viernes, 17 de julio de 2037
San Alejo, Confesor
Epístola (1 Tim. 6, 6-12)
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Timótheum Caríssime: Est quæstus magnus píetas cum sufficiéntia. Nihil enim intúlimus in hunc mundum: haud dúbium, quod nec auférre quid póssumus. Habéntes autem aliménta, et quibus tegámur, his conténti simus. Nam qui volunt dívites fíeri, incídunt in tentatiónem et in láqueum diáboli, et desidéria multa inutília et nocíva: quæ mergunt hómines in intéritum et perditiónem. Radix enim ómnium malórum est cupíditas: quam quidam appeténtes, erravérunt a fide, et inseruérunt se dolóribus multis. Tu autem, o homo Dei, hæc fuge: sectáre vero justítiam, pietátem, fidem, caritátem, patiéntiam, mansuetúdinem. Certa bonum certámen fídei, apprehénde vitam ætérnam.
Y ciertamente es un gran tesoro la piedad, la cual se contenta con lo que basta para vivir. Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda que tampoco podremos llevarnos nada. Teniendo, pues, qué comer, y con qué cubrirnos, contentémonos con esto. Porque los que pretenden enriquecerse, caen en tentación, y en el lazo del diablo, y en muchos deseos inútiles y perniciosos, que hunden a los hombres en el abismo de la muerte y de la perdición. Porque raíz de todos los males es la avaricia, de la cual arrastrados algunos, se desviaron de la fe, y se sujetaron ellos mismos a muchas penas y aflicciones. Pero tú, ¡oh varón de Dios!, huye de estas cosas, y sigue en todo la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre. Pelea valerosamente por la fe, y victorioso arrebata y asegura bien la vida eterna, para la cual fuiste llamado, y diste un buen testimonio, confesando la fe delante de muchos testigos. [Torres Amat]
Evangelio (Luc. 12, 32-34)
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Nolíte timére, pusíllus grex, quia complácuit Patri vestro dare vobis regnum. Véndite quæ possidétis, et date eleemósynam. Fácite vobis sácculos, qui non veteráscunt, thesáurum non deficiéntem in cœlis: quo fur non apprópiat, neque tínea corrúmpit. Ubi enim thesáurus vester est, ibi et cor vestrum erit.
No tenéis vosotros que temer, pequeñito rebaño, porque ha sido el agrado de vuestro Padre daros el reino. Vended, si es necesario, lo que poseéis, y dad limosna. Haceos unas bolsas que no se echen a perder; un tesoro en el cielo que jamás se agota, adonde no llegan los ladrones, ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. [Torres Amat]