lunes, 27 de julio de 2026 · Feria

Bergoglio sigue atacando a la ley de Dios

Entrada recuperada del archivo de la primera etapa de este sitio.

Bergoglio como buen hijo del anticristo odia la Ley Eterna, es decir, la Ley Natural que se convierte en ley Positiva en el Decálogo del Sinaí. Y constantemente predica o minimizando el valor de la Ley o haciendo de ella solo producto de un cierto “fariseísmo”, de cierto fundamentalismo, etc. Bergoglio como buen hijo del anticristo odia la Ley Eterna, es decir, la Ley Natural que se convierte en ley Positiva en el Decálogo del Sinaí. Y constantemente predica o minimizando el valor de la Ley o haciendo de ella solo producto de un cierto “fariseísmo”, de cierto fundamentalismo, etc.

Pero como naturalmente no puede predicar contra la ley puesto que escandalizaría no solo a los creyentes sino incluso a los no creyentes, lo que hace es predicar contra la ley de una forma confusa y farragosa.

Hoy por ejemplo, en el ángelus (1), en un breve discurso es capaz de crear una larga lista de confusiones:

1) Confunde la ley de Dios (qué es el Decálogo) con el resto de preceptos que recibe el pueblo o los impuestos por los maestros de la ley, y que no son sino la aplicación lógica del decálogo.

2) Contrapone la ley y el amor, en vez de explicar que el amor a Dios y al Prójimo consiste precisamente en cumplir la Ley que es el Decálogo.

3) No explica tampoco que el que no cumple el Decálogo, no ama a nadie, ni a Dios, ni al prójimo, y ni siquiera, pese a al egoísmo que le motiva, se ama a si mismo, puesto que en realidad se autodestruye.

4) No explica tampoco que fuera de la ley solo hay odio. Por ejemplo se empeña en decir que en una relación adúltera puede haber amor, cuando solo hay odio a Dios, al cómplice del adulterio y a uno mismo.

5) Y sobre todo, ya el colmo de todas las confusiones, cuando habla del amor se refiere normalmente al amor solo al prójimo (o como mucho, amor al prójimo y a Dios en igualdad). Cuando las Escrituras y específicamente Cristo en los evangelios (2), dejan muy claro que primero es el amor a Dios sobre todas las cosas (los tres primeros mandamientos) y luego, en segundo lugar y solo por amor a Dios, está el amor al prójimo y a uno mismo (los 7 últimos mandamientos). No explica por tanto la jerarquía por la que el amor a Dios está muy por encima del amor al resto.

San Agustín dijo “Ama y haz lo que quieras” (3). Y es lógico, porque el que ama a Dios y al prójimo cumple la ley y por tanto todo lo que haga será bueno. Pero Bergoglio lo interpreta al revés y ya saben que el revés de todo es el modo de Satanás. Bergoglio dice hazlo que quieras (comete sodomía, adulterio, sacrilegio…) y luego justificandolo diciendo que es por amor.

NOTAS:

1) Bergoglio: Ángelus (29 octubre del 2017)
Video del Ángelus

2) Mt 22: 36-38.

3) San Agustín: Homilía VII, en la Carta de San JuanLa frase además tiene un contexto muy clarificador:

“Entonces, os doy un precepto breve: Ama y haz lo que quieras. Si te callas, hazlo por amor; si gritas, también hazlo por amor; si corriges, también por amor; si te abstienes, por amor. Que la raíz del amor esté dentro de ti y nada puede salir sino lo que es bueno.”

Una frase que parece sacada de otra de San Pablo:
“No tengáis con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido toda la ley.” (Rom 13,8).

De la editorial
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