domingo, 23 de agosto de 2026 XIII Domingo después de Pentecostés · Comm. San Felipe Benicio, Confesor

jueves, 25 de febrero de 2027

Morado · simple

Jueves de la II semana de Cuaresma

Introito (Ps. 69, 2; 69, 3)

Deus, in adjutórium meum inténde: Dómine, ad adjuvándum me festína: confundántur et revereántur inimíci mei, qui quærunt ánimam meam. Avertántur retrórsum et erubéscant: qui cógitant mihi mala.

Oh Dios, atiende a mi socorro; acude, Señor, luego a ayudarme. Corridos y avergonzados queden los que me persiguen de muerte. [Torres Amat]

Colecta

Præsta nobis, quǽsumus, Dómine, auxílium grátiæ tuæ: ut, jejúniis et oratiónibus conveniénter inténti, liberémur ab hóstibus mentis et córporis.

Concedednos, os rogamos, Señor, el auxilio de vuestra gracia, para que, entregados como conviene a los ayunos y a las oraciones, seamos librados de los enemigos del alma y del cuerpo.

Epístola (Jer. 17, 5-10)

Léctio Jeremíæ Prophétæ.

Lectura del profeta Jeremías.

Hæc dicit Dóminus Deus: Maledíctus homo, qui confídit in hómine, et ponit carnem bráchium suum, et a Dómino recédit cor ejus. Erit enim quasi myrícæ in desérto, et non vidébit, cum vénerit bonum: sed habitábit in siccitáte in desérto, in terra salsúginis et inhabitábili. Benedíctus vir, qui confídit in Dómino, et erit Dóminus fidúcia ejus. Et erit quasi lignum, quod transplantátur super aquas, quod ad humórem mittit radíces suas: et non timébit, cum vénerit æstus. Et erit fólium ejus víride, et in témpore siccitátis non erit sollícitum, nec aliquándo désinet fácere fructum. Pravum est cor ómnium et inscrutábile: quis cognóscet illud? Ego Dóminus scrutans cor, et probans renes: qui do unicuíque juxta viam suam, et juxta fructum adinventiónum suárum: dicit Dóminus omnípotens.

Esto dice el Señor: Maldito sea el hombre que confía en otro hombre, y no en Dios, y se apoya en un brazo de carne miserable, y aparta del Señor su corazón. Porque será semejante a los tamariscos o retama del árido desierto, y no se aprovechará del bien cuando venga, sino que permanecerá en la sequedad del desierto, en un terreno salobre e inhabitable. Al contrario, bienaventurado el varón que tiene puesta en el Señor su confianza, y cuya esperanza es el Señor. Porque será como el árbol transplantado junto a las corrientes de las aguas, el cual extiende hacia la humedad sus raíces, y así no temerá la sequedad cuando venga el estío. Y estarán siempre verdes sus hojas, y no le hará mella la sequía, y jamás dejará de producir fruto. Pero ¡ah!, perverso y falaz es el corazón de todos los hombres, e impenetrable: ¿quién podrá conocerlo? Yo el Señor soy el que escudriña los corazones, y el que examina los afectos de ellos, y doy a cada uno la paga según su proceder y conforme al mérito de sus obras. [Torres Amat]

Gradual (Ps. 78, 9; 78, 10)

Propítius esto, Dómine, peccátis nostris: ne quando dicant gentes: Ubi est Deus eórum? Adjuva nos, Deus, salutáris noster: et propter honórem nóminis tui, Dómine, líbera nos.

Ayúdanos ¡oh Dios, salvador nuestro!, y por la gloria de tu Nombre líbranos, Señor; y perdónanos nuestros pecados por amor de tu Nombre. No sea que se diga ante los gentiles: ¿Dónde está el Dios de ésos? Brille, pues, entre las naciones, y vean nuestros ojos la venganza que tomas de la sangre de tus siervos, que ha sido derramada. [Torres Amat]

Evangelio (Luc. 16, 19-31)

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.

Continuación del santo Evangelio según san Lucas.

In illo témpore: Dixit Jesus pharisǽis: Homo quidam erat dives, qui induebátur púrpura et bysso: et epulabátur cotídie spléndide. Et erat quidam mendícus, nómine Lázarus, qui jacébat ad jánuam ejus, ulcéribus plenus, cúpiens saturári de micis, quæ cadébant de mensa dívitis, et nemo illi dabat: sed et canes veniébant et lingébant úlcera ejus. Factum est autem, ut morerétur mendícus, et portarétur ab Angelis in sinum Abrahæ. Mórtuus est autem et dives, et sepúltus est in inférno. Elevans autem óculos suos, cum esset in torméntis, vidit Abraham a longe, et Lázarum in sinu ejus: et ipse clamans, dixit: Pater Abraham, miserére mei, et mitte Lázarum, ut intíngat extrémum dígiti sui in aquam, ut refrígeret linguam meam, quia crúcior in hac flamma. Et dixit illi Abraham: Fili, recordáre, quia recepísti bona in vita tua, et Lázarus simíliter mala: nunc autem hic consolátur, tu vero cruciáris. Et in his ómnibus, inter nos et vos chaos magnum firmátum est: ut hi, qui volunt hinc transíre ad vos, non possint, neque inde huc transmeáre. Et ait: Rogo ergo te, pater, ut mittas eum in domum patris mei. Hábeo enim quinque fratres, ut testétur illis, ne et ipsi véniant in hunc locum tormentórum. Et ait illi Abraham: Habent Móysen et Prophétas: áudiant illos. At ille dixit: Non, pater Abraham: sed si quis ex mórtuis íerit ad eos, pæniténtiam agent. Ait autem illi: Si Móysen et Prophétas non áudiunt, neque si quis ex mórtuis resurréxerit, credent.

Hubo cierto hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino finísimo: y tenía cada día espléndidos banquetes. Al mismo tiempo vivía un mendigo llamado Lázaro, el cual, cubierto de llagas, yacía a la puerta de éste, deseando saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico; mas nadie se las daba; pero los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió dicho mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico, y fue sepultado en el infierno. Y cuando estaba en los tormentos, levantando los ojos vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y exclamó diciendo: ¡Padre mío Abrahán!, compadécete de mí y envíame a Lázaro, para que mojando la punta de su dedo en agua, me refresque la lengua, pues me abraso en estas llamas. Le respondió Abrahán: Hijo, acuérdate que recibiste bienes durante tu vida, y Lázaro al contrario males; y así éste ahora es consolado, y tú atormentado; fuera de que, entre nosotros y vosotros, está de por medio un abismo insondable: de suerte que los que de aquí quisieran pasar a vosotros, no podrían, ni tampoco de ahí pasar acá. Ruégote, pues, ¡oh padre!, replicó el rico, que lo envíes a casa de mi padre, donde tengo cinco hermanos, a fin de que los advierta, y no les suceda a ellos, por seguir mi mal ejemplo, venir también a este lugar de tormentos. Le replicó Abrahán: Tienen a Moisés y a los profetas: escúchenlos. No basta esto, dijo él, ¡oh padre Abrahán!, pero si alguno de los muertos fuere a ellos, harán penitencia. Le respondió Abrahán: Si a Moisés y a los profetas no los escuchan, aun cuando uno de los muertos resucite, tampoco le darán crédito. [Torres Amat]

Ofertorio (Exod. 32, 11; 32, 13; 32, 14)

Precátus est Móyses in conspéctu Dómini, Dei sui, et dixit: Quare, Dómine, irásceris in pópulo tuo? parce iræ ánimæ tuæ: meménto Abraham, Isaac et Jacob, quibus jurásti dare terram fluéntem lac et mel. Et placátus est Dóminus de malignitáte, quam dixit fácere pópulo suo.

Moisés rogaba al Señor Dios suyo, diciendo: ¿Por qué, oh Señor, se enardece así tu furor contra el pueblo tuyo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con fortaleza grande y mano poderosa? Acuérdate de Abrahán, de Isaac y de Israel, tus siervos, a los cuales por ti mismo juraste, diciendo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y toda esta tierra de que os tengo hablado, se la daré a vuestra posteridad, y la poseeréis para siempre. Con esto se aplacó el Señor, y dejó de ejecutar contra su pueblo el castigo que había dicho. [Torres Amat]

Secreta

Præsénti sacrifício, nómini tuo nos, Dómine, jejúnia dicáta sanctíficent: ut, quod observántia nostra profitétur extérius, intérius operétur efféctu.

Los ayunos consagrados a vuestro nombre, Señor, nos santifiquen con el presente sacrificio, para que lo que nuestra observancia profesa exteriormente lo obre interiormente con su efecto.

Comunión (Joann. 6, 57)

Qui mandúcat meam carnem et bibit meum sánguinem, in me manet et ego in eo, dicit Dóminus.

Así como el Padre que me ha enviado vive, y yo vivo por el Padre; así quien me come, también él vivirá por mí. [Torres Amat]

Poscomunión

Grátia tua nos, quǽsumus, Dómine, non derelínquat: quæ et sacræ nos déditos fáciat servitúti, et tuam nobis opem semper acquírat.

No nos abandone, os rogamos, Señor, vuestra gracia, que nos haga entregados al sagrado servicio y nos alcance siempre vuestro auxilio.

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