jueves, 23 de julio de 2026 San Apolinar, Obispo y Mártir

domingo, 4 de septiembre de 2016

XVI Domingo después de Pentecostés

Introito (Ps. 85, 3; 85, 5)

Miserére mihi, Dómine, quóniam ad te clamávi tota die: quia tu, Dómine, suávis ac mitis es, et copiósus in misericórdia ómnibus invocántibus te. Inclína, Dómine, aurem tuam mihi, et exáudi me: quóniam inops, et pauper sum ego.

Señor, ten misericordia de mí, porque no ceso de clamar a ti todo el día. Consuela el alma de tu siervo, pues a ti, ¡oh Señor!, tengo de continuo elevado mi espíritu. Siendo tú, Señor, como eres, suave, y benigno, y de gran clemencia para con todos los que te invocan, [Torres Amat]

Colecta

Tua nos, quǽsumus, Dómine, grátia semper et prævéniat et sequátur: ac bonis opéribus júgiter præstet esse inténtos. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

Os rogamos, Señor, que vuestra gracia siempre nos prevenga y nos acompañe, y nos haga estar continuamente entregados a las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Epístola (Ephes. 3, 13-21)

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios Fratres: Obsecro vos, ne deficiátis in tribulatiónibus meis pro vobis: quæ est glória vestra. Hujus rei grátia flecto génua mea ad Patrem Dómini nostri Jesu Christi, ex quo omnis patérnitas in cœlis et in terra nominátur, ut det vobis secúndum divítias glóriæ suæ, virtúte corroborári per Spíritum ejus in interiórem hóminem, Christum habitáre per fidem in córdibus vestris: in caritáte radicáti et fundáti, ut póssitis comprehéndere cum ómnibus sanctis, quæ sit latitúdo et longitúdo et sublímitas et profúndum: scire étiam supereminéntem sciéntiæ caritátem Christi, ut impleámini in omnem plenitúdinem Dei. Ei autem, qui potens est ómnia fácere superabundánter, quam pétimus aut intellégimus, secúndum virtútem, quæ operátur in nobis: ipsi glória in Ecclésia et in Christo Jesu, in omnes generatiónes sǽculi sæculórum. Amen.

Por tanto, os ruego que no caigais de ánimo en vista de tantas tribulaciones como sufro por vosotros; pues estas tribulaciones son para vuestra gloria, y prueba de mi apostolado. Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual es el principio y la cabeza de toda esta gran familia que está en el cielo y sobre la tierra; para que según las riquezas de su gloria os conceda por medio de su Espíritu ser fortalecidos en virtud en el hombre interior, y que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, estando arraigados y cimentados en caridad, a fin de que podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, y el largo, y la altura, y profundidad de este misterio, y conocer también aquel amor de Cristo hacia nosotros, que sobrepuja a todo conocimiento, para que seáis plenamente colmados de todos los dones de Dios. Y en fin, a aquel Señor que es poderoso para hacer infinitamente más que todo lo que nosotros pedimos, o de todo cuanto pensamos, según el poder que obra eficazmente en nosotros, a él sea la gloria, por medio de Cristo Jesús , en la Iglesia, por todas las generaciones de todos los siglos. Amén. [Torres Amat]

Gradual (Ps. 101, 16-17)

Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua. Allelúja, allelúja Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabília fecit Dóminus. Allelúja.

Entonces, ¡oh Señor!, las naciones temerán tu santo Nombre, y todos los reyes de la tierra respetarán tu gloria. Porque el Señor reedificará a Sión, en donde se dejará ver con toda majestad. [Torres Amat]

Evangelio (Luc. 14, 1-11)

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. In illo témpore: Cum intráret Jesus in domum cujúsdam príncipis pharisæórum sábbato manducáre panem, et ipsi observábant eum. Et ecce, homo quidam hydrópicus erat ante illum. Et respóndens Jesus dixit ad legisperítos et pharisǽos, dicens: Si licet sábbato curáre? At illi tacuérunt. Ipse vero apprehénsum sanávit eum ac dimísit. Et respóndens ad illos, dixit: Cujus vestrum ásinus aut bos in púteum cadet, et non contínuo éxtrahet illum die sábbati? Et non póterant ad hæc respóndere illi. Dicebat autem et ad invitátos parábolam, inténdens, quómodo primos accúbitus elígerent, dicens ad illos: Cum invitátus fúeris ad núptias, non discúmbas in primo loco, ne forte honorátior te sit invitátus ab illo, et véniens is, qui te et illum vocávit, dicat tibi: Da huic locum: et tunc incípias cum rubóre novíssimum locum tenére. Sed cum vocátus fúeris, vade, recúmbe in novíssimo loco: ut, cum vénerit, qui te invitávit, dicat tibi: Amíce, ascénde supérius. Tunc erit tibi glória coram simul discumbéntibus: quia omnis, qui se exáltat, humiliábitur: et qui se humíliat, exaltábitur.

Y sucedió que habiendo entrado Jesús en casa de uno de los principales fariseos a comer un día de sábado, le estaban éstos acechando. Y he aquí que se puso delante de él un hombre hidrópico. Y Jesús vuelto a los doctores de la ley y a los fariseos, les preguntó: ¿Es lícito curar en día de sábado? Mas ellos callaron. Y Jesús , habiendo tocado al hidrópico, lo curó, y lo despachó. Dirigiéndose después a ellos, les dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo no le sacará luego, aunque sea día de sábado? Y no sabían qué responder a esto. Notando entonces que los convidados iban escogiendo los primeros puestos en la mesa, les propuso esta parábola, y dijo: Cuando fueres convidado a bodas, no te pongas en el primer puesto, porque quizá haya otro convidado de más distinción que tú; y sobreviniendo el que a ti y a él os convidó, te diga: Has lugar a éste; y entonces con sonrojo te veas precisado a ponerte el último. Antes bien, cuando fueres convidado, vete a poner en el último lugar; para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba, lo que te acarreará honor a vista de los demás convidados. Así es que cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. [Torres Amat]

Comentario de los Padres · Catena Aurea (Cadena de Oro) — Santo Tomás de Aquino

San Lucas 14, 1-11 — glosas de los Padres griegos y latinos, encadenadas por Santo Tomás.

San Cirilo, in Cat. graec. Patr. Aunque el Señor conocía la malicia de los fariseos, aceptaba sus convites para ser útil a los que asistían a ellos con sus palabras y milagros. Por esto sigue: "Y aconteció que entrando Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos a comer pan, ellos le estaban acechando". Esto es, si faltaba a la reverencia debida a la ley o si hacía algo de lo que estaba prohibido en día de sábado. En efecto, habiendo llegado un hidrópico a presencia suya, por medio de una pregunta reprimió la insolencia de los fariseos que se proponían argüirle. Por esto dice: "Y he aquí que un hombre hidrópico estaba delante de El. Y Jesús dirigiendo su palabra", etc.

Beda. Cuando se dice que Jesús respondió, se hace referencia a lo dicho antes, que los fariseos le estaban acechando, porque el Señor conoce los pensamientos de los hombres.

Teofilacto. Y por esto en su pregunta se ríe de ellos como si estuvieran locos. Siendo así que Dios mandaba santificar el sábado ( Gén 2), los fariseos prohibían hacer obras buenas en él. Y el día que no admite las acciones de los buenos, puede llamarse maldito.

Beda. Pero los preguntados callaban con razón, porque ven que cualquier cosa que dijesen se volvería contra ellos. Porque si es lícito curar en día de sábado, ¿por qué acechar al Salvador por ver si cura? Y si no es lícito, ¿por qué ellos cuidan sus rebaños en dicho día? Por esto sigue: "Mas ellos callaron".

San Cirilo, ubi sup. Menospreciadas la asechanzas de los judíos, cura de su enfermedad al hidrópico, el cual, temiendo a los fariseos, no pedía el remedio de su mal porque era sábado, sino que únicamente estaba en su presencia para ver si se compadecía de él y lo curaba. Conociendo esto, el Señor no le pregunta si quiere ser curado, sino que le curó en seguid. Por esto sigue: "El entonces le tomó, le curó y le despidió".

Teofilacto. En lo cual no se propuso el Señor evitar el escándalo de los fariseos, sino hacer un beneficio al que necesitaba de su favor. Conviene, pues, que nosotros, cuando resulte un bien general, no nos cuidemos de si se escandalizarán los necios.

San Cirilo, ubi sup. Pero como los fariseos callaron no sabiendo qué contestar, el Señor dio a conocer su gran osadía por medio de serias reflexiones. Por esto sigue: "Y les respondió y dijo: ¿Quién hay de vosotros que viendo su asno o su buey caído en un pozo, no le saque luego en día sábado?".

Teofilacto. Como diciendo: Si la ley prohíbe compadecerse en día sábado, no te cuides de si peligra tu hijo en día sábado, ¿pero qué digo tu hijo, cuando ni dejas a tu buey si lo ves en peligro?

Beda. En lo cual convenció de tal modo a los fariseos que lo observaban, que los condenó por su avaricia, puesto que tratando de librar un animal sólo consultaban su avaricia. ¿Con cuánta más razón, pues, debió Jesucristo librar al hombre, que es mucho mejor que una bestia?

San Agustín, De quaest. Evang., lib. 2, cap. 29. Comparó con justicia al hidrópico con el animal que cae en un pozo (porque el humor acuoso era la causa de su mal), así como antes había comparado aquella mujer que había encontrado ligada y la soltó, con el jumento que se desata para llevarle al agua.

Beda. Solventa esta cuestión con un ejemplo apropiado para manifestar que ellos, que quebrantaban el sábado con obras de ambición, le argüían porque la quebranta con una obra de caridad. Por esto sigue: "Y no le podían replicar a estas cosas".

Beda. Hablando en sentido místico, el hidrópico es comparado con aquél a quien el flujo exorbitante de los apetitos carnales tiene como oprimido, la palabra hidrópico trae su origen de la expresión humor acuoso.

San Agustín, ubi sup. También comparamos al hidrópico muy oportunamente con un rico avariento. Porque así como aquél, cuanto más abundan sus humores desordenados, tanta más sed tiene, así éste, cuanto más abunda en riquezas de las que no hace buen uso, tanto más las desea.

San Gregorio, Moral. 14,1 super Iob 18,9. Este hidrópico fue curado en presencia del fariseo, porque por la enfermedad del cuerpo del uno se expresa la enfermedad del corazón del otro.

Beda. Muy bien, por tanto, cita como ejemplo al buey y al asno significando a los sabios y a los ignorantes o a los dos pueblos, esto es, al judío, que está sometido al yugo de la ley y al gentil, a quien no domina razón ninguna. Porque el Señor saca del pozo de la concupiscencia a todos los sumergidos en él.

San Ambrosio. Primeramente curó al hidrópico, en quien la hinchazón extraordinaria de la carne no permitía funcionar bien al alma y extinguía el ardor del espíritu; después enseña la humildad, refrenando el deseo de ocupar el primer lugar en el banquete nupcial. Por ello prosigue: "No te sientes en el primer lugar, no sea que", etc.

San Cirilo, ubi sup. Porque el subir pronto a los honores que no merecemos, da a conocer que somos temerarios y hace a nuestras acciones dignas de vituperio. Y continúa: "No sea que haya allí otro convidado más honrado que tú".

Crisóstomo, in Cat. graec. Patr. Y así el ambicioso de honor nunca obtiene lo que desea, sino que sufre repulsa y buscando el modo de tener muchos honores nunca llega a ser honrado. Y como nada hay que pueda compararse con la modestia, inclina al que lo oye a hacer lo contrario, no sólo prohibiendo ambicionar el primer sitio, sino mandando que se busque el último. Por esto sigue: "Mas cuando fueres llamado, ve y siéntate en el último lugar", etc.

San Cirilo, in Cat. graec. Patr. Si alguno no quiere ser colocado delante de otros, lo obtiene por disposición divina. Por esto prosigue: "Para que cuando venga el que te convidó, te diga: Da el lugar a éste" y diciendo estas cosas no reprende con aspereza, sino que advierte con mansedumbre; porque basta una advertencia entre los discretos y así por la humildad alguno se corona de honores. Por esto sigue: "Y entonces serás honrado delante de los que", etc.

San Basilio, in quaest. expl., qu. 21. Era conveniente a todos ocupar el último lugar en los convites, según lo que manda el Señor. Pero querer volver con obstinación al mismo es digno de reprensión, porque altera el orden y produce tumulto. Por lo que una cuestión sobre esto os igualará con los que se disputan el primer lugar. Por tanto, como aquí dice el Señor, conviene que el que da un convite establezca el orden que cada uno debe guardar en la mesa. Y así nos soportaremos mutuamente con paciencia o con caridad, obrando honestamente en todo y según el orden, no según la apariencia o la ostentación de muchos. Ni debemos manifestar que practicamos la humildad o que la afectamos por violenta contradicción, sino más bien que la practicamos por condescendencia o por paciencia. Mayor indicio de soberbia es la repugnancia o la contradicción que ocupar el primer sitio cuando lo hacemos por obediencia.

Teofilacto. No se crea que la doctrina de Jesucristo ya expuesta es de poco interés e indigna de la elevación y de la magnificencia de la palabra de Dios. Porque no se dirá que es bueno un médico que promete curar a uno que tiene gota y que no quiere curar el dolor de un dedo o de un diente. Y ¿cómo puede considerarse como pequeña la pasión de vanagloria que agita o turba a los que quieren sentarse los primeros, esto es, a los que quieren ocupar los primeros puestos? Convenía, pues, que el maestro de la humildad cortase toda rama de esta mala raíz. Pero considera también que estando ya la cena preparada, e inquietando la pasión de la primacía a los vanidosos ante los ojos del Señor, esta amonestación era muy oportuna.

San Cirilo, ubi sup. Una vez demostrado (y con un ejemplo tan sencillo) el menosprecio que merecen los ambiciosos y que los que no lo son merecen ser exaltados, añadió lo grande a lo pequeño pronunciando una sentencia general cuando dice: "Porque todo aquél que se ensalza humillado será y el que se humilla será ensalzado", lo cual se dice según el juicio de Dios y no según la costumbre humana, por la que muchos que desean honores los consiguen y otros que se humillan no llegan a alcanzarlos.

Teofilacto. Sin embargo, no siempre es tenido en consideración por todos los hombres el que se ingiere en los honores y aun cuando sea honrado por algunos, otros lo vituperan y acaso aquellos mismos que lo honran exteriormente.

Beda. Y como el evangelista llama parábola a esta amonestación, diremos lo que significa en sentido místico. Todo aquel que invitado viniese a las bodas de Jesucristo y de la Iglesia, unido a los miembros de la Iglesia por la fe, no se ensalce como si fuese superior a los demás, ni se gloríe por sus méritos; sino que cederá su lugar al que sea más digno, convidado después y que le aventaja en el fervor de los que siguen a Jesucristo y con modestia ocupará el último puesto conociendo que los demás son mejores que él en todo lo que se creía superior. Pero alguno se coloca en el último sitio, según aquellas palabras ( Eclo 3,20): "Cuanto más grande seas, humíllate más en todo". Y entonces, viniendo el Señor, hará bienaventurado con el nombre de amigo al que encuentre humilde y le mandará subir más alto. Y todo aquél que se humilla como un niño, es más grande en el reino de los cielos ( Mt 18,4). Así es que dice: "Entonces será para ti la gloria", para que no empieces a buscar ahora lo que te está reservado para el fin. Puede también entenderse esto respecto de la presente vida, porque el Señor todos los días entra a sus bodas despreciando a los soberbios y concediendo con frecuencia a los humildes tantos dones de su Espíritu, que los glorifican con su admiración los convidados, esto es, los fieles. De la conclusión general que se añade, se conoce claramente que la doctrina del Señor ya explicada debe entenderse en sentido figurado. Porque ni todo el que se ensalza delante de los hombres es humillado, ni todos los que se humillan en su presencia son ensalzados por ellos. Pero el que se eleva por su mérito será humillado por el Señor; y el que se humilla por sus beneficios será ensalzado por El.

Catena Aurea (Cadena de Oro), Santo Tomás de Aquino · Traducción española del siglo XIX, dominio público · fuente: hjg.com.ar/catena

Ofertorio (Ps. 39, 14; 39, 15)

Dómine, in auxílium meum réspice: confundántur et revereántur, qui quærunt ánimam meam, ut áuferant eam: Dómine, in auxílium meum réspice.

¡Oh! Dígnate, Señor, librarme; vuelve hacia mí tus ojos para socorrerme. Queden de una vez confundidos y avergonzados cuantos buscan cómo quitarme la vida; que se vuelvan atrás llenos de confusión los que mi mal desean. [Torres Amat]

Secreta

Munda nos, quǽsumus, Dómine, sacrifícii præséntis efféctu: et pérfice miserátus in nobis; ut ejus mereámur esse partícipes. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

Purificadnos, os rogamos, Señor, por el efecto del presente sacrificio, y por vuestra misericordia obrad en nosotros, para que merezcamos ser partícipes de él. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Comunión (Ps. 70, 16-17; 70, 18)

Dómine, memorábor justítiæ tuæ solíus: Deus, docuísti me a juventúte mea: et usque in senéctam et sénium, Deus, ne derelínquas me.

me internaré en la consideración de las obras del Señor; de tu justicia, ¡oh Señor!, haré yo memoria. Tú, ¡oh Dios!, fuiste mi maestro desde mi tierna edad; y yo publicaré tus maravillas que he experimentado hasta ahora. Y tú, ¡oh Dios!, en mi vejez no me desampares, a fin de que anuncie el poder de tu brazo a toda la generación que vendrá; [Torres Amat]

Poscomunión

Purífica, quǽsumus, Dómine, mentes nostras benígnus, et rénova cœléstibus sacraméntis: ut consequénter et córporum præsens páriter et futúrum capiámus auxílium. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

Purificad benignamente, os rogamos, Señor, nuestras almas y renovadlas con los celestiales sacramentos, para que en consecuencia recibamos por igual el auxilio presente y futuro de nuestros cuerpos. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

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