domingo, 17 de abril de 2016
IV Domingo de Pascua
Introito (Ps. 65, 1-2)
Jubiláte Deo, omnis terra, allelúja: psalmum dícite nómini ejus, allelúja: date glóriam laudi ejus, allelúja, allelúja, allelúja. Dícite Deo, quam terribília sunt ópera tua, Dómine! in multitúdine virtútis tuæ mentiéntur tibi inimíci tui.
Moradores todos de la tierra, dirigid a Dios voces de júbilo. Cantad salmos a su Nombre, tributadle gloriosas alabanzas. Cantad salmos a su Nombre, tributadle gloriosas alabanzas. [Torres Amat]
Colecta
Deus, qui errántibus, ut in viam possint redíre justítiæ, veritátis tuæ lumen osténdis: da cunctis, qui christiána professióne censéntur, et illa respúere, quæ huic inimíca sunt nómini; et ea, quæ sunt apta, sectári. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, que mostráis a los extraviados la luz de vuestra verdad para que puedan volver al camino de la justicia: dad a todos los que se cuentan bajo el nombre cristiano que rechacen aquello que es contrario a este nombre, y que sigan lo que le es conforme. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Epístola (1 Pet. 2, 11-19)
Léctio Epístolæ beáti Petri Apóstoli Caríssimi: Obsecro vos tamquam ádvenas et peregrínos abstinére vos a carnálibus desidériis, quæ mílitant advérsus ánimam, conversatiónem vestram inter gentes habéntes bonam: ut in eo, quod detréctant de vobis tamquam de malefactóribus, ex bonis opéribus vos considerántes, gloríficent Deum in die visitatiónis. Subjécti ígitur estóte omni humánæ creatúræ propter Deum: sive regi, quasi præcellénti: sive dúcibus, tamquam ab eo missis ad vindíctam malefactórum, laudem vero bonórum: quia sic est volúntas Dei, ut benefaciéntes obmutéscere faciátis imprudéntium hóminum ignorántiam: quasi líberi, et non quasi velámen habéntes malítiæ libertátem, sed sicut servi Dei. Omnes honoráte: fraternitátem dilígite: Deum timéte: regem honorificáte. Servi, súbditi estóte in omni timóre dóminis, non tantum bonis et modéstis, sed étiam dýscolis. Hæc est enim grátia: in Christo Jesu, Dómino nostro.
Por esto, queridos míos, os suplico que como extranjeros y peregrinos, que sois en este mundo, os abstengáis de los deseos carnales, que combaten contra el alma, llevando una vida ajustada entre los gentiles, a fin de que por lo mismo que os censuran como a malhechores, reflexionando sobre las obras buenas que observan en vosotros, glorifiquen a Dios en el día en que los visitará. Estad, pues, sumisos a toda humana criatura que se halle constituida sobre vosotros, y esto por respeto a Dios, ya sea el rey, como que está sobre todos; ya a los gobernadores, como puestos por él para castigo de los malhechores, y alabanza y premio de los buenos; pues ésta es la voluntad de Dios, que obrando bien tapéis la boca a la ignorancia de los hombres necios e insensatos; como libres, sí, mas no cubriendo la malicia con capa de libertad, sino obrando en todo como siervos de Dios; esto es, por amor. Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, respetad al rey. Vosotros los siervos estad sumisos con todo temor y respeto a los amos, no tan sólo a los buenos y apacibles, sino también a los de recia condición. Pues el mérito está en sufrir uno por respeto a Dios que le ve, penas padecidas injustamente. [Torres Amat]
Gradual (Ps. 110, 9)
Allelúja, allelúja. Redemptiónem misit Dóminus pópulo suo. Allelúja. Oportebat pati Christum, et resúrgere a mórtuis: et ita intráre in glóriam suam. Allelúja.
Envió la redención a su pueblo; estableció para siempre su alianza. Santo y terrible es el Nombre del Señor. [Torres Amat]
Evangelio (Joannes. 16, 16-22)
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem. In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Módicum, et jam non vidébitis me: et íterum módicum, et vidébitis me: quia vado ad Patrem. Dixérunt ergo ex discípulis ejus ad ínvicem: Quid est hoc, quod dicit nobis: Módicum, et non vidébitis me: et íterum módicum, et vidébitis me, et quia vado ad Patrem? Dicébant ergo: Quid est hoc, quod dicit: Módicum? nescímus, quid lóquitur. Cognóvit autem Jesus, quia volébant eum interrogáre, et dixit eis: De hoc quǽritis inter vos, quia dixi: Módicum, et non vidébitis me: et íterum módicum, et vidébitis me. Amen, amen, dico vobis: quia plorábitis et flébitis vos, mundus autem gaudébit: vos autem contristabímini, sed tristítia vestra vertétur in gáudium. Múlier cum parit, tristítiam habet, quia venit hora ejus: cum autem pepérerit púerum, jam non méminit pressúræ propter gáudium, quia natus est homo in mundum. Et vos ígitur nunc quidem tristítiam habétis, íterum autem vidébo vos, et gaudébit cor vestrum: et gáudium vestrum nemo tollet a vobis.
Dentro de poco ya no me veréis; mas poco después, me volveréis a ver: porque me voy al Padre. Al oír esto algunos de los discípulos, se decían unos a otros: ¿Qué nos querrá decir con esto: Dentro de poco no me veréis; mas poco después me volveréis a ver, porque me voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué poquito de tiempo es éste de que habla? No entendemos lo que quiere decirnos. Conoció Jesús que deseaban preguntarle, y les dijo: Vosotros estáis tratando y preguntándoos unos a otros por qué habré dicho: Dentro de poco ya no me veréis; mas poco después me volveréis a ver. En verdad, en verdad os digo, que vosotros lloraréis, y lamentaréis mientras el mundo se regocijará; os entristeceréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer en los dolores del parto está poseída de tristeza, porque le vino su hora; mas una vez que ha dado a luz un infante, ya no se acuerda de su angustia, con el gozo que tiene de haber dado un hombre al mundo. Así vosotros ahora a la verdad padecéis tristeza; pero yo volveré a visitaros, y vuestro corazón se bañará en gozo, y nadie os quitará vuestro gozo. [Torres Amat]
Comentario de los Padres · Catena Aurea (Cadena de Oro) — Santo Tomás de Aquino
San Juan 16, 16-22 — glosas de los Padres griegos y latinos, encadenadas por Santo Tomás.
Crisóstomo, in Ioannem, hom. 79. Después que el Señor había reanimado a sus discípulos con la promesa del Espíritu Santo, volvió a angustiar su corage, diciendo: "Un poco, y ya no me veréis". Hizo esto para acostumbrarles a llevar con resignación su ausencia, hablándoles de cosas tristes, pues a quien en palabras se ha ejercitado en esto, le resultarán mas llevaderos los hechos.
Beda, in hom 1, Dom 2, post oct. Paschae. Dice, pues: "Un poco, y ya no me veréis", porque fue detenido en aquella noche, crucificado en la mañana, y sepultado en la tarde, desapareciendo de la vista de todos.
Crisóstomo, ut supra. Pero si se considera atentamente, no deja de ser de un consuelo la palabra "Porque voy al Padre", pues esto era la declaración de que no perecería, sino que su muerte sería un tránsito, y aun acrecentó este consuelo cuando añadió: "Y otro poco, y me veréis", dando a entender que volvería y que la separación sería corta, y continua su presencia con ellos.
San Agustín, ut supra. Estas palabras del Señor eran oscuras para los discípulos, antes de cumplirse, y por eso los discípulos se preguntaron mutuamente: "¿Qué es esto que nos dice: Un poco y ya no me veréis; y otro poco, y me veréis porque voy al Padre?"
Crisóstomo, ut supra. Esto no lo entendían, o bien por la tristeza que producía en sus corazones lo que oían, o bien por la oscuridad con que se anunciaba y les parecían contradictorias dos cosas que no lo eran. A saber: Si te veremos ¿cómo te vas? Y si te vas ¿cómo te veremos? Por eso dicen: "¿Qué es esto que nos dice, un poco? No sabemos lo que dice".
San Agustín, ut supra. Como anteriormente no les había dicho: "Un poco" sino "Voy al Padre", les pareció que hablaba claramente. Pero ahora les parece aquello confuso, mas al presente ya es para nosotros claro lo que entonces parecía oscuro y después se descubrió. Porque poco después el Señor fue crucificado, y ya no le vieron; poco después resucitó, y le vieron. Dijo entonces "Y ya no me veréis", porque en adelante ya no volvieron a ver a Jesucristo en carne mortal.
Alcuino. O de otro modo: Poco, es el tiempo que pasará sin verme; esto es, los tres días que descansó en el sepulcro. Y también será poco el que me veréis; esto es, aquellos cuarenta días en que con frecuencia se les apareció después de su pasión, hasta su ascensión. Y por esto me veréis aquel corto tiempo, porque voy al Padre, pues no permaneceré corporalmente en la tierra, sino que subiré al cielo con la humanidad que tomé.
Alcuino. Sigue: "Conoció el Señor que querían preguntarle, y les dijo: Discutís entre vosotros porque me habéis oído decir: Un poco y no me veréis. En verdad, en verdad os digo, que vosotros lloraréis y gemiréis". Conociendo el piadoso Maestro la duda de sus discípulos, les contestó exponiéndoles lo que había dicho.
San Agustín, ut supra. Lo cual puede entenderse de este modo: Como los discípulos se habían entristecido por la muerte del Señor, y alegrándose en seguida por su resurrección; por el contrario, el mundo (con cuyo nombre se entienden los enemigos por quienes Cristo fue muerto), se alegró por la muerte de Cristo, cuando los discípulos se afligieron. Por esto dice: "Pero el mundo se alegrará".
Alcuino. Esta palabra se aplica a todos los fieles que en virtud de las tribulaciones y lágrimas de esta vida caminan a los gozos de la eterna. El mundo se goza con las lágrimas de los justos, porque goza la presente vida sin esperar nada de la otra.
Crisóstomo, ut supra. Manifestando después cómo la tristeza, aunque breve, engendra el gozo, y éste es eterno, trae un ejemplo mundano, diciendo: "La mujer cuando ha de dar a luz se entristece, porque ha llegado la hora; pero cuando le nace un niño ya no se acuerda de su apuro por la alegría de que ha dado un hombre al mundo".
San Agustín, ut supra. Este símil no es difícil de entender, porque la comparación es manifiesta. Pues sigue: "Vosotros en verdad padecéis ahora tristeza, pero os volveré a ver y se alegrará vuestro corazón". El acto de dar a luz se compara a la tristeza, y el nacimiento al gozo, el cual suele ser mayor cuando nace niño y no niña. Pero continúa: "Y vuestro gozo nadie os lo quitará", porque el gozo de los mismos es Jesús y significa lo que dijo el Apóstol: "Cristo resucitando de los muertos, ya no muere" ( Rom 6,9).
Crisóstomo, ut supra. También significa el ejemplo mencionado anteriormente, que Jesucristo quitó las angustias de la muerte y regeneró al hombre nuevo: y no dijo que ya no sentirían tribulación, sino que ni aun se acordarían de ella: ¡tanto es el gozo, que la sobrepasa! y así será en los santos. Y no dijo: Porque ha nacido un niño, sino hombre, aludiendo disimuladamente a su resurrección.
San Agustín, ut supra. Acerca de la futura visión y gozo del que arriba se ha hablado, creo que debe entenderse mejor: "Un poco, y ya no me veréis": un poco es todo el tiempo de este mundo que pasa volando. Por esto añadió "porque voy al Padre", lo que debe referirse a las anteriores palabras que dijo: "Un poco, y ya no me veréis", no refiriéndose a las siguientes que dijo: "Un poco, y me veréis"; porque yendo al Padre había de suceder que no le vieran. Díjoles, pues: Un poco, y ya no me veréis", a los que entonces le veían corporalmente, porque yéndose al Padre, no le habían de ver en lo sucesivo en cuerpo mortal, como le veían cuando esto les decía. Pero lo que añadió: "Y otro poco, y me veréis", fue promesa hecha a la Iglesia. Este poco nos parece a nosotros muy largo, porque aun dura; pero cuando se concluya entonces comprenderemos que fue corto.
Alcuino. La mujer es la Santa Iglesia, por la fecundidad de sus buenas obras y porque engendra para Dios hijos espirituales. Esta mujer, mientras da a luz, esto es, mientras se afana en hacer progresar al mundo en la virtud y mientras es tentada y afligida por todas partes, se entristece porque llegó la hora de sus sufrimientos y porque nadie ha aborrecido su propia carne.
San Agustín, in Ioannem, tract., 101. Y sin embargo, en este gozo del parto no estamos tristes sino, según el Apóstol ( Rom 12,12), con frecuencia alegres, porque esa misma mujer con quien somos comparados, se alegra más por la futura prole que lo que se entristece por el presente dolor.
Alcuino. Cuando hubiere dado a luz, esto es, cuando victoriosa de los trabajos de la pelea alcanzare la palma del triunfo, ya no se acuerda de los apuros pasados por el gozo de la recompensa recibida; "Porque ha nacido un hombre al mundo". Y así como la mujer se alegra de haber dado un hombre al mundo, así la Iglesia se llena de gozo cuando nace para el cielo el pueblo fiel.
Beda, ut supra. No debe parecer nuevo el que se dé el nombre de nacido al que deja el peregrinar terreno, porque así como se acostumbra a llamar nacido al que saliendo del seno materno entra en la luz de este mundo, así también puede llamarse nacido al que libre de los lazos de la carne se eleva a la luz eterna; por esta razón las solemnidades de los santos no se llaman muerte, sino nacimiento. da a luz
Alcuino. Aquello que dice: "Os veré otra vez", quiere decir, os uniré a mí mismo, u otra vez apareceré visible y se alegrará vuestro corazón.
San Agustín, ut supra. En este tiempo la Iglesia está con las labores, con anhelo al fruto de todas sus trabajos, pero en aquel momento dará a luz contemplandolo. Será también entonces, un Niño, porque a tal fruto de su contemplación están referidas todas las obras de su actividad. Sólo El en verdad es libre, porque es deseado por sí mismo y no está referido a otra cosa. Para ésto sirve la actividad, que es realizada al servicio de El. En consecuencia, encontramos así el único fin que puede satisfacernos, porque será eterno, ya que ningún fin puede llenarnos plenamente sino el que se refiere a Aquel que no tiene fin. Por esta razón lo único que nos satisface es lo que oportunísimamente oímos: "Nadie os quitará vuestro gozo".
Catena Aurea (Cadena de Oro), Santo Tomás de Aquino · Traducción española del siglo XIX, dominio público · fuente: hjg.com.ar/catena
Ofertorio (Ps. 145, 2)
Lauda, ánima mea, Dóminum: laudábo Dóminum in vita mea: psallam Deo meo, quámdiu ero, allelúja.
Alaba al Señor, ¡oh alma mía! Sí, alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré himnos a mi Dios. ¡Ah!, no queráis confiar en los poderosos de la tierra, [Torres Amat]
Secreta
His nobis, Dómine, mystériis conferátur, quo, terréna desidéria mitigántes, discámus amáre cœléstia. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Que con estos misterios se nos conceda, Señor, que, mitigando los deseos terrenos, aprendamos a amar los celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Comunión (Joannes. 16, 16)
Módicum, et non vidébitis me, allelúja: íterum módicum, et vidébitis me, quia vado ad Patrem, allelúja, allelúja.
Dentro de poco ya no me veréis; mas poco después, me volveréis a ver: porque me voy al Padre. [Torres Amat]
Poscomunión
Sacraménta quæ súmpsimus, quǽsumus, Dómine: et spirituálibus nos instáurent aliméntis, et corporálibus tueántur auxíliis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Los sacramentos que hemos recibido, os rogamos, Señor: que nos restauren con alimentos espirituales y nos protejan con auxilios corporales. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Esto es lo que cambia cada día. Pulsa «La Misa entera» para verlo con el Ordinario, o «Comentarios a las lecturas» para el comentario de los Padres, o consulta el Ordinario de la Misa →