en el mundo por el misterio de su encarnación, enseñó al pueblo judío muchas cosas que comprendió.
Catena Aurea (Cadena de Oro), Santo Tomás de Aquino · Traducción española del siglo XIX, dominio público · fuente: hjg.com.ar/catena
Ofertorio (Levit. 21, 6)
Sacerdótes Dómini incénsum et panes ófferunt Deo: et ideo sancti erunt Deo suo, et non pólluent nomen ejus, allelúja.
Se conservarán en santidad para con su Dios, y no profanarán su nombre; pues ofrecen el incienso del Señor y los panes de su Dios, y por tanto, deben ser santos. [Torres Amat]
Secreta
Ecclésiæ tuæ, quǽsumus, Dómine, unitátis et pacis propítius dona concéde: quæ sub oblátis munéribus mýstice designántur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Concededle propicio, os rogamos, Señor, a vuestra Iglesia los dones de unidad y de paz que se significan místicamente bajo los dones ofrecidos. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Comunión (1 Cor. 11, 26-27)
Quotiescúmque manducábitis panem hunc et cálicem bibétis, mortem Dómini annuntiábitis, donec véniat: itaque quicúmque manducáverit panem vel bíberit calicem Dómini indígne, reus erit córporis et sánguinis Dómini, allelúja.
Pues todas las veces que comiereis este pan y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga. De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del cuerpo y de la sangre del Señor. [Torres Amat]
Poscomunión
Fac nos, quǽsumus, Dómine, divinitátis tuæ sempitérna fruitióne repléri: quam pretiósi Corporis et Sanguinis tui temporalis percéptio præfigúrat: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Haced, os rogamos, Señor, que quedemos colmados con la eterna fruición de vuestra divinidad, que prefigura la temporal recepción de vuestro precioso Cuerpo y vuestra Sangre: Vos que vivís y reináis con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y sois Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
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