lunes, 20 de julio de 2026 · Feria

48.000 niñas siguen «casadas» con los dioses de la India

Lo que un vídeo viral no explica: bebés lanzados al vacío, sacrificios rituales y la respuesta que el Vaticano II prefirió no dar

Un vídeo breve circula estos días por X mostrando una procesión religiosa en algún lugar de India. No hace falta identificar la escena exacta —el clip, descontextualizado, no permite verificar qué ocurre en él— para constatar algo que sí está documentado con nombre, cifra y fuente: en la India de 2026 se siguen practicando ritos que implican lanzar bebés al vacío, dedicar niñas a la prostitución sagrada y, en casos que la prensa recoge con regularidad, sacrificar menores para aplacar a un dios.

Lo que las fuentes documentan

En Solapur (Maharastra) y en varios santuarios de Karnataka pervive un ritual, de cinco o siete siglos de antigüedad, en el que bebés son arrojados desde plataformas de nueve a quince metros de altura para ser recogidos —se supone— por una sábana sostenida entre varios hombres. La creencia sostiene que el rito trae salud y buena fortuna a toda la familia. Activistas de derechos de la infancia lo denuncian desde hace años; sigue practicándose.

Más grave aún es el sistema devadasi: niñas de castas bajas son «casadas» ritualmente con una divinidad y quedan, de hecho, a disposición sexual de sacerdotes y hombres de casta alta. Prohibido por ley india desde los años ochenta, la Comisión Nacional de la Mujer calcula que sigue habiendo más de 48.000 devadasis activas. Y a ello se suman los sacrificios rituales de menores que la propia Oficina Nacional de Registros Criminales india contabilizó —103 casos entre 2014 y 2021— por creencias de curación, fertilidad o prosperidad; el más reciente conocido, en marzo de este año en Jharkhand, terminó con una niña estrangulada por orden de una curandera que aseguraba que un espíritu habitaba en ella.

Ninguna de estas tres prácticas es un rumor de redes sociales. Son objeto de estudio académico, de estadística oficial y de condena —insuficiente, pero condena— de las propias autoridades indias.

Los dioses de los gentiles son demonios

La Escritura no deja lugar a la ambigüedad sentimental que hoy se estila. «Quoniam omnes dii gentium daemonia»: todos los dioses de las naciones son demonios (Sal 95, 5, Vulgata). San Pablo lo repite sin matices a los corintios: «las cosas que los gentiles sacrifican, a los demonios las sacrifican, y no a Dios» (1 Cor 10, 20). Los Padres —San Atanasio frente a los ídolos de Alejandría, San Agustín en La Ciudad de Dios— no leyeron el paganismo como una vía alternativa y legítima hacia lo divino, sino como el terreno donde el enemigo del hombre recibe culto bajo máscara religiosa. Un bebé lanzado al vacío por «buena suerte» o una niña entregada a un templo para ser usada no son folclore: son el fruto exacto de lo que la Escritura llama servir a los demonios.

Antes de Cristo, el mundo entero era así de duro

Conviene no mirar esto con la superioridad fácil de quien olvida su propia historia. Cartago sacrificaba niños a Baal Hammón; Roma practicaba el expositio de recién nacidos no deseados y sostuvo durante siglos la prostitución sagrada en templos paganos; los aztecas ofrecían corazones humanos al sol. El mundo entero, antes del Evangelio, funcionaba así: la vida del niño y de la mujer valía lo que un dios exigiera. Fue la predicación de Cristo —no la Ilustración, no los derechos humanos abstractos— la que abolió el infanticidio ritual en Europa, cerró los lupanares de los templos y dio a la infancia una dignidad que hoy se da por descontada. Donde el Evangelio no ha penetrado con hondura, como muestran estos casos, el patrón pagano reaparece con la misma crudeza de siempre.

Vaticano II y la «espiritualidad» del hinduismo

Y aquí es donde el episcopado conciliar prefirió mirar a otro lado. Nostra Aetate (28-X-1965), promulgada por Montini, afirma que «en el hinduismo los hombres exploran el misterio divino […] a través de la inagotable fecundidad de los mitos» y que estas religiones «traen consigo un rayo de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres». Ni una palabra sobre el precio en carne infantil que ese «misterio divino» sigue cobrando. La doctrina perenne —Extra Ecclesiam nulla salus, la condena constante de la idolatría— fue sustituida por un lenguaje de «rayos de verdad» que no distingue entre la sabiduría natural que Dios permite a los paganos y el culto efectivo que estos rinden a sus falsos dioses, con sus frutos a la vista.

No hace falta odiar a la India ni a los indios —criaturas de Dios, imagen suya como cualquier europeo— para decir con claridad que sus dioses son demonios y que el hinduismo, en cuanto religión, no salva. Lo que salva es Cristo y su Iglesia. Roguemos por la conversión de esas almas, y pidamos a Nuestra Señora que alcance para ellas lo que el diálogo interreligioso de 1965 no quiso ni pedir.

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Fuentes:

De la editorial
Cubierta de Piedrasanta

Piedrasanta

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La novela de la comunidad católica en tiempos de apostasía. — Miguel Echeverría

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1 comentario en «48.000 niñas siguen «casadas» con los dioses de la India»

  1. Ese video no me gusta.
    Los países paganos sin dudas son horribles, pero los países occidentales, antes cristianos, ahora son todos paganos y también matan bebés masivamente: le llaman «derecho de la mujer». En fin.
    La verdad, da asco ponerse a oír los periodistas occidentales, cuando se refieren al aborto inducido como «derecho de la mujer». Por eso, ni los escucho.
    Pero bueno, al menos con Trump, algo mejoró Estados Unidos, por ejemplo… Ya que derribaron la ley Roe federal. Falta que cada estado estadounidense, prohíba por completo esa práctica.
    Pero bueno, el Reino de Canadá es un asco asesino, como toda Europa (Unión Gayropea) y qué decir de U-r-gay, mi supuesto país (del cual quiero secesión total y nada que ver con él), que es pionero en la tríada oscura: pionero en matar bebés, pionero en matar viejos, pionero en el putimonio (que un hombre le dé por el ano a otro, o que una mujer le lama el coño a otra; disculpe decirlo así, pero es exactamente lo que el estado promociona, incluso en niños) y pionero en las drogas como la marihuana. También es pionero en decir que la vida de una mujer es más valiosa que la de un varón (ley de femicidio).
    Y todo eso sustentado bajo el ataque sistemático a la libertad de expresión, cobijado como «delito de odio». ¡Viva el odio contra el diablo!
    Por decir eso, por decir que el estado uruguayo es el diablo, en Uruguay te ponen preso, porque desde 2005 ADAT, es una dictadura marxista, como lo es España, desde 2018 ADAT con Pedro Sánchez. Ah, además de por decir que el Covid-19 nunca existió…
    Disculpe que igual me dan más ganas de criticar a occidente que a oriente, porque ellos, al ser paganos siempre fueron y son bárbaros, como muestra ese video; pero los occidentales, supuestos civilizados, actualmente dan mucho asco porque matan bebés masivamente y eso es imperdonable.
    Saludos cordiales desde Vantrueno, Celtic, Imperio de la Mermelada de Job, país separatista con respecto a Uruguay.

    PS: Quien quiera unirse a mi movimiento secesionista, sí, rebelde como los Cristeros y los franquistas, que se contacte conmigo por privado.
    ¡Viva Cristo Rey!

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