El 8 de junio, con León XIV en el Congreso y los focos mediáticos en la visita apostólica, el Ejecutivo introducía maquinaria perforadora en la explanada del monumento nacional.
Pedro Sánchez recibió el lunes 8 de junio al Papa León XIV en la Nunciatura Apostólica de Madrid, le entregó un bonsái de olivo de trece años «como símbolo de paz y entendimiento» y se dejó fotografiar ante el mundo como estadista dialogante. A la misma hora, al otro lado de la sierra del Guadarrama, las primeras máquinas perforadoras accedían a la explanada del Valle de los Caídos para iniciar los sondeos geotécnicos previos al proyecto de demolición ideológica del conjunto monumental. La imagen lo dice todo: la cortina de humo papal encubrió el primer golpe material contra uno de los mayores santuarios del catolicismo en España.
La coincidencia no es fortuita ni puede presentarse como tal. Ya en abril, durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, había anunciado públicamente que el proyecto de «resignificación» —eufemismo para la destrucción simbólica sistemática— arrancaría en junio. El propio Martínez advirtió que el Ejecutivo utilizaría todos los mecanismos legales a su alcance para sortear cualquier obstáculo municipal. El calendario se fijó con meses de antelación; la visita de León XIV proporcionó la cobertura mediática perfecta. Que el Vaticano postconciliar, a través de su emisario en Madrid, haya prestado involuntariamente esa cobertura es una ironía amarga que no debería pasarse por alto.
Los trabajos iniciados corresponden al proyecto ganador del concurso convocado por el Gobierno, denominado La base y la cruz. Su propuesta central consiste en abrir una gran grieta que atravesaría de lado a lado la explanada frente a la basílica pontificia, para, según sus autores, «romper la simetría autoritaria original» e «invitar al diálogo». El proyecto contempla asimismo la construcción de un museo subterráneo de memoria histórica de más de 3.500 metros cuadrados. Los dieciséis sondeos geotécnicos iniciados el lunes tienen por objeto evaluar la viabilidad de esa grieta en el suelo de granito. No se trata, pues, de obras menores ni de una intervención reversible: es el inicio material de la transformación irreversible de un lugar sagrado donde reposan miles de caídos.
La Asociación para la Defensa del Valle ha denunciado los trabajos. Ningún obispo de la Conferencia Episcopal Española ha emitido, por el momento, una protesta pública de peso. Y desde una optica contable la cosa tiene sentido si se tiene en cuenta que la Iglesia recibe del Estado hasta 11.000 millones, mientras la aportación de los fieles está solo entre 390 y 400 millones. El silencio de la jerarquía conciliar española ante la profanación programada de un monumento erigido sub invocatione Sanctae Crucis es tan elocuente como el abrazo fotogénico entre Sánchez y León XIV. Ambas escenas pertenecen al mismo guión: el de una Iglesia que se vende por las esquinas al poder en lugar de resistirle, y el de un Estado que destruye la memoria cristiana mientras invoca la paz.Pero, los fieles que aún guardan la Fe de sus mayores saben que no hay paz verdadera donde se profana lo sagrado. Ubi Deus non colitur, ibi pax vera non est.
Fuentes:
- La Moncloa — Nota oficial del encuentro Sánchez/León XIV
- Infobae España — El bonsái de olivo como obsequio
- Libertad Digital — Sondeos geotécnicos en la explanada
- The Objective — Catas y estudios geotécnicos confirmados
- ACI Prensa — Trabajos durante el discurso del Papa en el Congreso
- El Debate — Anuncio gubernamental de inicio en junio (24 abril 2026)
- COPE — León XIV ante las Cortes Generales el 8 de junio
- Diario de León — Proyecto «La base y la cruz» y la grieta
- Religión en Libertad — Análisis íntegro del proyecto ganador