jueves, 21 de julio de 2039
Santa Práxedes, Virgen
Vida del santo de hoy, según el Año Cristiano del P. Juan Croiset.
Entre las ilustres familias que abrazaron la fe de Jesucristo en el tiempo de los apóstoles, fue una la del nobilísimo senador Prudencio, quien, ilustrado con la luz del Evangelio y bautizado por san Pedro, tuvo la dicha de que su casa fuese la primera en la capital del orbe cristiano donde celebró el príncipe de los apóstoles los misterios de nuestra santa religión, y fué consagrada después en iglesia bajo el título del Pastor. De este padre feliz fué hija santa Práxedes, natural de Roma.
Se dejan discurrir los progresos que haría Práxedes en la virtud bajo la enseñanza de los varones apostólicos, especialmente de san Pío, pontífice primero de este nombre, á quien principalmente atribuyen la educación de esta ilustre virgen sus actas; aunque las instrucciones de Pío no hicieron mas que fomentar las impresiones de la gracia, la cual produjo en su tierno corazón unos sentimientos tan nobles y tan cristianos, que en su juventud ya parecía haber llegado á una suma y eminente perfección, siendo reputada por uno de los prodigios del cristianismo, y por el modelo mas perfecto de las piadosas matronas de Roma.
Aunque por su rara hermosura, calificada nobleza, vivo y perspicaz ingenio podía aspirar Práxedes á ser una de las primeras y de las mas principales señoras del mundo, todos los atractivos brillantes del siglo no fueron capaces de deslumbrar su entendimiento, estando bien persuadida que el mayor elogio de una doncella cristiana consiste en una justificada, modesta y virtuosa conducta. La alta idea que concibió desde luego de la pureza la hicieron consagrar su virginidad á su esposo Jesucristo, y seguirle en los trabajos y amargura de su cruz; para lo cual, retirada de los peligros del siglo, pasaba su vida empleada en los santos ejercicios de oración, vigilias, ayunos y penitencias.
Los caritativos oficios que con los pobres cristianos practicaba la santa en aquellos calamitosos siglos, en que todo era tumulto y persecución contra la Iglesia, dieron á conocer en Roma el gran fondo de su piedad. Todos los cristianos miraban su casa como general hospicio, donde hallaban consuelo en sus aflicciones y asilo en sus conflictos, invirtiendo la santa con manos liberalísimas su cuantioso patrimonio en el socorro de los necesitados.
No fué menos admirable su zelo por el aumento del culto divino: á sus ruegos consagró en iglesia titular de Roma san Pío I la casa de su padre Prudencio, bajo el título del Pastor; lo mismo hizo con la de un presbítero llamado Novato con las termas de su nombre, y no omitió igual donación graciosa de su propio domicilio, á fin de que en todos se celebrasen los divinos misterios, y se administrasen los sacramentos.
Suscitó el emperador Antonino Pío una de las persecuciones que padeció la Iglesia, no bien hallado con la tregua pacífica que le concedió por algún tiempo de su reinado, portándose al fin como pagano é idólatra. Penetrado el piadoso corazón de la santa del mas vivo dolor al ver las miserias de los muchos cristianos que gemían entre duras prisiones, animada de una caridad sin límites, iba á las cárceles para consolar á los afligidos, y para alentarlos con sus sabias y eficaces persuasiones á que se mantuviesen firmes en la confesión de Jesucristo, ocupándose con el mismo valor en dar sepultura á los ilustres mártires que murieron en aquella borrasca, sin temer la doncella los peligros á que exponía cada dia su vida; pues sus deseos no eran otros que ser participante de sus gloriosos triunfos.
Sabedor Antonino que en casa de Práxedes se congregaban los cristianos para celebrar las funciones de su religión, dió providencia para que los arrestasen sus ministros, quienes prendieron con Simetrio, presbítero, á otros veinte y dos confesores, que el emperador mandó degollar sin proceso alguno. Sintió la santa en el alma el suceso, y no pudiendo sufrir su compasivo corazón la inhumanidad que ejecutaban los paganos con los inocentes fieles no por otra causa que la de resistirse á prestar adoración sacrilega á las falsas deidades, rogó al Señor se dignase sacarla de esta penosa vida. Oyó el Señor sus fervorosas súplicas, y le concedió esta dicha en 21 de julio del año 159. Dieron sepultura al venerable cuerpo los fieles en el cementerio de Priscila, contiguo al de su padre y de su hermana Pudenciana.
Erigida la casa de Práxedes en título, como queda dicho, se tuvo en grande veneración en Roma desde los primeros siglos; pero habiendo padecido algunas ruinas en los tiempos sucesivos, se interesaron después en su reedificación y adorno la santidad de Pascual II, san Carlos Borromeo y Alejandro, cardenal de Médicis, que ascendió á la dignidad pontificia con el nombre de León XI, devotos cordialísimos de la santa, cuyas reliquias se conservan en la iglesia de su título, de las cuales se han trasladado algunas á diferentes partes del cristianismo, entre otras á Mallorca, y en todas se les tributa la veneración correspondiente.
Año Cristiano del P. Juan Croiset (trad. José F. de Isla), dominio público.