miércoles, 15 de junio de 2016
Santos Vito, Modesto y Crescencia, Mártires
Introito (Ps. 33, 20-21)
Multæ tribulatiónes justórum, et de his ómnibus liberávit eos Dóminus: Dóminus custódit ómnia ossa eórum: unum ex his non conterétur. Benedícam Dóminum in omni témpore: semper laus ejus in ore meo.
Muchas son las tribulaciones de los justos; pero de todas los librará el Señor. De todos los huesos de ellos tiene el Señor sumo cuidado; ni uno solo será quebrantado. [Torres Amat]
Colecta
Da Ecclésiæ tuæ, quǽsumus, Dómine, sanctis Martýribus tuis Vito, Modésto atque Crescéntia intercedéntibus, supérbe non sápere, sed tibi plácita humilitáte profícere: ut, prava despíciens, quæcúmque recta sunt, libera exérceat caritáte. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Concededle a vuestra Iglesia, os rogamos, Señor, por la intercesión de vuestros santos mártires Vito, Modesto y Crescencia, no gustar de la soberbia, sino aprovechar en la humildad que os es grata; para que, despreciando lo depravado, ejercite con libre caridad todo cuanto es recto. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Epístola (Sap. 3, 1-8)
Léctio libri Sapiéntiæ Justorum ánimæ in manu Dei sunt, et non tanget illos torméntum mortis. Visi sunt oculis insipiéntium mori: et æstimála est afflíctio exitus illórum: et quod a nobis est iter, extermínium: illi autem sunt in pace. Et si coram homínibus torménta passi sunt, spes illórum immortalitáte plena est. In paucis vexáti, in multis bene disponéntur: quóniam Deus tentávit eos, et invenit illos dignos se. Tamquam aurum in fornáce probávit illos, et quasi holocáusti hóstiam accépit illos, et in témpore erit respéctus illorum. Fulgébunt justi, et tamquam scintíllæ in arundinéto discúrrent. Judicábunt natiónes, et dominabúntur pópulis, et regnábit Dóminus illórum in perpétuum.
Las almas de los justos están en la mano de Dios; y no llegará a ellas el tormento de la muerte eterna. A los ojos de los insensatos pareció que morían; y su tránsito, o salida del mundo, se miró como una desgracia, y como un aniquilamiento su partida de entre nosotros; mas ellos, a la verdad, reposan en paz. Y si delante de los hombres han padecido tormentos, su esperanza está llena o segura de la feliz inmortalidad. Su tribulación ha sido ligera, y su galardón será grande; porque Dios hizo prueba de ellos, y los halló dignos de sí. Los probó como al oro en el crisol, y los aceptó como víctima de holocausto; y a su tiempo se les dará la recompensa. Entonces brillarán los justos como el sol, y como centellas que discurren por un cañaveral así volarán de unas partes a otras. Juzgarán a las naciones y señorearán a los pueblos, y el Señor reinará con ellos eternamente. [Torres Amat]
Gradual (Ps. 149, 5; 149, 1)
Exsultábunt Sancti in glória: lætabúntur in cubílibus suis. Cantáte Dómino cánticum novum: laus ejus in ecclésia sanctórum. Allelúja, allelúja. Sancti tui, Dómine, benedícent te: glóriam regni tui dicent. Allelúja.
Se gozarán los santos en la gloria, y se regocijarán en sus moradas. Cantad al Señor un cántico nuevo, resuenen sus loores en la reunión de los santos. [Torres Amat]
Evangelio (Luc. 10, 16-20)
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Qui vos audit, me audit: et qui vos spernit, me spernit. Qui autem me spernit, spernit eum, qui misit me. Revérsi sunt autem septuagínta duo cum gáudio, dicéntes: Dómine, étiam dæmónia subjiciúntur nobis in nómine tuo. Et ait illis: Vidébam sátanam sicut fulgur de cœlo cadéntem. Ecce, dedi vobis potestátem calcandi supra serpéntes et scorpiónes, et super omnem virtútem inimíci: et nihil vobis nocébit. Verúmtamen in hoc nolíte gaudére, quia spíritus vobis subjiciúntur: gaudéte autem, quod nómina vestra scripta sunt in cœlis.
El que os escucha a vosotros, me escucha a mí; y el que os desprecia a vosotros, a mí me desprecia. Y quien a mí me desprecia, desprecia a aquel que me ha enviado. Regresaron los setenta y dos discípulos llenos de gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios mismos se sujetan a nosotros por la virtud de tu nombre. A lo que les respondió: Yo estaba viendo a Satanás caer del cielo a manera de relámpagos. Vosotros veis que os he dado potestad de hollar serpientes, y escorpiones, y todo el poder del enemigo, de suerte que nada podrá hacer daño. Con todo eso, no tanto habéis de gozaros, porque se os rinden los espíritus, cuanto porque vuestros nombres están escritos en los cielos. [Torres Amat]
Comentario de los Padres · Catena Aurea (Cadena de Oro) — Santo Tomás de Aquino
San Lucas 10, 16-20 — glosas de los Padres griegos y latinos, encadenadas por Santo Tomás.
San Ambrosio. Enseña el Señor que serán dignos de mayor castigo los que no reciben el Evangelio que aquellos que creyeron que debía quebrantarse la ley. Por eso dijo: "Ay de ti, Corozaim; ay de ti Betsaida!"
Beda. Corozaim, Betsaida y Cafarnaúm, y también Tiberias, a la cual nombra San Juan, son ciudades de Galilea, situadas a las orillas del lago de Genezareth, que los evangelistas llaman mar de Galilea o de Tiberíades. Se lamentaba el Señor de que estas ciudades no hiciesen penitencia después de tantos milagros y predicaciones, y que fuesen peores que los gentiles que sólo violaron la ley natural; porque, después de haber despreciado la ley escrita, no temieron despreciar también al Hijo de Dios y su gloria. Por lo que prosigue: "Porque si en Tiro y en Sidón se hubiesen hecho los milagros que se han hecho entre vosotros, tiempo ha que sentados en cilicio y ceniza hubiesen hecho penitencia", etc. En cilicio, que tejido de pelo de cabra, significa la áspera memoria del pecado que punza; en ceniza, representando la consideración de la muerte (por la que nos reducimos a polvo); además "sentados" significa la humildad de la conciencia. Hoy vemos realizada la profecía del Señor, porque Corozaim y Betsaida no creyeron en El, aun cuando estuvo presente; mientras que Tiro y Sidón, aliadas de David y de Salomón en otro tiempo ( 1Re 5), creyeron después a los discípulos de Cristo, que las evangelizaron.
Crisóstomo in Mat. hom. 38. Deplora el Señor estas ciudades para nuestro ejemplo, porque la efusión de lágrimas y los gemidos tristes sobre los que padecen insensibilidad de dolor, no es pequeño antídoto para la corrección de los pacientes y para el consuelo de los que lloran sobre ellos. No sólo los invita a obrar bien por medio del llanto, sino también por el terror. Por lo que sigue: "Por eso para Tiro y Sidón habrá menos rigor", etc. También nosotros debemos oír esto, porque el juicio más riguroso no será sólo para aquellas ciudades, sino también para nosotros, si no recibimos a los huéspedes que vienen a nosotros, a quienes manda también que sacudan el polvo en este caso. Además, como el Señor había hecho muchos milagros en Cafarnaúm y lo habían tenido como habitante, parecía elevada sobre las demás ciudades; pero por su incredulidad cayó en las ruinas. Por esto sigue: "Y tú, Cafarnaúm, ensalzada hasta el cielo, hasta el infierno serás sumergida". Esto es, para que tu castigo sea proporcionado a tu elevación.
Beda. Esta sentencia tiene dos sentidos. O bien serás sumergida hasta el infierno porque resististe soberbiamente a mi predilección, elevándote así por el orgullo hasta el cielo; o porque exaltada hasta el cielo por mi residencia y mis milagros, serás castigada con mayores suplicios, porque tampoco quisiste creer a esos signos. Y para que no se creyese que esta repulsa sólo se dirigía a las ciudades o personas que habiendo visto al Señor en su carne le despreciaron, y no a todos los que hoy desprecian también la doctrina del Evangelio, añade diciendo: "El que a vosotros oye, a mí me oye".
San Cirilo. Por medio de esto nos enseña que todo lo que nos dicen los apóstoles debe aceptarse, porque quien los oye, a Cristo oye. Inevitable castigo amenaza, pues, a los herejes, que menosprecian las predicaciones de los apóstoles; y por ello sigue: "Y el que os desprecia, a mí me desprecia".
Beda. A saber, que para que se comprenda que, oyendo o despreciando la predicación del Evangelio, no se oye o desprecia a unas personas cualesquiera, sino al Señor Salvador, y aún al mismo Padre. Prosigue: "Y el que a mí me desprecia, desprecia a Aquél que me envió", etc. Porque en el discípulo se oye al Maestro y en el Hijo se honra al Padre.
San Agustín, De verb. Dom., serm. 24. Si, pues, la palabra de Dios llegó hasta vosotros y os constituyó en ese lugar, cuidad de no despreciarnos, para que no llegue a El lo que con nosotros hagáis.
Beda. Puede también entenderse así: "El que a vosotros desprecia, a mí me desprecia" ( Mt 25). Esto es, el que no hace misericordia a uno de mis hermanos más pequeños, no me la hace a mí; y el que me desprecia (no queriendo creer en el Hijo de Dios), desprecia a Aquel que me envió; porque el Padre y Yo somos uno ( Jn 10,30).
Tito Bostrense. También consuela en esto a sus discípulos, como diciéndoles: No digáis: ¿Por qué vamos a sufrir afrentas? Moderad la lengua; Yo doy la gracia, en mí recae vuestra afrenta.
San Cirilo. Antes se ha dicho que el Señor envió a sus discípulos revestidos con la gracia del Espíritu Santo y que, constituidos ministros de la predicación, recibieron poder para dominar los espíritus inmundos. Ahora, cuando vuelven, confiesan el poder del que los ha honrado. Por lo que dice: "Volvieron los setenta y dos con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre". ¡Parece que se alegraban más porque habían hecho milagros, que por haber sido destinados a la predicación! Mejor se hubieran alegrado en aquellos que hubieran convertido, como decía San Pablo a los llamados por él ( Flp 4,1): "Vosotros sois mi gozo y mi corona".
San Gregorio, Moralium 24, 7 super Job 32, 8. El Señor reprendió admirablemente el orgullo en el corazón de sus discípulos, recordándoles la perdición del maestro de la soberbia, para que en el autor de la soberbia aprendiesen lo que debían temer de ese vicio. De donde sigue: "Veía a Satanás que caía del cielo como un relámpago".
San Basilio in homen. quod Deus non sit auctor mali. Se llama satanás porque es enemigo de todo lo bueno (esto significa en hebreo), y se llama diablo porque coopera con nosotros al mal y después es nuestro acusador 1. Su naturaleza es incorpórea y habita en el aire.
Beda. No dice, pues: veo ahora; sino veía antes, cuando cayó. En cuanto dice: Como un relámpago, o significa la caída del cielo a los abismos, o bien que, después de su caída, se transforma todavía en ángel de luz.
Tito Bostrense. Dice que lo vio El, como juez que conoce los movimientos de los seres incorpóreos. Dice también como un relámpago, porque por naturaleza era refulgente como el relámpago, pero se hizo tenebroso como el pecado, porque lo que Dios hizo bueno, él lo alteró en malo.
San Basilio, adversus Eunomium, lib. 3. Las virtudes de los cielos no son santas por naturaleza, sino que, según la analogía del amor divino, reciben la medida de santificación. Y así como el hierro, puesto al fuego, no deja de ser hierro, pero por la vehemencia del fuego, tanto por el efecto como por el aspecto, se transforma en él; así las virtudes celestes tienen injerta la santificación por participación de aquel que es santo por naturaleza. Satanás no hubiera caído si por naturaleza hubiese sido incapaz de lo malo.
San Cirilo. O de otro modo: Veía a Satanás que caía del cielo como un relámpago; esto es, desde la virtud más perfecta, hasta la debilidad más extrema. Porque antes de la venida del Salvador había sometido todo el mundo a su dominio, era adorado por todos. Pero desde que el Divino Verbo bajó del cielo, cayó como un relámpago, porque es pisoteado por los que adoran a Cristo. Por lo que sigue: "Veis que os he dado poder para pisar sobre serpientes", etc.
Tito Bostrense. Alguna vez serpientes figurativas mordían a los judíos en el desierto y los mataban, porque eran infieles ( Núm 21); mas he aquí que vino la serpiente de metal crucificada a matar a aquellas serpientes, para que, si alguno la mira con fe, se libre de las mordeduras y se salve.
Crisóstomo. Después, para que no creyésemos que esto se decía de las bestias, añadió: "Y sobre todo el poder del enemigo".
Beda. Esto es, de expulsar de los cuerpos de los poseídos todo género de espíritus inmundos. Y en cuanto a ellos, añade: "Y nada os dañará". Aunque también se puede tomar a la letra, porque San Pablo, acometido por una víbora, no sufrió daño alguno ( Hch 28), y San Juan no se perjudicó (en su vida) con el veneno que tomó. Hay además, según creo, esta diferencia entre las serpientes que dañan con la boca y los escorpiones que hieren con la cola. Las serpientes que atacan abiertamente y los escorpiones que acechan a escondidas, significan ya a los hombres, ya a los demonios. O las serpientes representan a los que se oponen a las virtudes nacientes con el veneno de su persecución, y los escorpiones a los que intentan viciar al fin las virtudes ya consumadas.
Teofilato. O serpientes son los que dañan visiblemente, como el demonio de la fornicación y del homicidio; mas los que dañan invisiblemente, como sucede con los vicios espirituales, se llaman escorpiones.
San Gregorio Niceno ex homilis in Cant. La voluptuosidad se llama serpiente en la Escritura, porque tal es la naturaleza de la serpiente que si su cabeza llega a la rendija de un muro, atrae a sí todo el resto del cuerpo. Así la naturaleza concedió al hombre el domicilio necesario, pero la voluptuosidad, tocando el alma por esta necesidad, la atrae a cierto lujo inmoderado. Esto trae la subsiguiente avaricia, a la que sigue la impureza, esto es, el último miembro y cola de la bestialidad. Mas así como no se retrae a la serpiente por la cola, así no se debe empezar por las últimas para arrancar las pasiones, sino cerrar la primera entrada a la malicia.
San Atanasio, in serm de Passione et Cruce. Los niños triunfan ahora, por la virtud de Cristo, de la sensualidad que en otro tiempo seducía a los ancianos; y perseveran vírgenes hollando con los pies las falacias de la serpiente sensual. Y aun algunos, hollando el tormento, esto es, la muerte del escorpión (o sea del diablo), no temieron el suplicio; hechos mártires de Cristo, la mayor parte despreciaron las cosas de la tierra y habitan en el cielo sin temor al príncipe del aire.
Tito Bostrense. Mas como la alegría con que los veía satisfechos sabía a vanidad, pues se alegraban de haber sido elevados hasta hacerse temibles a los demonios y a los hombres, añade el Señor: "Mas en esto no gocéis, porque los espíritus os están sujetos", etc.
Beda. Se les prohibe, siendo carnales, alegrarse porque sujetan a los demonios. Porque arrojar los espíritus, así como obrar otros prodigios, no siempre procede del mérito del que obra, sino que la invocación del nombre de Cristo hace esto para condenación de aquellos que lo invocan o para la utilidad de aquellos que ven y oyen.
San Cirilo. Pero Señor, ¿por qué no dejas que se alegren en los honores que concedes, cuando está escrito: "En tu nombre se alegrarán todo el día?" ( Sal 88,17). Es que el Señor quiere elevarlos a un gozo mayor; por lo que dice: "Mas gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos".
Beda. Como diciendo: No os conviene alegraros de la humillación de los demonios, sino de vuestra exaltación. Debe entenderse, pues, que si alguno ejecuta buenas obras, ya sean terrenas, ya celestiales, queda anotado como con caracteres y fijo en la memoria de Dios eternamente.
Teofilato. Los nombres de los santos escritos están en el libro de la vida, no con tinta sino en la memoria y en la gracia de Dios. El diablo cae de lo alto, pero los hombres, viviendo abajo, son inscritos arriba en el cielo.
San Basilio, in Isaías cap. 4. Algunos hay también que se inscriben, no en el libro de la vida, sino según Jeremías ( Jer 17,13), en la tierra, para que, según esto, se entienda que hay una doble inscripción: de éstos para la vida, mas de aquéllos para la perdición. En cuanto a lo que se dice: "Bórrense del libro de la vida" ( Sal 68,29), entiéndese de aquéllos que eran considerados como dignos de ser inscritos en el libro del Señor y de quienes dice la Escritura que son borrados cuando caen de la virtud en el pecado; por el contrario son inscritos cuando se convierten del pecado a la virtud.
Catena Aurea (Cadena de Oro), Santo Tomás de Aquino · Traducción española del siglo XIX, dominio público · fuente: hjg.com.ar/catena
Ofertorio (Ps. 67, 36)
Mirábilis Deus in Sanctis suis: Deus Israël, ipse dabit virtútem et fortitúdinem plebi suæ: benedíctus Deus, allelúja. Deus.
Admirable es Dios en sus santos, o en su santuario; el Dios de Israel, él mismo dará virtud y fortaleza a su pueblo. Bendito sea Dios. [Torres Amat]
Secreta
Sicut glóriam divínæ poténtiæ múnera pro Sanctis obláta testántur: sic nobis efféctum, Dómine, tuæ salvatiónis impéndant. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Así como los dones ofrecidos por los santos dan testimonio de la gloria de vuestro divino poder, así, Señor, nos alcancen el efecto de vuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Comunión (Sap. 3, 1-2; 3, 3)
Justórum ánimæ in manu Dei sunt, et non tanget illos torméntum malítiæ: visi sunt óculis insipiéntium mori: illi autem sunt in pace.
Las almas de los justos están en la mano de Dios; y no llegará a ellas el tormento de la muerte eterna. A los ojos de los insensatos pareció que morían; y su tránsito, o salida del mundo, se miró como una desgracia, y como un aniquilamiento su partida de entre nosotros; mas ellos, a la verdad, reposan en paz. [Torres Amat]
Poscomunión
Repléti, Dómine, benedictióne sollémni: quǽsumus; ut, per intercessiónem sanctórum Mártyrum tuórum Viti, Modésti et Crescéntiæ, medicína sacraménti et corpóribus nostris prosit et méntibus. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Colmados, Señor, de solemne bendición, os rogamos que, por la intercesión de vuestros santos mártires Vito, Modesto y Crescencia, la medicina del sacramento aproveche tanto a nuestros cuerpos como a nuestras almas. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
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