El 6 de junio de 2026, la Plaza de Lima de Madrid fue el escenario de una actuación del musical «Godspell» ante el sucesor de Francisco y medio millón de fieles.
El llamado Papa León XIV presidió el pasado 6 de junio una Vigilia de la Juventud en Madrid que concentró en torno a 600.000 personas en la Plaza de Lima. Antes de su llegada al escenario, la programación oficial ofreció fragmentos del musical Godspell (1971), con dirección de Antonio Banderas y adaptación de Emilio Aragón. La imagen de Nuestro Señor Jesucristo representado como un payaso de circo, ante un medio millón de bautizados y con la aquiescencia implícita de quien se sienta en la Silla de Pedro, merece ser llamada por su nombre: una blasfemia pública con sello institucional.
Godspell es un musical de Broadway inspirado en la teoría del «Cristo como payaso» del teólogo protestante Harvey Cox, de la Escuela de Divinidad de Harvard. En la producción original, Jesús y sus discípulos visten traje de payaso; en el montaje de Madrid se suavizaron algunos elementos de última hora —entre ellos, según informa El Distrito, un paraguas arcoíris que fue retirado— pero se mantuvo la estética circense y el maquillaje clown. Sus defensores, incluido el propio compositor Stephen Schwartz, aseguran que no hay intención de burla. Cabría preguntarles: ¿qué imagen de Cristo transmite a un joven de dieciséis años ver a su Señor disfrazado de Pierrot? ¿La maiestas Domini que proclaman los mosaicos de Rávena o la del bufón de una carpa de feria?
Que la producción haya sido encargada por los propios organizadores de la visita papal y que León XIV haya recibido con gratitud a Banderas al día siguiente agrava, no atenúa, la gravedad del hecho. No estamos ante un acto espontáneo de algún grupo de jóvenes exaltados: estamos ante la programación oficial de un evento pontificio en el que la imagen de Jesucristo fue deliberadamente degradada a recurso escénico de entretenimiento. Aceprensa, nada sospechoso de integrismo, recoge el testimonio de un asistente que describió la actuación como «ininteligible y fea». Pocas veces la estética y la teología coinciden con tanta exactitud.
La Roma postconciliar lleva décadas vaciando la predicación del Evangelio de todo contenido sobrenatural para rellenar el hueco con humanismo, ecologismo y ahora espectáculo de Broadway. El patrón es invariable: primero se silencia la predicación de la Fe; después se sustituye por «valores» humanos, típicamente masónicos; finalmente se decora el vacío con entretenimiento que, de paso, ridiculiza lo que debería adorarse o convierte la misa en «una fiesta muy alegre». Que esto ocurra ante 600.000 personas que acudieron supuestamente buscando a Cristo, hace el escándalo todavía mayor. Vae mundo a scandalis (Mt 18,7).
Que Nuestro Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, tenga misericordia de quienes, pudiendo predicarle con toda la majestad de la Fe Católica, prefieren disfrazarle de payaso ante su pueblo. Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat.
Fuentes:
- EWTN News — Live updates: Pope Leo XIV visits Spain
- EWTN News — Banderas tells Pope Leo XIV: «I am a victim of God’s spell»
- InfoVaticana — Godspell: el musical de Banderas que espera a León XIV
- Aceprensa — «Godspell» y el Papa: no hay vigilia sin conflicto (musical)
- El Distrito — De qué trata Godspell
- Religion News Service — Pope Leo tells youth in Madrid to be «sparks of a new humanity»
- Wikipedia — Godspell (film))