lunes, 27 de marzo de 2017
San Juan Damasceno, Confesor y Doctor de la Iglesia
Introito (Ps. 72, 24)
Tenuísti manum déxteram meam: et in voluntáte tua deduxísti me, et cum glória suscepísti me. Quam bonus Israël Deus his, qui recto sunt corde!
Tú me asiste de la mano derecha, y me guiaste según tu voluntad, y me acogiste con gloria. [Torres Amat]
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Omnípotens sempitérne Deus, qui, ad cultum sacrárum imáginum asseréndum, beátum Joánnem cœlésti doctrína et admirábili spíritus fortitúdine imbuísti: concéde nobis ejus intercessióne et exémplo; ut, quorum cólimus imagines, virtútes imitémur et patrocínia sentiámus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Omnipotente y sempiterno Dios, que, para defender el culto de las sagradas imágenes, colmasteis al bienaventurado Juan de celestial doctrina y de admirable fortaleza de espíritu: concedednos, por su intercesión y ejemplo, que imitemos las virtudes y experimentemos el patrocinio de aquellos cuyas imágenes veneramos. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Epístola (2 Tim. 2, 8-10; 3, 10-12)
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Timótheum Caríssime: Memor esto, Dóminum Jesum Christum resurrexísse a mórtuis ex sémine David, secúndum Evangélium meum, in quo labóro usque ad víncula, quasi male óperans: sed verbum Dei non est alligátum. Ideo ómnia sustíneo propter eléctos, ut et ipsi salútem consequántur, quæ est in Christo Jesu, cum glória coelésti. Tu autem assecútus es meam doctrínam, institutiónem, propósitum, fidem, longanimitátem, dilectiónem, patiéntiam, persecutiónes, passiónes: quália mihi facta sunt Antiochíæ, Icónii et Lystris: quales persecutiónes sustínui, et ex ómnibus erípuit me Dóminus. Et omnes, qui pie volunt vívere in Christo Jesu, persecutiónem patiéntur.
Acuérdate que nuestro Señor Jesucristo, del linaje de David, resucitó de entre los muertos, según la buena nueva que predico, por el cual estoy yo padeciendo hasta verme entre cadenas, como malhechor; si bien la palabra de Dios no está encadenada. Por tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos, a fin de que consigan también ellos la salvación, adquirida por Jesucristo, con la gloria celestial. Tú al contrario, mi caro Timoteo, ya has visto mi doctrina, mi modo de proceder, el fin que me propongo, cuál es mi fe, mi longanimidad, mi caridad, mi paciencia, cuáles las persecuciones y vejaciones que he padecido, lo que me aconteció en Antioquía e Iconio, y en Listra, cuán grandes han sido las persecuciones que he tenido que sufrir, y cómo de todas me ha sacado a salvo el Señor. Y ya se sabe que todos los que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo, han de padecer persecución. [Torres Amat]
Gradual (Ps. 17, 33; 35-36)
Deus, qui præcínxit me virtúte: et pósuit immaculátam viam meam. Qui docet manus meas ad prœ́lium: et posuísti, ut arcum æreum, bráchia mea. Allelúja, allelúja. Dedísti mihi protectiónem salútis tuæ: et déxtera tua suscépit me. Allelúja.
Dios, que me ciñó de fortaleza: y allanó mi camino sin mancha. El que adiestra mis manos para el combate: y pusiste como arco de bronce mis brazos. Aleluya, aleluya. Me diste la protección de tu salvación: y tu diestra me sostuvo. Aleluya.
Tracto (Ps. 17, 33; 35; 38-39; 50)
Deus, qui præcínxit me virtúte: et pósuit immaculátam viam meam. Qui docet manus meas ad prœ́lium: et posuísti, ut arcum æreum, bráchia mea. Pérsequar inimícos meos, et comprehéndam illos. Confríngam illos, nec poterunt stare: cadent subtus pedes meos. Proptérea confitébor in natiónibus, Dómine, et nómini tuo psalmum dicam.
Dios, que me ciñó de fortaleza: y allanó mi camino sin mancha. El que adiestra mis manos para el combate: y pusiste como arco de bronce mis brazos. Perseguiré a mis enemigos, y los alcanzaré. Los quebrantaré, y no podrán tenerse en pie: caerán bajo mis pies. Por eso te alabaré entre las naciones, Señor, y cantaré un salmo a tu nombre.
Evangelio (Luc. 6, 6-11)
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam In illo témpore: Factum est et in álio sábbato, ut intráret Jesus in synagógam et docéret. Et erat ibi homo, et manus ejus déxtera erat árida. Observábant autem scribæ et pharisæi, si in sábbato curáret: ut invenírent, unde accusárent eum. Ipse vero sciébat cogitatiónes eórum. Et ait hómini, qui habébat manum áridam: Surge et sta in médium. Et surgens stetit. Ait autem ad illos Jesus: Intérrogo vos, si licet sábbatis benefácere, an male: ánimam salvam fácere, an pérdere? Et circumspéctis ómnibus dixit hómini: Exténde manum tuam. Et exténdit: et restitúta est manus ejus. Ipsi autem repléti sunt insipiéntia, et colloquebántur ad ínvicem, quidnam fácerent Jesu.
Sucedió que entró otro sábado en la sinagoga, y se puso a enseñar. Se hallaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Y los escribas y fariseos le estaban acechando, a ver si curaría en sábado, para tener de qué acusarle. Pero Jesús , que calaba sus pensamientos, dijo al que tenía seca la mano: Levántate, y ponte en medio. Se levantó y se puso en medio. Les dijo entonces Jesús : Tengo que haceros una pregunta: ¿Es lícito en los días de sábado hacer bien, o mal? ¿Salvar a un hombre la vida, o quitársela? Y dando una mirada a todos alrededor dijo al hombre: Extiende tu mano. La extendió, y la mano quedó sana. Mas ellos llenos de furor, conferenciaban entre sí, qué podrían hacer contra Jesús . [Torres Amat]
Comentario de los Padres · Catena Aurea (Cadena de Oro) — Santo Tomás de Aquino
San Lucas 6, 6-11 — glosas de los Padres griegos y latinos, encadenadas por Santo Tomás.
San Ambrosio. Aquí el Señor pasa a otras cosas; porque como se proponía salvar a todo el hombre, curaba un miembro después del otro; de donde se dice: "Y aconteció, que entrando otro sábado en la sinagoga, enseñaba".
Beda. En los sábados es cuando especialmente cura y enseña, no solamente para demostrar que el sábado es un día consagrado a Dios, sino también porque los sábados era cuando se reunía gente más solemnemente.
San Cirilo. Enseñaba verdaderamente cosas superiores a la inteligencia humana, y abría a los que le oían el camino que conduce a la vida eterna; y después que había explicado su doctrina, mostraba de repente su divino poder. Y sigue: "Y había allí un hombre que tenía seca la mano derecha".
Beda. Como el Maestro acababa de excusar con su ejemplo laudable la violación del sábado -que reprochaban a sus discípulos-, ahora le observan a El para calumniarle; de donde prosigue: "Y los escribas y los fariseos le estaban acechando por ver si curaba en sábado", esto es, para si no curaba, argüirle de crueldad o imbecilidad; y si curaba en sábado, considerarlo como infractor de la ley; por esto dice: "Para hallar de qué acusarlo".
San Cirilo. Esta es la costumbre del adversario: alimenta en sí la enfermedad del dolor con las alabanzas de otros; pero el Señor conoce todas las cosas, y penetra los secretos del corazón. Y sigue: "Mas El sabía los pensamientos de ellos, y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio: y él levantándose se puso en pie". Sin duda, con el fin de mover al cruel fariseo a que tuviese compasión; y que la misma pasión mitigase las llamas de la ira.
Beda. Comprendiendo el Señor la calumnia que le preparaban, reprende a aquellos que no interpretan bien los mandamientos de la ley, creyendo que en los sábados no podían hacerse obras buenas, siendo así que la ley únicamente manda abstenerse de los trabajos serviles en el sábado -esto es, de las malas acciones-. Por ello Jesús les dijo: "Os pregunto: ¿Es lícito en los sábados hacer bien", etc.
San Cirilo. La cuestión es oportunísima, porque si es lícito hacer bien en el sábado, y nada puede estorbar que los que sufren alcancen misericordia del Señor, en cuyo caso no tiene cabida la calumnia levantada contra Jesucristo; pero si no es lícito hacer obras buenas en el sábado, y la ley prohibe trabajar por la salvación de las almas, entonces se convertían en acusadores de la ley. Si queremos discutir la institución del sábado, observaremos que fue establecido para hacer obras piadosas; estaba mandado que en el sábado no se trabajase, con el fin de que descansen -como se dice en el Deuteronomio ( Dt 5,14)-, tu siervo, tu criada, y todo animal que te pertenezca. Por tanto, el que se compadece del buey y de los demás animales, ¿cómo no se compadecerá del hombre afligido con una grave enfermedad?
San Ambrosio. La ley figura en las presentes circunstancias, la forma de los futuros tiempos, en los cuales habrá ciertamente ferias de males, no de bienes; pues aunque se descanse de los trabajos materiales, no se estará ocioso, sino que se descansará alabando a Dios con obras buenas.
San Agustín, De quaest. Evang., lib. 2, quaest. 9. Habiendo curado el cuerpo, preguntó de esta manera: "¿Es lícito salvar las almas o perderlas?" Acaso porque hacía los milagros para establecer la fe, en la que se encuentra la salvación del alma, o porque la curación de la mano derecha significa la salvación del alma, la cual, no haciendo buenas obras, tenía, en cierto modo, seca su derecha; o también, por alma, entiende al hombre, así como se acostumbra a decir: "Hubo allí tantas almas".
San Agustín, de cons. evang. 2, 35. Pero aun puede preguntarse como dijo San Mateo, que ellos preguntaron al Señor si era lícito curar en sábado; cuando San Lucas hace ver, que fue el Señor quien les preguntó a ellos. Debe entenderse aquí, que ellos preguntaron primero al Señor, si era lícito el curar en sábado; y que después el Señor, conociendo los pensamientos de ellos, les salía como al encuentro, colocando en medio a aquél a quien se proponía curar, y les preguntó, como dicen San Marcos y San Lucas.
San Agustín, de cons. evang. 2, 35. Prosigue: "Y mirándolos a todos".
Tito, Bostrense. Como haciendo fijar los ojos de todos, y excitando su inteligencia a la consideración del negocio, dijo a aquel hombre: "Tiende tu mano". Yo que he creado al hombre, soy quien te mando; el que tenía enferma la mano, obedeció y fue curado. Por lo que sigue: "El la extendió, y fue sana la mano". Los que debían admirarse ante aquel milagro, aumentan su malicia. Por lo cual sigue: "Y ellos se llenaron de furor, y hablaban los unos con los otros, qué harían de Jesús".
Orígenes. O como dice San Mateo, se salen y consultan el modo de matarlo.
San Cirilo. ¡Oh fariseo, ves al que hace cosas prodigiosas, y que cura a los enfermos en virtud de un poder superior, y tú proyectas su muerte por envidia!
Beda. Este hombre es figura del linaje humano, árido porque no producía obras buenas, desde que representado en su primer padre, alargó la mano para coger la manzana, cuya mala acción enmendó el inocente Hijo de Dios, extendiendo sus manos en la cruz. La mano de la humanidad en la sinagoga estaba seca; porque donde se encuentra mayor copia de los conocimientos, allí comete mayor culpa el que quebranta lo mandado.
San Ambrosio. Ya has oído al que dice estas palabras: "Extiende tu mano": esta medicina es común y general; y tú que crees tener buena la mano, evita que se te seque por la avaricia o por el sacrilegio. Extiéndela muchas veces, favoreciendo a tu prójimo, y dispensando tu protección a la viuda; defiende de cualquier injuria a quien veas sufrir bajo el peso de la calumnia, extiende también tu mano al pobre que te pide; extiéndela también al Señor, pidiéndole el perdón de tus pecados. Así es como debe extenderse la mano, y así es como se cura.
Catena Aurea (Cadena de Oro), Santo Tomás de Aquino · Traducción española del siglo XIX, dominio público · fuente: hjg.com.ar/catena
Ofertorio (Job. 14, 7)
Lignum habet spem: si præcísum fúerit, rursum viréscit, et rami ejus púllulant.
El árbol tiene esperanza de reverdecer aunque sea cortado; y en efecto, brota y echa sus retoños. [Torres Amat]
Secreta
Ut, quæ tibi, Dómine, offérimus, dona tuo sint digna conspéctu: beáti Joánnis et Sanctórum, quos ejus ópera expósitos in templis cólimus, pia suffragátio conspíret. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Para que los dones que os ofrecemos, Señor, sean dignos de vuestra presencia, concurra la piadosa intercesión del bienaventurado Juan y de los Santos, cuyas imágenes, expuestas por su obra en los templos, veneramos. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Comunión (Ps. 36, 17)
Bráchia peccatórum conteréntur, confírmat autem justos Dóminus.
Porque los brazos de los pecadores serán quebrantados; al paso que el Señor sostiene a los justos. [Torres Amat]
Poscomunión
Sumpta nos, quǽsumus, Dómine, dona cœléstibus armis tueántur: et beáti Joánnis patrocínia circúmdent Sanctórum unánimi suffrágio cumuláta; quorum imágines evícit in Ecclésia esse venerándas. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Os rogamos, Señor, que los dones recibidos nos protejan con celestiales armas, y nos rodee el patrocinio del bienaventurado Juan, acrecentado por el unánime sufragio de los Santos, cuyas imágenes él logró que fuesen veneradas en la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
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