sábado, 19 de septiembre de 2026 Témporas de Septiembre (Sábado) · Comm. San Jenaro y compañeros, Mártires Ayuno y abstinencia

Morado

Miércoles de la IV semana de Cuaresma

Introito (Ezech. 36, 23-26)

Cum sanctificátus fúero in vobis, congregábo vos de univérsis terris: et effúndam super vos aquam mundam, et mundabímini ab ómnibus inquinaméntis vestris: et dabo vobis spíritum novum. Benedícam Dóminum in omni témpore: semper laus ejus in ore meo.

Yo glorificaré, pues, mi gran Nombre, que se halla deshonrado entre las naciones, por haberlo vosotros deshonrado a los ojos de ellas; para que las naciones sepan que yo soy el Señor, cuando a su vista haya hecho patente en vosotros la santidad mía, dice el Señor de los ejércitos. Porque yo os sacaré de entre las naciones, y os recogeré de todos los países, y os conduciré a vuestra tierra. Y derramaré sobre vosotros agua pura, y quedaréis purificados de todas las inmundicias, y os limpiaré de todas vuestras idolatrías. Y os daré un nuevo corazón, y pondré en medio de vosotros un nuevo espíritu, y quitaré de vuestro cuerpo el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. [Torres Amat]

Colecta

Deus, qui et justis prǽmia meritórum et peccatóribus per jejúnium véniam præbes: miserére supplícibus tuis; ut reátus nostri conféssio indulgéntiam valeat percípere delictórum.

Oh Dios, que dais a los justos el premio de sus méritos y a los pecadores el perdón por el ayuno, tened misericordia de los que os suplicamos, para que la confesión de nuestra culpa alcance el perdón de nuestros delitos.

Epístola (Is. 1, 16-19)

Léctio Isaíæ Prophétæ.

Lectura del profeta Isaías.

Hæc dicit Dóminus Deus: Lavámini, mundi estóte, auférte malum cogitatiónum vestrárum ab óculis meis: quiéscite ágere pervérse, díscite benefácere: quærite judícium, subveníte opprésso, judicáte pupíllo, deféndite víduam. Et veníte et argúite me, dicit Dóminus: si fúerint peccáta vestra ut cóccinum, quasi nix dealbabúntur: et si fúerint rubra quasi vermículus, velut lana alba erunt. Si voluéritis et audiéritis me, bona terræ comedétis: dicit Dóminus omnípotens.

Lavaos, pues, purificaos, apartad de mis ojos la malignidad de vuestros pensamientos, cesad de obrar mal, aprended a hacer bien, buscad lo que es justo, socorred al oprimido, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Y entonces venid y argüidme, dice el Señor: Aunque vuestros pecados os hayan teñido como la grana, quedarán vuestras almas blancas como la nieve; y aunque fuesen teñidas de encarnado como el rojo, se volverán del color de la lana más blanca. Como queráis, y me escuchéis, seréis alimentados de los frutos de vuestra tierra. [Torres Amat]

Gradual (Ps. 32, 12, 6)

Beáta gens, cujus est Dóminus Deus eórum: pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi. Verbo Dómini cœli firmáti sunt: et spíritu oris ejus omnis virtus eórum.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo a quien escogió por herencia propia suya. Por la palabra del Señor se fundaron los cielos, y por el espíritu de su boca se formó todo su concierto y belleza. [Torres Amat]

Tracto (Ps. 102, 10)

Dómine, non secúndum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis. Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum: cito antícipent nos misericórdiæ tuæ, quia páuperes facti sumus nimis. (Hic genuflectitur) Adjuva nos, Deus, salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos: et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum.

No nos ha tratado según merecían nuestros pecados, ni dado el castigo debido a nuestras iniquidades. [Torres Amat]

Evangelio (Joann. 9, 1-38)

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.

Continuación del santo Evangelio según san Juan.

In illo témpore: Prætériens Jesus vidit hóminem cæcum a nativitáte: et interrogavérunt eum discípuli ejus: Rabbi, quis peccávit, hic aut paréntes ejus, ut cæcus nascerétur? Respóndit Jesus: Neque hic peccávit neque paréntes ejus: sed ut manifesténtur ópera Dei in illo. Me opórtet operári ópera ejus, qui misit me, donec dies est: venit nox, quando nemo potest operári. Quámdiu sum in mundo, lux sum mundi. Hæc cum dixísset, éxspuit in terram, et fecit lutum ex sputo, et linívit lutum super óculos ejus, et dixit ei: Vade, lava in natatória Síloë ((quod interpretátur Missus)). Abiit ergo, et lavit, et venit videns. Itaque vicíni, et qui víderant eum prius, quia mendícus erat, dicébant: Nonne hic est, qui sedébat et mendicábat? Alii dicébant: Quia hic est. Alii autem: Nequáquam, sed símilis est ei. Ille vero dicébat: Quia ego sum. Dicébant ergo ei: Quómodo apérti sunt tibi óculi? Respóndit: Ille homo, qui dícitur Jesus, lutum fecit, et unxit oculos meos, et dixit mihi: Vade ad natatória Síloë, et lava. Et ábii, et lavi, et vídeo. Et dixérunt ei: Ubi est ille? Ait: Néscio. Addúcunt eum ad pharisǽos, qui cæcus fúerat. Erat autem sábbatum, quando lutum fecit Jesus, et apéruit óculos ejus. Iterum ergo interrogábant eum pharisǽi, quómodo vidísset. Ille autem dixit eis: Lutum mihi posuit super oculos, et lavi, et vídeo. Dicébant ergo ex pharisǽis quidam: Non est hic homo a Deo, qui sábbatum non custódit. Alii autem dicébant: Quómodo potest homo peccátor hæc signa fácere ? Et schisma erat inter eos. Dicunt ergo cæco íterum: Tu quid dicis de illo, qui apéruit óculos tuos? Ille autem dixit: Quia Prophéta est. Non credidérunt ergo Judǽi de illo, quia cæcus fuísset, et vidísset, donec vocavérunt paréntes ejus, qui víderat: et interrogavérunt eos, dicéntes: Hic est fílius vester, quem vos dícitis, quia cæcus natus est? Quómodo ergo nunc videt? Respondérunt eis paréntes ejus, et dixérunt: Scimus, quia hic est fílius noster, et quia cæcus natus est: quómodo autem nunc vídeat, nescímus: aut quis ejus apéruit óculos, nos nescímus: ipsum interrogáte, ætátem habet, ipse de se loquátur. Hæc dixérunt paréntes ejus, quóniam timébant Judǽos: jam enim conspiráverant Judǽi, ut, si quis eum confiterétur esse Christum, extra synagógam fíeret. Proptérea paréntes ejus dixérunt: Quia ætátem habet, ipsum interrogáte. Vocavérunt ergo rursum hóminem, qui fúerat cæcus, et dixérunt ei: Da glóriam Deo. Nos scimus, quia hic homo peccátor est. Dixit ergo eis ille: Si peccátor est, néscio: unum scio, quia, cæcus cum essem, modo vídeo. Dixérunt ergo illi: Quid fecit tibi? quómodo apéruit tibi óculos? Respóndit eis: Dixi vobis jam, et audístis: quid íterum vultis audíre? Numquid et vos vultis discípuli ejus fíeri? Maledixérunt ergo ei, et dixérunt: Tu discípulus illíus sis: nos autem Móysi discípuli sumus. Nos scimus, quia Móysi locútus est Deus: hunc autem nescímus, unde sit. Respóndit ille homo et dixit eis: In hoc enim mirábile est, quia vos néscitis, unde sit, et apéruit meos óculos: scimus autem, quia peccatóres Deus non audit: sed, si quis Dei cultor est et voluntátem ejus facit, hunc exáudit. A sǽculo non est audítum, quia quis apéruit óculos cæci nati. Nisi esset hic a Deo, non póterat fácere quidquam. Respondérunt et dixérunt ei: In peccátis natus es totus, et tu doces nos? Et ejecérunt eum foras. Audívit Jesus, quia ejecérunt eum foras, et cum invenísset eum, dixit ei: Tu credis in Fílium Dei? Respóndit ille et dixit: Quis est, Dómine, ut credam in eum? Et dixit ei Jesus: Et vidísti eum, et qui lóquitur tecum, ipse est. At ille ait: Credo, Dómine. (Hic genuflectitur) Et prócidens adorávit eum.

Al pasar vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento: Y sus díscipulos le preguntaron: Maestro, ¿qué pecados son la causa de que éste haya nacido ciego, los suyos, o los de sus padres? Respondió Jesús: No es por culpa de éste, ni de sus padres; sino para que las obras de Dios resplandezcan en él. Conviene que yo haga las obras de aquel que me ha enviado, mientras dura el día, viene la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. Así que hubo dicho esto, escupió en tierra, y formó lodo con la saliva, y lo aplicó sobre los ojos del ciego, y le dijo: Anda, y lávate en la piscina de Siloé (palabra que significa el Enviado). Se fue, pues, y se lavó allí, y volvió con vista. Por lo cual los vecinos, y los que antes le habían visto pedir limosna, decían: ¿No es éste aquel que sentado allá, pedía limosna? Este es, respondían algunos. Y otros decían: No es él, sino alguno que se le parece. Pero él decía: Sí, que soy yo. Le preguntaban, pues: ¿Cómo se te han abierto los ojos? Respondió: Aquel hombre que se llama Jesús, hizo un poquito de lodo, y lo aplicó a mis ojos, y me dijo: Ve a la piscina de Siloé, y lávate allí. Yo fui, me lavé, y veo. Le preguntaron: ¿Dónde está ése? Respondió: No lo sé. Llevaron, pues a los fariseos al que antes estaba ciego. Es de advertir que cuando Jesús formó el lodo y le abrió los ojos era día de sábado. Nuevamente, pues, los fariseos le preguntaban también cómo había logrado la vista. El les respondió: Puso lodo sobre mis ojos, me lavé, y veo. Sobre lo que decían algunos de los fariseos: No es enviado de Dios este hombre, pues no guarda el sábado. Otros, decían: ¿Cómo un hombre pecador puede hacer tales milagros? Y había desacuerdo entre ellos. Dicen, pues, otra vez al ciego: Y tú ¿qué dices del que te ha abierto los ojos? Respondió: Que es un profeta. Pero por lo mismo no creyeron los judíos que hubiese sido ciego, y recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres; y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo, de quien vosotros decís que nació ciego? Pues ¿cómo ve ahora? Sus padres les respondieron, diciendo: Sabemos que éste es hijo nuestro, y que nació ciego; pero cómo ahora ve, no lo sabemos; ni tampoco sabemos quién le ha abierto los ojos; preguntádselo a él, edad tiene, él dara razón de sí. Esto dijeron sus padres por temor de los judíos; porque ya éstos habían decretado echar de la sinagoga a cualquiera que reconociese a Jesús por el Cristo, o Mesías. -- Llamaron, pues, otra vez al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. Mas él les respondió: Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo antes era ciego, y ahora veo. Le replicaron: ¿Qué hizo él contigo? ¿Cómo te abrió los ojos? Les respondió: Os lo he dicho ya, y lo habéis oído, ¿a qué fin queréis oírlo de nuevo? ¿Acaso será que también vosotros queréis haceros discípulos suyos? Entonces le llenaron de maldiciones, y por fin le dijeron: Tú seas su discípulo, que nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; mas éste no sabemos de dónde es. Respondió aquel hombre, y les dijo: Aquí está la maravilla, que vosotros no sabéis de dónde es éste, y con todo ha abierto mis ojos, Lo que sabemos es que Dios no oye a los pecadores; sino que aquel que honra a Dios y hace su voluntad, éste es a quien Dios oye. Desde que el mundo es mundo no se ha oído jamás que alguno haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si este hombre no fuese enviado de Dios, no podría hacer nada de lo que hace. Le dijeron en respuesta: Saliste del vientre de tu madre envuelto en pecado, ¿y tú nos das lecciones? Y le arrojaron fuera. Oyó Jesús que le habían echado fuera; y encontrándose con él, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que yo crea en él? Le dijo Jesús: Le viste ya, y es el mismo que está hablando contigo. Entonces dijo él: Creo, Señor. Y postrándose a sus pies, le adoró. [Torres Amat]

Ofertorio (Ps. 65, 8-9, 20)

Benedícite, gentes, Dóminum, Deum nostrum, et obaudíte vocem laudis ejus: qui pósuit ánimam meam ad vitam, et non dedit commovéri pedes meos: benedíctus Dóminus, qui non amóvit deprecatiónem meam, et misericórdiam suam a me.

Bendecid, ¡oh naciones!, a nuestro Dios; y haced resonar las voces de su alabanza. El ha vuelto a mi alma la vida, y no ha dejado resbalar mis pies. Bendito sea Dios, que no desechó mi oración, ni retiró de mí su misericordia. [Torres Amat]

Secreta

Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: ut his sacrifíciis peccáta nostra mundéntur; quia tunc veram nobis tríbuis et mentis et córporis sanitátem.

Suplicantes os rogamos, Dios omnipotente, que por estos sacrificios sean limpiados nuestros pecados, porque entonces nos concedéis la verdadera salud del alma y del cuerpo.

Comunión (Joann. 9, 11)

Lutum fecit ex sputo Dóminus, et linívit óculos meos: et ábii, et lavi, et vidi, et crédidi Deo.

Aquel hombre que se llama Jesús, hizo un poquito de lodo, y lo aplicó a mis ojos, y me dijo: Ve a la piscina de Siloé, y lávate allí. Yo fui, me lavé, y veo. [Torres Amat]

Poscomunión

Sacraménta, quæ súmpsimus, Dómine, Deus noster: et spirituálibus nos répleant aliméntis, et corporálibus tueántur auxíliis.

Los sacramentos que hemos recibido, Señor, Dios nuestro, nos llenen de alimentos espirituales y nos protejan con auxilios corporales.

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