viernes, 24 de julio de 2026 Santiago el Mayor, Apóstol

martes, 9 de junio de 2015

Santos Primo y Feliciano, Mártires

Vida del santo de hoy, según el Año Cristiano del P. Juan Croiset.

San Primo y su hermano san Feliciano fueron romanos, de una familia muy visible entre la plebe por sus grandes bienes y riquezas. Nacieron y fueron criados en las supersticiones de la idolatría; pero abriéndoles los ojos la gracia de Dios, conocieron su falsedad y detestaron sus extravagancias. Tuvieron la dicha de convertirse por el zelo del papa san Félix primero; y fortaleciéndose su fe durante el tiempo de muchas persecuciones, se ocultaron á la crueldad de algunos emperadores gentiles, por socorrer con sus crecidas limosnas á gran número de cristianos.

No es fácil decir el zelo y la intrepidez con que alentaban á los santos confesores y mártires, acompañándolos hasta los mismos cadalsos. Todos sus bienes eran de los pobres; pasaban los dias y las noches con los gloriosos confesores de Cristo en los calabozos; animaban á unos, fortalecían en la fe á otros y hacían mucho bien á todos. Parecía que el furor de los gentiles respetaba á aquellos dos héroes cristianos; pues en medio de una declaración tan pública y tan ruidosa de su fe, durante el fuego de la mas cruel persecución, les dejaban entera libertad para asistir y para consolar á los fieles en la capital del paganismo y á vista de los mas mortales enemigos del nombre cristiano.

Pero al fin quiso el Señor premiar tan heroica caridad con el triunfo de su fe, y coronar sus trabajos con la gloria del martirio. Hácia el año de 286 asoció Diocleciano en el imperio á Maximiano Hercúleo, y se comenzó á declarar la guerra contra todos los cristianos. Resolvióse exterminarlos y se llenaron de sangre y de carnicería todas las provincias del imperio. Hallábanse en Roma los dos emperadores, y fue aquella capital el teatro mayor del heroísmo de los mártires.

Había mas de treinta años que los dos santos hermanos desafiaban, por decirlo así, la barbaridad de los tiranos, y hacían que triunfase la caridad cristiana en la plaza mas fuerte de la idolatría, cuando los sacerdotes de los ídolos, rabiosos de ver que cada día se iba disminuyendo su crédito por los progresos que hacía en la ciudad la fe de Jesucristo, y teniendo noticia de las maravillas que obraba el zelo de nuestros santos después de tantos años, publicaron en todas partes que, irritados los dioses, no querían dar oráculos hasta que los cristianos Primo y Feliciano fuesen castigados, ó se les obligase á ofrecerles sacrificios.

Llegaron presto á oidos de los emperadores estas amenazas ó denunciaciones de los dioses, y sublevaron toda la ciudad y toda la corte contra los dos hermanos. Prendiéronlos, y cargados de cadenas fueron...

Año Cristiano del P. Juan Croiset (trad. José F. de Isla), dominio público.