EWTN al mando vaticano: trampa de terciopelo para el catolicismo auténtico

León XIV nombra prefecta de Comunicación a Montserrat Alvarado, directiva de la cadena fundada por la Madre Angélica, en un nombramiento que revela más de lo que aparenta.

El pasado 2 de junio de 2026, el Papa León XIV designó a María Montserrat Alvarado, mexicano-estadounidense de 39 años y hasta ahora presidenta de EWTN News, como nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, con efectos desde el 1 de noviembre. La noticia ha generado reacciones encontradas en los medios progresistas, que la presentan como «ultraconservadora», y entusiasmo en ciertos ambientes que se tienen por católicos tradicionales. Conviene, sin embargo, no dejarse llevar por los titulares ni por los aplausos precipitados.


La trampa EWTN: apariencia tradicional, servicio a la secta

Quien conozca la trayectoria real de EWTN comprenderá por qué este nombramiento no es ninguna victoria para el catolicismo perenne. La red fundada por la Madre Angélica ha construido durante décadas su rentable negocio sobre una imagen de piedad y solidez doctrinal que le permite cumplir una función inapreciable para la Roma posconciliar: retener dentro de la órbita del Vaticano II a aquellos fieles que buscan un catolicismo más serio. EWTN acepta el Novus Ordo, reconoce la legitimidad de los últimos «papas» conciliares, promueve el ecumenismo cuando conviene y, pese a sus fricciones ocasionales con Francisco —en 2021 éste llegó a calificar sus críticas de «obra del diablo», en clara alusión a la cadena—, nunca ha cuestionado el edificio del Concilio ni la validez de la Nueva Misa. Es, en definitiva, una agencia de retención, no un bastión de la Fe.

Que la secta del Vaticano II coloque ahora a una directiva de EWTN al frente de su aparato comunicativo no es un signo de conversión: es la lógica conclusión de una simbiosis perfecta. Alvarado llega avalada por catorce años en el Becket Fund for Religious Liberty y tres años gestionando el mayor grupo mediático católico del mundo, con producción en siete idiomas y presencia en televisión, radio, prensa y redes sociales. The Wall Street Journal la definió como «una defensora de todas las religiones en la primera línea de las guerras culturales». Nótese bien: «de todas las religiones», no de la verdadera. El liberalismo religioso disfrazado de combatividad conservadora.


El signo del nuevo orden: la mujer en el puesto del varón

Hay un segundo ángulo que los entusiastas prefieren ignorar. Alvarado será la primera mujer laica en dirigir un dicasterio de la Curia Romana —la más joven prefecta de la historia, por debajo de los cuarenta años—. La secta del Vaticano II lo presenta como un avance de «igualdad» y «valoración del laicado femenino». En realidad, es un signo más de sumisión al espíritu del Nuevo Orden Mundial, cuya revolución antropológica ha vaciado la familia, hundido la natalidad y depravado las costumbres bajo el pretexto de liberar a la mujer.

El problema no es que una mujer sea incapaz de gestionar una oficina de comunicación: el problema es el mensaje de fondo. Una mujer que dedica sus mejores años —de los veinticinco a los cuarenta y tantos— a construir una carrera directiva en instituciones internacionales difícilmente podrá cumplir con plenitud su vocación primera de esposa y madre. El discurso del Nuevo Orden sobre la mujer no ha traído emancipación, sino desolación demográfica y familiar. Y la secta del Vaticano II no es ajena a esa agenda: la secunda, la bendice y ahora la exhibe como trofeo de modernidad.


Ruffini sale; la estructura permanece

Alvarado sustituirá a Paolo Ruffini, el primer laico al frente de un dicasterio vaticano, que abandona el cargo al cumplir los setenta años en octubre. El Dicasterio para la Comunicación —fundado originalmente en 2015 como Secretaría para la Comunicación por Francisco, y rebautizado con la Praedicate Evangelium de 2022— coordina toda la maquinaria propagandística de la Santa Sede: Vatican News, L’Osservatore Romano, Radio Vaticana, el sistema de medios digitales. Cambia el gestor; la función de fabricar consenso en torno a la Roma modernista continúa intacta.

La futura prefecta declaró haber recibido el nombramiento «con profunda gratitud, humildad y confianza en el Señor» y prometió servir al Santo Padre en los comienzos de su pontificado. Palabras piadosas al servicio de una institución que ha traicionado el depósito de la Fe. Nomen et omen quizás, pero la realidad institucional no cambia por el tono devoto de quien la administra.


Que el nombramiento incomode a la prensa progresista no lo convierte en una victoria católica. La secta del Vaticano II sabe muy bien lo que hace: incorporar a su aparato una figura con pátina conservadora procedente de EWTN es garantizar que la disidencia moderada permanezca encauzada dentro del sistema. Los fieles que buscan de verdad la Iglesia de siempre no encontrarán a su pastora en los pasillos de la Curia modernista. Fidelium animae, per misericordiam Dei, requiescant in pace.


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