martes, 1 de septiembre de 2026 San Gil, Abad

Las herejías de Juan XXIII

Angelo Giuseppe Roncalli ocupó la Sede Romana del 28 de octubre de 1958 al 3 de junio de 1963. En esos cuatro años y medio convocó y preparó el Concilio Vaticano II, promulgó dos encíclicas sociales, publicó un misal nuevo y tocó el Canon de la Misa, que ningún Pontífice había tocado en trece siglos.

Lo que sigue es un catálogo. Cada número consta de tres piezas: la proposición, con su fecha; la fuente, es decir, lo que él dijo o hizo; y la definición anterior que esa proposición contradice, tomada siempre de autoridad católica —Escritura, concilios hasta el Vaticano I, magisterio hasta Pío XII—. No se discute nada en el cuerpo del texto: lo que haya que matizar va a las notas.1


I. Contra la unidad y la unicidad de la Iglesia

1. Los cismáticos tienen la misma fe que los católicos. Fuente. Carta a un ortodoxo, 1926: «Católicos y ortodoxos no son enemigos, sino hermanos. Tenemos la misma fe; compartimos los mismos sacramentos y especialmente la eucaristía».2 Definición contradicha. León XIII, Satis cognitum (1896), n. 9: quien disiente en un solo punto «rechaza absolutamente toda la fe católica», porque la fe se profesa entera o no se profesa.

2. La única Iglesia verdadera está todavía por constituirse. Fuente. La misma carta: «Más tarde, aunque viajemos por caminos diferentes, vamos a lograr la unión entre las iglesias para formar juntos la verdadera y única Iglesia de nuestro Señor Jesucristo».3 Definición contradicha. Pío XI, Mortalium animos (1928): la unión de los cristianos no se procura «de otro modo que promoviendo el retorno de los disidentes a la única verdadera Iglesia de Cristo, ya que en otro tiempo se apartaron infelizmente de ella».

3. Un protestante está dentro de la Iglesia sin abjurar. Fuente. A Roger Schutz, fundador de Taizé: «Usted está en la Iglesia, la paz sea contigo». Y ante su asombro: «Sí, ya no estamos separados».4 Definición contradicha. Concilio de Florencia, Cantate Domino (1441), Denz. 705: a cuantos sienten de modo contrario, la Iglesia «los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia».

4. La Iglesia no ha alcanzado aún la unidad visible en la verdad. Fuente. Discurso de apertura del Concilio, 11 de octubre de 1962: «Desgraciadamente, toda la familia cristiana todavía no ha conseguido, en su plenitud, esta visible unidad en la verdad».5 Definición contradicha. León XIII, Satis cognitum, n. 5, citando a san Cipriano: «La unidad no puede ser amputada; un cuerpo, para permanecer único, no puede dividirse por el fraccionamiento de su organismo».

5. Las órdenes anglicanas merecen alabanza. Fuente. Siendo delegado apostólico en Estambul, sobre el acuerdo por el que anglicanos y ortodoxos se reconocían recíprocamente las órdenes sagradas: «No tengo más que alabanzas para nuestros hermanos separados por su celo en dar un paso hacia la unión de todos los cristianos».6 Definición contradicha. León XIII, Apostolicae curae (1896): las ordenaciones anglicanas son «absolutamente vanas y del todo nulas», y la declaración se da con voluntad de que sea «firme, válida y eficaz para siempre».

6. Cualquier religión salva a quien es fiel a ella. Fuente. «Si yo hubiese nacido musulmán, creo que siempre habría seguido siendo un buen musulmán, fiel a mi religión».7 Definición contradicha. Pío IX, Sílabo, prop. 16, condenada: «Los hombres pueden hallar el camino de la salvación eterna y conseguir la eterna salvación en el culto de cualquier religión».

7. Se bendice a un infiel suprimiendo la Trinidad para no ofenderle. Fuente. Audiencia al Sha de Irán, 1959: le dio la bendición «reformulada delicadamente para evitar ofender los principios religiosos mahometanos», sin invocación trinitaria.8 Definición contradicha. Pío XI, Mortalium animos, n. 9, recordando 2 Jn 10: «Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis».


II. Contra la realeza social de Cristo

8. El hombre tiene derecho a profesar públicamente la religión que su conciencia le dicte. Fuente. Pacem in terris, 11 de abril de 1963, n. 14: «Entre los derechos del hombre débese enumerar también el de poder venerar a Dios, según la recta norma de su conciencia, y profesar la religión en privado y en público». Definición contradicha. Pío IX, Quanta cura (1864) y Sílabo, prop. 15, condenada con estas palabras: «Todo hombre es libre de abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, hubiere estimado verdadera». Y León XIII, Libertas praestantissimum (1888): no cabe derecho contra la verdad.9

9. Se suprime del culto público la petición por la conversión de idólatras y mahometanos. Fuente. 18 de julio de 1959: supresión, en el acto de consagración del género humano al Sagrado Corazón, del pasaje «Sé Rey de todos aquellos que aún están envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dígnate atraerlos a todos a la luz de tu Reino».10 Definición contradicha. León XIII, Annum sacrum (1899), que compuso esa fórmula, y Pío XI, que por breve de 17 de octubre de 1925 mandó recitarla públicamente en la fiesta de Cristo Rey.

10. La Iglesia debe reconciliarse con la civilización moderna. Fuente. Primer radiomensaje Hac trepida ora, 29 de octubre de 1958: las persecuciones comunistas están «en abierto contraste con la civilización moderna y con los derechos del hombre largamente adquiridos».11 Definición contradicha. Pío IX, Sílabo, prop. 80, condenada con estas palabras exactas: «El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna».

11. La paz del mundo se confía a una autoridad pública universal. Fuente. Pacem in terris, nn. 136-138: es preciso constituir «una autoridad pública general» cuyo poder tenga vigencia mundial, establecida por consentimiento de las naciones.12 Definición contradicha. Pío XI, Quas primas (1925): el remedio del desorden entre las naciones es el reconocimiento público de la realeza de Cristo, no una instancia universal neutra. Y León XIII, Immortale Dei (1885), sobre el origen divino de la autoridad civil.


III. Contra la inmutabilidad del dogma

12. La sustancia de la fe se distingue de su formulación, que puede mudarse. Fuente. Discurso de apertura del Concilio, 11 de octubre de 1962, en la versión que se difundió: «Una cosa es la sustancia de la antigua doctrina del depositum fidei y otra la formulación de su revestimiento».13 Definición contradicha. Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 4 (Denz. 1800): el dogma progresa «en el mismo dogma, en el mismo sentido y en la misma sentencia». Y san Pío X, Juramento antimodernista (1910), Denz. 2145: «No admito aquel sentido del dogma según el cual las fórmulas dogmáticas se explican y entienden en un sentido diverso del que la Iglesia había profesado».

13. La Iglesia renuncia a condenar el error. Fuente. El mismo discurso: «La Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad… mostrando la validez de su doctrina más que renovando condenas». Y antes: «Los errores, luego de nacer, se desvanecen como la niebla ante el sol».14 Definición contradicha. San Pío X, Pascendi (1907), que impone al pastor el deber de denunciar y condenar a los propagadores del error, «porque los partidarios del error no hay que buscarlos entre los enemigos declarados, sino que se ocultan en el seno mismo de la Iglesia».

14. Se rehabilita a los teólogos que el magisterio había censurado. Fuente. Nombramientos de 1959-1962 como peritos y consultores del Concilio: Yves Congar (apartado de la docencia en 1954), Henri de Lubac (removido en 1950), Karl Rahner (con prohibición de escribir), Marie-Dominique Chenu (apartado en 1942) y Hans Küng. Mons. Lefebvre objetó en la Comisión Central el 15 de junio de 1961 y el cardenal Ottaviani le respondió: «Ya lo sé, pero ¿qué puedo hacer? Así lo ha querido el Santo Padre».15 Definición contradicha. Pío XII, Humani generis (1950), que condena el «imprudente irenismo» y las tesis por las que aquellos habían sido censurados.


IV. Contra la condena del comunismo

15. Los movimientos nacidos de doctrinas falsas contienen elementos aprovechables. Fuente. Pacem in terris, nn. 157-160: hay que distinguir las falsas doctrinas filosóficas de los movimientos históricos que de ellas nacieron, los cuales «pueden contener elementos positivos y dignos de aprobación», porque están sometidos a los cambios.16 Definición contradicha. Pío XI, Divini Redemptoris (1937), n. 58: «El comunismo es intrínsecamente perverso y no se puede admitir que colaboren con él en terreno alguno los que quieran salvar la civilización cristiana».

16. La encíclica social del pontificado no condena el comunismo. Fuente. Mater et Magistra, 15 de mayo de 1961. En sus veinticinco mil palabras la voz comunismo aparece una sola vez, y no como condena propia, sino dentro del resumen de lo que había enseñado Pío XI.17 Definición contradicha. Santo Oficio, decreto de 1 de julio de 1949, que excomulga a quienes se afilien al partido comunista o le presten ayuda; y Divini Redemptoris, entera.

17. Un obispo católico saluda públicamente un congreso socialista. Fuente. Febrero de 1957, siendo patriarca de Venecia: carteles fijados por su orden en las paredes de la ciudad para el XXXII Congreso del Partido Socialista Italiano: «Acojo la excepcional importancia de este evento, tan importante para el futuro de nuestro país».18 Definición contradicha. Pío XI, Quadragesimo anno (1931), n. 120: «Nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero».

18. Se elogia la obra condenada de Le Sillon. Fuente. Carta a Marc Sangnier, fundador del movimiento: «La poderosa fascinación de sus palabras, de su alma, me ha emocionado, y los vivos recuerdos de mi juventud como sacerdote se deben a su persona y a su actividad política y social».19 Definición contradicha. San Pío X, Notre charge apostolique (1910), que disolvió Le Sillon y condenó su doctrina por anunciar «la Ciudad futura construida sobre otros principios» que los de la Iglesia católica.


V. En materia de judaísmo

19. Se suprime de la liturgia la petición por la conversión de los judíos. Fuente. Marzo de 1959, a los cuatro meses de su elección: decreto de la Sagrada Congregación de Ritos que suprime las palabras perfidis y perfidiam de la oración solemne del Viernes Santo. El Viernes Santo de 1963 interrumpió al cardenal celebrante en San Pedro para corregirle: «Dilo de la nueva manera».20 Definición contradicha. Benedicto XIV, A quo primum (1751): «Ciertamente no es en vano que la Iglesia ha establecido la oración universal que es ofrecida, desde la salida del sol hasta su ocaso, por los judíos obstinadamente incrédulos, para que Dios levante el velo que cubre sus corazones».

20. El bautizado conserva su condición anterior. Fuente. A un niño judío recién bautizado: «Que al convertirte en católico no seas menos judío». Y la audiencia del 13 de junio de 1960 al historiador Jules Isaac, de la que sale el encargo al cardenal Bea del documento que será Nostra aetate 4.21 Definición contradicha. Concilio de Florencia, Cantate Domino (1441), Denz. 712: las prescripciones legales del Antiguo Testamento, promulgado ya el Evangelio, «no pueden observarse sin pérdida de la salvación eterna».


VI. Contra la ley litúrgica

21. Se publica un misal nuevo, contra la prohibición de Quo primum tempore. Fuente. Edición típica del Misal Romano de 23 de junio de 1962, precedida del Codex rubricarum de 25 de julio de 1960. El libro suprime el segundo Confiteor con su absolución, las oraciones al pie del altar en cinco misas, las casullas plegadas y la estola ancha, las inclinaciones a la Cruz al nombre de Jesús, cuatro de las cinco lecturas de los sábados de Témporas y los formularios propios de ocho fiestas del calendario. Definición contradicha. San Pío V, bula Quo primum tempore, 14 de julio de 1570: «Este Misal no se ha de cambiar nunca en el futuro»; y a nadie sea lícito «suprimir de él ni añadirle nada, ni cambiar cosa alguna». Se declara concedido «a perpetuidad».22

22. Se altera el Canon de la Misa. Fuente. Decreto de 13 de noviembre de 1962, vigente desde el 8 de diciembre: inserción del nombre de San José en el Communicantes, tras el de la Virgen. El decreto declara que se hace «tanquam optatum mnemosynon et fructus ipsius Concilii», como recuerdo deseado y fruto del propio Concilio. Definición contradicha. Concilio de Trento, ses. XXII, cap. 4 (Denz. 942): el Canon consta «ora de las palabras mismas del Señor, ora de tradiciones de los Apóstoles», y es «puro de todo error»; y can. 6, que fulmina anatema contra quien diga que el Canon contiene errores y ha de suprimirse. Benedicto XIV, De sacrosancto Missae sacrificio, lib. II, cap. XII, n. 12: ningún Pontífice posterior a san Gregorio Magno añadió ni mudó cosa alguna en el Canon.23

23. Se retira el culto de una santa canonizada. Fuente. Decreto de 14 de febrero de 1961: supresión de la fiesta de Santa Filomena y de los Catorce Santos Auxiliadores. Definición contradicha. La sentencia de canonización, que la teología aprobada tiene por infalible e irreformable. Gregorio XVI la canonizó en 1837, dio fallo favorable a su veneración por medio de la propia Congregación de Ritos y le concedió los títulos de «Gran Taumaturga del siglo XIX» y «Patrona del Rosario viviente».24


VII. La paternidad del Concilio

24. Convocó, preparó y orientó un concilio apóstata.

No hay pieza mayor. El Vaticano II no le sobrevino: lo anunció el 25 de enero de 1959, sin consulta previa al Sacro Colegio; nombró las comisiones preparatorias; y dispuso quién redactaría los textos.

Fuente. Cuatro actos suyos, con fecha:

  • 25 de enero de 1959: anuncio del Concilio, contra el uso —el Vaticano I había sido precedido desde 1864 de una consulta a los cardenales—.
  • 5 de junio de 1960: erección del Secretariado para la Unión de los Cristianos bajo el cardenal Bea, organismo sin precedente, con la instrucción de «dejar de lado, por el momento, aquello en lo que nos diferenciamos».
  • 1960-1962: nombramiento como peritos de los teólogos censurados por Pío XI y Pío XII (n. 14).
  • 20 de noviembre de 1962: retirada del esquema De fontibus revelationis, preparado por la comisión de Ottaviani en la línea de Humani generis, pese a que la moción para rechazarlo no había alcanzado los dos tercios reglamentarios. De ese acto de gobierno procede cuanto siguió.

Definición contradicha. La entera enseñanza sobre la indefectibilidad de la Iglesia, que no puede promulgar el error, y la constante disciplina conciliar de definir y condenar. En los dieciséis documentos del Concilio no hay un solo anatema, y la voz communismus no aparece ni una vez.25


Iniquidades

No son herejías. Son hechos públicos que acompañan a las anteriores, y aquí cada uno lleva su fuente.

25. Sospechoso de modernismo en los archivos del Santo Oficio. El Santo Oficio mantenía sobre él un expediente con ese rótulo, cuya existencia él mismo admitió una vez elegido. La vigilancia arranca del cardenal De Lai en junio de 1914.26

26. Apartado de la cátedra de un seminario. En 1925 fue removido a mitad de semestre de su cátedra en el Seminario Lateranense y enviado a Bulgaria. Ese destierro diplomático fue el comienzo de su carrera.27

27. Enseñó con los apuntes de un excomulgado. Para explicar Historia de la Iglesia en el seminario de Bérgamo utilizó los apuntes de su amigo Ernesto Buonaiuti, suspendido en 1916, condenadas sus obras en 1917 y excomulgado vitando en 1925.28

28. Recibió el capelo cardenalicio de manos de un masón. Siendo nuncio en París, insistió en recibirlo del presidente de la República, Vincent Auriol, socialista y notorio anticlerical, a quien describía como «un socialista honesto». Se arrodilló ante él para que se lo impusiera.29

29. Tuvo por amigo íntimo al jefe de los radicales anticlericales. «Tal vez el mejor amigo de Roncalli fue el gran viejo socialista y anticlerical Édouard Herriot».30

30. Avaló a un masón para un cargo en la Orden de Malta. Propuso y respaldó el nombramiento del barón Yves Marsaudon, grado 33 del rito escocés, como ministro plenipotenciario de la Orden en Francia. Marsaudon no ocultaba su filiación, y Roncalli le aconsejó «formalmente» permanecer en la masonería.31

31. Deshizo la intervención de Pío XII contra esa infiltración. Descubierto el caso, Pío XII prohibió a la Orden elegir Gran Maestre y la sometió a una comisión de cardenales presidida por Canali (1951). El 24 de junio de 1961, fiesta de San Juan Bautista, Juan XXIII suprimió esa comisión y le devolvió la elección.32

32. La masonería lo reclama como suyo. El Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, Virgilio Gaito: «Parece que Juan XXIII se inició en París y participó en la obra de los talleres de Estambul». En el mismo sentido el Gran Comendador mexicano Vásquez Rangel.33

33. Un diplomático masón que lo trató lo describe así. Carl J. Burckhardt, en el Journal de Genève: «Conocí muy bien al cardenal Roncalli. Era un deísta y un racionalista cuya fuerza no radicaba en la capacidad de creer en milagros y en venerar lo sagrado».34

34. Las logias saludaron su encíclica como propia. Boletín Masónico del Supremo Consejo del grado 33 para México, mayo de 1963, bajo el título «La luz del Gran Arquitecto del Universo ilumina el Vaticano»: «Muchos conceptos y doctrinas contenidas en ella nos son familiares. Las hemos oído de ilustres racionalistas, liberales y hermanos socialistas… la encíclica Pacem in terris es una vigorosa declaración de doctrina masónica».35

35. Y su muerte, como una pérdida propia. La Gran Logia Occidental Mexicana, 3 de junio de 1963: «Hace pública su pena por la desaparición de este gran hombre que vino a revolucionar las ideas, pensamientos y formas de la liturgia católica romana… los masones reconocemos en él sus elevados principios y su condición de gran liberal».36

36. Un Gran Maestre le dedicó un libro. Charles Riandey, soberano Gran Maestre, en el prefacio a la obra de Marsaudon: «A la memoria de Angelo Roncalli… papa bajo el nombre de Juan XXIII, que se ha dignado darnos su bendición, su comprensión y su protección».37

37. Trató con los perseguidores mientras los obispos estaban presos. En París frecuentó al embajador soviético Bogomolov. El 6 de marzo de 1963 recibió en audiencia especial a Aleksei Adzhubei, director de Izvestia, y a su esposa Rada, hija de Jruschov, con regalos «para su papá».38

38. Fue víctima de la gula, y lo dejó escrito. En sus ejercicios espirituales de 1912: «Mi miserable cuerpo engorda y se hace pesado: lo siento yo mismo, y eso me quita la agilidad material que es también necesaria para hacer el bien… Por tanto, tendré gran cuidado en comer con moderación, no glotonamente, comiendo un poco menos en general, cenando poquísimo. Y dígase lo mismo del beber».39

39. Honró a un antipapa. Poco después de su elección mandó restaurar una estatua antigua de Hipólito, antipapa del siglo III, y la hizo colocar a la entrada de la Biblioteca Vaticana.40



Las fuentes

Una lista como esta se mueve en un terreno donde la frontera entre informar y difamar es estrecha. De ahí el criterio que se ha seguido, que conviene declarar:

1. Los actos se citan por el documento oficial. Encíclicas y discursos, por los Acta Apostolicae Sedis del año correspondiente; los decretos, por la Sagrada Congregación de Ritos con su fecha; y las respuestas de esa Congregación, por los Decreta Authentica Congregationis Sacrorum Rituum (edición romana de 1898-1901), que es la colección oficial y permite comprobar por número.

2. Los dichos y las escenas se citan por biografías favorables al biografiado. Es deliberado. Alden Hatch, Kurt Klinger, Lawrence Elliott, Luigi Accattoli y Renzo Allegri escriben para elogiarle: refieren estos episodios como gracias o méritos suyos, no como cargos. Un dato que consta en la pluma de quien admira vale más que el mismo dato en la pluma de quien acusa.

3. Los testimonios masónicos se citan por publicaciones masónicas. El Boletín Masónico de México, El Informador de Guadalajara, los libros de Marsaudon con el prefacio de Riandey y las entrevistas de Gaito en 30 Giorni y L’Italia Settimanale. No son fuentes hostiles a Roncalli: son fuentes que lo reivindican.

4. Donde la cadena de cita es débil, se dice. Las notas señalan los tres casos en que un dato descansa en una sola fuente sin respaldo de archivo —el episodio del P. Ciappi, la frase sobre el musulmán y la carta a Sangnier—, y advierten expresamente de que la iniciación masónica de Roncalli no está probada y no debe afirmarse. Lo que se afirma son sus actos de gobierno, que no la necesitan.

5. Ninguna acusación descansa en fuente anónima. No hay aquí ni un solo «se dice» sin nombre detrás.

Obras citadas

Fuentes oficiales. Acta Apostolicae Sedis, vols. 50 (1958), 53 (1961), 54 (1962) y 55 (1963) · Decreta Authentica Congregationis Sacrorum Rituum, Roma, 1898-1901 · Codex rubricarum de 25 de julio de 1960, en la traducción y comentario de Mons. Patrick L. Murphy, Sídney, 1960 · Misal Romano, ediciones típicas de 1920 y 1962 · Denzinger, edición anterior a 1958.

Del propio Roncalli. Diario del alma (Giornale dell’anima), publicado tras su muerte.

Biografías y crónicas favorables. Alden Hatch, A Man Named John, Nueva York, 1963 · Kurt Klinger, A Pope Laughs. Stories of John XXIII, Nueva York, 1964 · Lawrence Elliott, I Will Be Called John, 1973 · Luigi Accattoli, When a Pope Asks Forgiveness, Nueva York, 1998 · Renzo Allegri, Il Papa che ha cambiato il mondo, 1998 · Rev. Francis Murphy, John XXIII Comes to the Vatican, 1959 · Paul Johnson, Pope John XXIII · Paul I. Murphy y R. René Arlington, La Popessa, 1983.

Fuentes masónicas. Yves Marsaudon, L’Œcuménisme vu par un franc-maçon de Tradition, París, Vitiano, con prefacio de Charles Riandey · Boletín Masónico, México, año 18, n. 220, mayo de 1963 · El Informador, Guadalajara, 4 de junio de 1963 · entrevistas a Virgilio Gaito en 30 Giorni n. 2 (1994) y en L’Italia Settimanale · Aldo Alessandro Mola, historiador de la masonería italiana.

Estudios críticos. Francesco Ricossa, «El Papa del Concilio», Sodalitium, veintitrés entregas (1990-1998) — la investigación más extensa sobre Roncalli, y la que con más cuidado distingue lo probado de lo verosímil · Romano Amerio, Iota Unum · Hnos. Dimond, «Los escándalos y herejías de Juan XXIII» · Franco Bellegrandi, Nikita Roncalli (obra polémica y de fiabilidad discutida, usada solo donde concuerda con otras).

Notas

De la editorial
Cubierta de Piedrasanta

Piedrasanta

La novela y los diálogos

La novela de la comunidad católica en tiempos de apostasía. — Miguel Echeverría

Ver en Amazon →

Deja un comentario