lunes, 4 de mayo de 2037
Santa Mónica, Viuda
Colecta
Deus, mæréntium consolátor et in te sperántium salus, qui beátæ Mónicæ pias lácrimas in conversióne fílii sui Augustíni misericórditer suscepísti: da nobis utriúsque intervéntu; peccáta nostra deploráre, et grátiæ tuæ indulgéntiam inveníre. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, consuelo de los afligidos y salvación de los que en Vos esperan, que acogisteis misericordiosamente las piadosas lágrimas de la bienaventurada Mónica por la conversión de su hijo Agustín: concedednos, por la intercesión de ambos, llorar nuestros pecados y hallar la indulgencia de vuestra gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Epístola (Prov. 31, 10-31)
Léctio libri Sapiéntiæ Mulíerem fortem quis invéniet? Procul et de últimis fínibus prétium ejus. Confídit in ea cor viri sui, et spóliis non indigébit. Reddet ei bonum, et non malum, ómnibus diébus vitæ suæ. Quæsívit lanam et linum, et operáta est consílio mánuum suárum. Facta est quasi navis institóris, de longe portans panem suum. Et de nocte surréxit, dedítque prædam domésticis suis, et cibária ancíllis suis. Considerávit agrum, et emit eum: de fructu mánuum suárum plantávit víneam. Accínxit fortitúdine lumbos suos, et roborávit bráchium suum. Gustávit, et vidit, quia bona est negotiátio ejus: non exstinguétur in nocte lucérna ejus. Manum suam misit ad fórtia, et dígiti ejus apprehendérunt fusum. Manum suam apéruit ínopi, et palmas suas exténdit ad páuperem. Non timébit dómui suæ a frigóribus nivis: omnes enim doméstici ejus vestíti sunt duplícibus. Stragulátam vestem fecit sibi: byssus et púrpura induméntum ejus. Nóbilis in portis vir ejus, quando séderit cum senatóribus terræ. Síndonem fecit et véndidit, et cíngulum trádidit Chananǽo. Fortitúdo et decor induméntum ejus, et ridébit in die novíssimo. Os suum apéruit sapiéntiæ, et lex cleméntiæ in lingua ejus. Considerávit sémitas domus suæ, et panem otiósa non comédit. Surrexérunt fílii ejus, et beatíssimam prædicavérunt: vir ejus, et laudávit eam. Multæ fíliæ congregavérunt divítias: tu supergréssa es univérsas. Fallax grátia, et vana est pulchritúdo: múlier timens Dóminum, ipsa laudábitur. Date ei de fructu mánuum suárum: et laudent eam in portis ópera ejus.
¿Quién hallará una mujer fuerte? De mayor estima es que todas las preciosidades traídas de lejos y de los últimos términos del mundo. En ella pone su confianza el corazón de su marido; el cual no tendrá necesidad de botín o despojos para vivir. Ella le acarrea el bien todos los días de su vida, y nunca el mal. Busca lana y lino, de que hace labores con la industria de sus manos. Viene a ser como la nave de un comerciante que con la industria trae de lejos el sustento. Se levanta antes que amanezca y distribuye las raciones a sus domésticos, y el alimento a sus criadas. Puso la mira en unas tierras, y las compró; de lo que ganó con sus manos plantó una viña. Se revistió de varonil fortaleza, y esforzó su brazo. Probó, y echó de ver que su trabajo le fructifica; por tanto tendrá encendida la luz toda la noche. Aplica sus manos a los quehaceres domésticos, aunque fatigosos, y sus dedos manejan el huso. Abre su mano para socorrer al mendigo y extiende sus brazos para amparar al necesitado. No temerá para los de su casa los fríos y las nieves; porque todos sus domésticos traen vestidos forrados. Se labró ella misma para sí un vestido acolchado; de lino finísimo y de púrpura es de lo que se viste. Su esposo hará un papel brillante en las puertas o asambleas públicas, sentado entre los senadores del país. Ella teje finísimas telas, y las vende y entrega también ricos ceñidores, o fajas, a los negociantes cananeos. La fortaleza y el decoro son sus atavíos; y estará alegre y risueña en los últimos días. Abre su boca con sabios discursos, y la ley de la bondad o amor gobierna su lengua. Vela sobre los procederes de su familia; y no come ociosa el pan. Se levantaron sus hijos, y la aclamaron dichosísima; su marido también, y la alabó diciendo: Muchas son las hijas o esposas que han allegado riquezas; mas a todas has tú aventajado. Engañoso es el donaire, y vana a la hermosura; la mujer que teme al Señor; esa será la celebrada. Dadle alabanza, para que goce del fruto de sus manos, y que se celebren sus obras en la pública asamblea de los jueces. [Torres Amat]
Evangelio (Luc. 7, 11-16)
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam In illo témpore: Ibat Jesus in civitátem, quæ vocátur Naim: et ibant cum eo discípuli ejus et turba copiósa. Cum autem appropinquáret portæ civitátis, ecce, defúnctus efferebátur fílius únicus matris suæ: et hæc vídua erat, et turba civitátis multa cum illa. Quam cum vidísset Dóminus, misericórdia motus super eam, dixit illi: Noli flere. Et accéssit et tétigit lóculum. - Hi autem, qui portábant, stetérunt - Et ait: Adoléscens, tibi dico, surge. Et resédit, qui erat mórtuus, et cœpit loqui. Et dedit illum matri suæ. Accépit autem omnes timor: et magnificábant Deum, dicéntes: Quia Prophéta magnus surréxit in nobis: et quia Deus visitávit plebem suam.
Sucedió después que iba Jesús camino de la ciudad llamada Naím, y con él iban sus discípulos y mucho gentío. Y cuando estaba cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; e iba con ella gran acompañamiento de personas de la ciudad. Así que la vio el Señor, movido a compasión, le dijo: No llores. Y se arrimó y tocó el féretro. (Y los que lo llevaban, se pararon). Dijo entonces: Mancebo, yo te lo mando, levántate. Y luego se incorporó el difunto, y comenzó a hablar. Y Jesús lo entregó a su madre. Con esto quedaron todos penetrados de temor, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha aparecido entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo. [Torres Amat]