lunes, 24 de agosto de 2026 San Bartolomé, Apóstol

sábado, 20 de marzo de 2027

Morado · simple

Sábado de la semana de Pasión

Introito (Ps. 30, 10,16, 18)

Miserére mihi, Dómine, quóniam tríbulor: líbera me, et éripe me de mánibus inimicórum meórum et a persequéntibus me: Dómine, non confúndar, quóniam invocávi te. In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum: in justítia tua líbera me.

Apiádate de mí, ¡oh Señor! porque me veo atribulado. Mi vista, mi espíritu, mis entrañas se han conturbado por el pesar o indignación. en tus manos está mi suerte. Líbrame del poder de mis enemigos, y de aquellos que me persiguen. ¡Oh Señor!, no quede yo confundido ya que te he invocado. Queden, sí, avergonzados los impíos, y sean derribados al profundo. [Torres Amat]

Colecta

Profíciat, quǽsumus, Dómine, plebs tibi dicáta piæ devotiónis afféctu: ut sacris actiónibus erudíta, quanto majestáti tuæ fit grátior, tanto donis potióribus augeátur.

Aproveche, os rogamos, Señor, el pueblo a vos consagrado en el afecto de una piadosa devoción, para que, instruido por las sagradas acciones, cuanto más grato se haga a vuestra majestad, tanto más sea acrecentado con dones mejores.

Epístola (Jer. 18, 18-23)

Léctio Jeremíæ Prophétæ.

Lectura del profeta Jeremías.

In diébus illis: Dixérunt ímpii Judǽi ad ínvicem: Veníte, et cogitémus contra justum cogitatiónes: non enim períbit lex a sacerdóte, neque consílium a sapiénte, nec sermo a prophéta: veníte, et percutiámus eum lingua, et non attendámus ad univérsos sermónes ejus. Atténde, Dómine, ad me, et audi vocem adversariórum meórum. Numquid rédditur pro bono malum, quia fodérunt fóveam ánimæ meæ? Recordáre, quod stéterim in conspéctu tuo, ut lóquerer pro eis bonum, et avérterem indignatiónem tuam ab eis. Proptérea da fílios eórum in famem, et deduc eos in manus gládii: fiant uxóres eórum absque líberis, et víduæ: et viri eárum interficiántur morte: júvenes eórum confodiántur gládio in prǽlio. Audiátur clamor de dómibus eórum: addúces enim super eos latrónem repénte: quia fodérunt fóveam, ut cáperent me, et láqueos abscondérunt pédibus meis. Tu autem, Dómine, scis omne consílium eórum advérsum me in mortem: ne propitiéris iniquitáti eórum, et peccátum eórum a fácie tua non deleátur. Fiant corruéntes in conspéctu tuo, in témpore furóris tui abútere eis, Dómine, Deus noster.

Mas ellos dijeron entonces: Venid y tratemos seriamente de obrar contra Jeremías, porque a pesar de lo que él predice, no nos faltará la explicación de la ley de boca del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni la palabra del profeta. Venid, pues, atravesémosle con los dardos de nuestra lengua, y no hagamos caso de ninguna de sus palabras. ¡Oh Señor!, mira por mí, y para tu atención en lo que dicen mis adversarios. ¿Conque así se vuelve mal por bien? ¿Y así ellos, que tanto me deben, han cavado una hoya para hacerme perder la vida? Acuérdate, ¡oh Señor!, de cuando me presentaba yo en tu acatamiento, para hablarte a su favor, y para desviar de ellos tu enojo. Por tanto, abandona sus hijos al hambre, y entrégalos al filo de la espada; viudas y sin hijos queden sus mujeres, y mueran de una muerte infeliz sus maridos, y se vean en el combate sus jóvenes atravesados con la espada. Oiganse alaridos en sus casas. Porque tú has de conducir contra ellos súbitamente al salteador, contra ellos que cavaron la hoya para cogerme, y tendieron lazos ocultos para mis pies. Mas tú, ¡oh Señor!, conoces bien todos sus designios de muerte contra mí. No les perdones su maldad; ni se borre de tu presencia su pecado, derribados sean delante de ti; acaba con ellos en el tiempo de tu furor. [Torres Amat]

Gradual (Ps. 34, 20, 22)

Pacífice loquebántur mihi inimíci mei: et in ira molésti erant mihi. Vidísti, Dómine, ne síleas: ne discédas a me.

Pues conmigo ciertamente hablaban palabras de paz; mas en medio de su indignación, fija en tierra su vista, trazaban engaños. ¡Oh, Señor!, tú lo has visto, no guardes más tiempo silencio. Señor, no te alejes de mí. [Torres Amat]

Evangelio (Joann. 12, 10-36)

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.

Continuación del santo Evangelio según san Juan.

In illo témpore: Cogitavérunt príncipes sacerdótum, ut et Lázarum interfícerent: quia multi propter illum abíbant ex Judǽis, et credébant in Jesum. In crástinum autem turba multa, quæ vénerat ad diem festum, cum audíssent, quia venit Jesus Jerosólymam, accepérunt ramos palmárum, et processérunt óbviam ei, et clamábant: Hosánna, benedíctus, qui venit in nómine Dómini, Rex Israël. Et invénit Jesus aséllum, et sedit super eum, sicut scriptum est: Noli timére, fília Sion: ecce, Rex tuus venit sedens super pullum ásinæ. Hæc non cognovérunt discípuli ejus primum: sed quando glorificátus est Jesus, tunc recordáti sunt, quia hæc erant scripta de eo: et hæc fecérunt ei. Testimónium ergo perhibébat turba, quæ erat cum eo, quando Lázarum vocávit de monuménto, et suscitávit eum a mórtuis. Proptérea et óbviam venit ei turba: quia audiérunt eum fecísse hoc signum. Pharisǽi ergo dixérunt ad semetípsos: Vidétis, quia nihil profícimus? Ecce, mundus totus post eum ábiit. Erant autem quidam gentíles ex his, qui ascénderant, ut adorárent in die festo. Hi ergo accessérunt ad Philíppum, qui erat a Bethsáida Galilǽæ: et rogábant eum, dicéntes: Dómine, vólumus Jesum vidére. Venit Philíppus, et dicit Andréæ: Andréas rursum et Philíppus dixérunt Jesu. Jesus autem respóndit eis, dicens: Venit hora, ut clarificétur Fílius hóminis. Amen, amen, dico vobis, nisi granum fruménti cadens in terram mórtuum fúerit, ipsum solum manet: si autem mórtuum fúerit, multum fructum affert. Qui amat ánimam suam, perdet eam: et qui odit ánimam suam in hoc mundo, in vitam ætérnam custódit eam. Si quis mihi minístrat, me sequátur: et ubi sum ego, illic et miníster meus erit. Si quis mihi ministráverit, honorificábit eum Pater meus. Nunc ánima mea turbáta est. Et quid dicam? Pater, salvífica me ex hac hora. Sed proptérea veni in horam hanc. Pater, clarífica nomen tuum. Venit ergo vox de cœlo: Et clarificávi, et íterum clarificábo. Turba ergo, quæ stabat et audíerat, dicebat tonítruum esse factum. Alii dicébant: Angelus ei locútus est. Respóndit Jesus et dixit: Non propter me hæc vox venit, sed propter vos. Nunc judícium est mundi, nunc princeps hujus mundi ejiciétur foras. Et ego si exaltátus fúero a terra, ómnia traham ad meípsum. - Hoc autem dicébat, signíficans, qua morte esset moritúrus. - Respóndit ei turba: Nos audívimus ex lege, quia Christus manet in ætérnum, et quómodo tu dicis: Opórtet exaltári Fílium hominis? Quis est iste Fílius hominis? Dixit ergo eis Jesus: Adhuc módicum lumen in vobis est. Ambuláte, dum lucem habétis, ut non vos ténebræ comprehéndant: et qui ámbulat in ténebris, nescit, quo vadat. Dum lucem habétis, crédite in lucem: ut fílii lucis sitis. Hæc locútus est Jesus: et ábiit, et abscóndit se ab eis.

Por eso los príncipes de los sacerdotes deliberaron quitar también la vida a Lázaro, visto que muchos judíos por su causa se apartaban de ellos, y creían en Jesús. Al día siguiente, una gran muchedumbre, que habían venido a la fiesta, habiendo oído que Jesús estaba para llegar a Jerusalén, cogieron ramos de palmas y salieron a recibirle, gritando: ¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel! Halló Jesús un burro, y montó en él, según está escrito: No tienes que temer, hija de Sión: Mira a tu rey que viene sentado sobre un burro. Los discípulos por entonces no reflexionaron sobre esto; mas cuando Jesús hubo entrado en su gloria, se acordaron que tales cosas estaban escritas de él, y que ellos mismos las cumplieron. Y la multitud que estaba con Jesús, cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de entre los muertos, daba testimonio de él. Por esta causa salió tanta gente a recibirle, por haber oído que había hecho este milagro. En vista de lo cual se dijeron unos a otros los fariseos. ¿Véis cómo no adelantamos nada? He aquí que todo el mundo se va con él. Al mismo tiempo ciertos gentiles de los que habían venido para adorar a Dios en la fiesta, se acercaron a Felipe, natural de Betsaida en Galilea, y le hicieron esta súplica: Señor, deseamos ver a Jesús. Felipe fue y lo dijo a Andrés; y Andrés y Felipe juntos, se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió, diciendo: Venida es la hora en que debe ser glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo, después de echado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto. Así el que ama desordenadamente su alma, la perderá; mas el que aborrece o mortifica su alma en este mundo, la conserva para la vida eterna. El que me sirve, sígame; que donde yo estoy, allí estará también el que me sirve; y a quien me sirviere, le honrará mi Padre. Pero ahora mi alma se ha conturbado. Y ¿qué diré? ¡Oh Padre!, líbrame de esta hora. Mas no, que para esa misma hora he venido al mundo. ¡Oh Padre! glorifica tu santo Nombre. Al momento se oyó del cielo esta voz: Le he glorificado ya, y le glorificaré todavía más. La gente que allí estaba, y oyó el sonido de esta voz, decía que aquello había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Jesús les respondió, y dijo: Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora mismo va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser lanzado fuera. Y cuando yo sea levantado en alto en la tierra, todo lo atraeré a mí. (Esto lo decía para significar de qué muerte había de morir). Le replicó la gente: Nosotros sabemos por la ley, que el Cristo debe vivir eternamente; pues ¿cómo dices que debe ser levantado en alto o crucificado el Hijo del hombre? ¿Quién es ese Hijo del hombre? Les respondió Jesús: La luz aún está entre vosotros por un poco de tiempo. Caminad, pues, mientras tenéis luz, para que las tinieblas no os sorprendan; que quien anda entre tinieblas, no sabe adónde va, mientras tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz. Estas cosas les dijo Jesús; y fue, y se escondió de ellos. [Torres Amat]

Ofertorio (Ps. 118, 12, 121, 42)

Benedíctus es, Dómine, doce me justificatiónes tuas: et non tradas calumniántibus me supérbis: et respondébo exprobrántibus mihi verbum.

Bendito eres tú, ¡oh Señor! Enséñame tus justísimos preceptos. He ejercido la rectitud y la justicia; no me abandones en poder de mis calumniadores. Y daré por respuesta a los que me hieren que tengo puesta mi esperanza en tus promesas. [Torres Amat]

Secreta

A cunctis nos, quǽsumus, Dómine, reátibus et perículis propitiátus absólve: quos tanti mystérii tríbuis esse consórtes.

Absolvednos propicio, os rogamos, Señor, de todas las culpas y peligros a los que concedéis ser partícipes de tan gran misterio.

Comunión (Ps. 26, 12)

Ne tradíderis me, Dómine, in ánimas persequéntium me: quóniam insurrexérunt in me testes iníqui, et mentíta est iníquitas sibi.

No me abandones a los deseos de mis perseguidores; porque han conspirado contra mí testigos inicuos; mas la iniquidad ha mentido o dañado a sí misma. [Torres Amat]

Poscomunión

Divíni múneris largitáte satiáti, quǽsumus, Dómine, Deus noster: ut hujus semper participatióne vivámus.

Saciados por la largueza del don divino, os rogamos, Señor, Dios nuestro, que vivamos siempre de su participación.

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