VII Domingo después de Pentecostés

Calendario Litúrgico Católico

MISA

INTROITO (Salmo 46:8-2.31)

OMNES GENTES, pláudite mánibus: jubiláte Deo in voce exsultatiónis. V/. Quóniam Dóminus excélsus, terríbilis: Rex magnus super omnem terram. V/. Glória Patri. V/. Omnes gentes.

BATID PALMAS todas las gentes; vitoread a Dios con voces de júbilo. V/. Porque el Señor es el Altísimo, el terrible; es el rey grande de toda la tierra. V/. Gloria al Padre. V/. Batid palmas.

COLECTA

DEUS, CUJUS providéntia in sui dispositióne non fállitur: te súpplices exorámus; ut nóxia cuncta submóveas, et ómnia nobis profutúra concédes. Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus per omnia saecula saeculorum. Amen.

OH DIOS, cuya providencia no se engaña en sus disposiciones; te suplicamos apartes de nosotros todo lo dañoso, y nos concedas todo lo saludable. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

EPÍSTOLA

LECTIO EPISTOLÆ BEATI PAULI APOSTOLI AD ROMANOS. Fratres: Humánum dico, propter infirmitátem carnis vestræ: sicut enim exhibuístis membra vestra servíre inmundítiæ et iniquitáti ad iniquitátem ita, nunc exhibéte membra vestra servíre justítiæ in sanctificatiónem. Cum enim servi essétis peccáti liberi fuístis justítiæ. Quem ergo fructum habuístis tunc in illis, in quibus nunc erubéscitis? Nam finis illórum mors est. Nunc vero liberáti a peccáto, servi autem facti Deo, habétis fructum vestrum in sanctificatiónem, finem vero vitam ætérnam. Stipéndia enim peccáti, mors. Grátia autem Dei, vita ætérna in Christo Jesu Dómino nostro.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓS-TOL SAN PABLO A LOS ROMANOS. Hermanos: Hablaré a lo humano en atención a. la flaqueza de vuestra carne. Como habéis entregado vuestros miembros a la esclavitud de la impureza y la iniquidad, empleadlos ahora para que sirvan a la justicia para la santificación. Cuando erais esclavos del pecado, sacudisteis el yugo de la justicia. ¿Qué fruto sacasteis entonces de ello? Ahora os avergonzáis. Porque el fin de todo esto es la muerte. Mas ahora que estáis libres del pecado y habéis sido hechos siervos de Dios, cogéis por fruto vuestro la santificación, que tiene como fin la vida eterna. Porque la paga del pecado es la muerte; y el galardón de la virtud, la vida eterna en Jesucristo nuestro Señor.

GRADUAL (Salmo 33: 12.6)

VENÍTE, FÍLII, audíte me: timórem Dómini docébo vos. V/. Accédite ad eum, et illuminámini: et fácies vestræ non confundéntur

VENID, HIJOS, y oídme; os enseñaré el temor del Señor. V/. Acercaos a él y seréis iluminados, y vuestros rostros no serán confundidos

ALELUYA

ALLELÚJA, ALLELÚJA. (V/. Sal 46, 2) – Omnes gentes, plaudite manibus: jubilate Deo in voce exsultationis. Allelúja.

ALELUYA. ALELUYA. V/. Batid palmas todas las gentes; vitoread a Dios con voces de júbilo. Aleluya.

EVAGELIO (Mat. 22: 15-20)

SEQUENTIA SANCTI EVANGELII SECUNDUM MATTHÆUM. In illo tempore: Dixit Jesus discípulis suis: «Atténdite a falsis prophétis, qui véniunt ad vos in vestiméntis óvium, intrínsecus autem sunt lupi rapáces: a frúctibus eórum cognoscétis eos. Numquid cólligunt de spinis uvas, aut de tríbulis ficus? Sic omnis arbor bona fructus bonos facit: mala autem arbor fructus malos facit. Non potest arbor bona fructus malos fácere: neque arbor mala fructus bonos fácere. Omnis arbor, quæ non facit fructum bonum, excidétur, et in ignem mittétur. Igitur ex frúctibus eorum cognoscétis eos. Non omnis qui dicit mihi, “Dómine, Dómine,” intrábit in regnum cælórum, sed qui facit voluntátem Patris mei, qui in cælis est, ipse intrábit in regnum cælórum.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO. En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Cuidaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos con piel de oveja, mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Por ventura se cogen uvas de los espinos, o higos de los zarzales? Así, todo árbol bueno da buenos frutos, y todo árbol malo produce frutos malos. No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo darlos buenos. Todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Así, pues, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos; sino el que hiciere la voluntad de mi Padre celestial, ése es el que entrará en el reino de los cielos.

CREDO

OFERTORIO

SICUT IN HOLOCÁUSTIS aríetum et taurórum, et sicut in míllibus agnórum pínguium: sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi: quia non est confúsio confidéntibus in te, Dómine.

COMO EL HOLOCAUSTO de carneros y de toros, y los sacrificios de millares de corderos gordales, así sea hoy grato nuestro sacrificio en tu acatamiento, pues no son confundidos los que en ti confían, Señor.

SECRETA

DEUS, QUI legálium differéntiam hostiárum unius sacrifícii perfectióne sanxísti: áccipe sacrifícium a devótis tibi fámulis, et pari benedictióne, sicut múnera Abel, sanctífica; ut, quod sínguli obtulérunt ad majestátis tuæ honórem, cunctis profíciat ad salútem. Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus per omnia saecula saeculorum. Amen.

OH DIOS, que quisiste reemplazar las diferentes hostias de la antigua ley por un solo perfecto sacrificio; recibe el que te ofrecen tus devotos siervos y santifícalo con la misma bendición con que bendijiste el de Abel; y lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu majestad, aproveche a todos para su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua gloria, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis sentimus. Ut in confessióne veræ sempiternáeque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur æquálitas. Quam laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes

EN VERDAD es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz:

COMMUNIÓN (Salmo 30, 3 )

INCLINA AUREM tuam, accélera ut erípias me.

INCLINA A MÍ tu oído; apresúrate a salvarme.

ORACIÓN POSTCOMUNIÓN

TUA NOS, Dómine, medicinális operátio, et a nostris perversitátibus cleménter expédiat, et ad ea quæ sunt recta, perdúcat. Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus per omnia saecula saeculorum. Amen.

SEÑOR, que tu acción curativa nos libre de nuestras perversas tendencias y nos guíe a obrar lo que es recto. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

COMENTARIO

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 19
Lo que se ha escrito: «La Ley y los Profetas hasta San Juan Bautista» (Mat_11:13), es para significar que la profecía de Cristo no tendría lugar después de El. Aún hay profetas y los hubo, pero no que profeticen de Cristo, sino que interpretan lo que los antiguos profetas anunciaron de Cristo. Esto es, los maestros de las Iglesias. Y son profetas porque nadie puede interpretar el sentido de las profecías sino por medio del espíritu profético. Sabiendo, pues, el Señor que había de haber falsos doctores de diversas herejías, lo advirtió diciendo: «Guardaos de los falsos profetas». Como no eran manifiestos los futuros gentiles, sino escondidos bajo el nombre cristiano, no dijo: «Mirad», sino «Guardaos». Cuando la cosa es cierta se mira, esto es, se ve simplemente, pero cuando es incierta se observa, esto es, se examina con precaución. Dice además: «Guardaos», porque es una buena garantía de salvación saber de quién se ha de huir. No dice «Guardaos» como si el diablo pudiese introducir herejías (en la Iglesia) contra la voluntad de Dios, sino con la permisión de Dios, pues dado que no quiere tener siervos suyos sin discernimiento, permite la tentación. Y porque no quiere que sucumban por ignorancia, les advierte el peligro. Para que algún maestro hereje no diga que a ellos no los llamó profetas falsos, sino a los maestros de los gentiles y de los judíos, por eso añade: «Que vienen a vosotros con vestidos de ovejas». Las ovejas son los cristianos, mas el vestido de oveja es una especie de cristianismo y de religión fingida. Ninguna cosa hace tanto daño al bien como la ficción, porque lo malo que se oculta con apariencia de bueno. Mientras no se conoce, no se previene. Y para que aun no diga el hereje que habla de los verdaderos maestros, que también son pecadores, añade: «Y dentro son lobos rapaces». Los maestros católicos se llaman también siervos de la carne, porque son vencidos por ella, pero no lobos rapaces, porque no tienen el propósito de perder a los cristianos. Habla, pues, Jesucristo de los maestros herejes, que con intención toman el aspecto de cristianos para destrozarlos con la perversa mordedura de la seducción, y de quienes dice el Apóstol: «Sé que después de mi muerte, entrarán entre vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño» (Hch_20:29).

San Agustín, de sermone Domini, 2,24
Importa mucho averiguar la clase de frutos de que se trata aquí. Muchos se dejan engañar a la vista de los frutos que producen aquellos que llevan piel de oveja, y así resultan la presa de los lobos. Los frutos que los engañan son los ayunos, las limosnas y las oraciones que no tienen otro objeto que los hombres y agradar a aquellos a quienes estas obras parecen difíciles. Pues bien, éstos no son los frutos que pueden servirnos para reconocerlos, como se nos manda, porque todas estas cosas si se hacen con recta intención, en la verdad, son el vestido propio de las ovejas. Mas cuando se hacen con mal fin, y con el objeto de engañar, no aprovechan más que para encubrir a los lobos. Pero no deben las ovejas aborrecer su vestido porque con él se cubran muchas veces los lobos. Cuáles son los frutos con los que podremos conocer el árbol malo, no lo dice el Apóstol en su carta a los fieles de Galacia: «Manifiestas son las obras de la carne: ellas son la fornicación, la impureza» (Gál_5:19), etc. Y cuáles son los frutos con los que podremos conocer el árbol bueno, lo expresa también el Apóstol diciendo en la misma carta: «Los frutos espirituales son la caridad, el gozo, la paz» (Gál_5:22), etc.

San Jerónimo
Así pues, lo que se dice aquí de los falsos profetas (que ofrecen una cosa en su trato y en sus palabras, y demuestran otra en sus obras), debe entenderse especialmente de los herejes, que parecen cubrirse con la continencia y el ayuno como con un vestido de piedad, pero que interiormente tienen sus almas envenenadas, y engañan los corazones de sus hermanos sencillos.

San Agustín, de sermone Domini, 2, 24
De aquí deducen los maniqueos que un alma no puede volverse buena, ni una buena en mala, como si se hubiese dicho: «No puede un árbol bueno convertirse en malo, ni un árbol malo volverse bueno». Lo que se ha dicho es: «No puede un árbol bueno producir malos frutos», ni lo contrario. El árbol es el mismo hombre. Los frutos son las acciones del hombre. No puede, por lo tanto, un hombre malo hacer obras buenas, ni uno bueno hacerlas malas. Luego si el malo quiere obrar bien, es preciso que primero se haga bueno. Mientras uno es malo, no puede hacer obras buenas. Puede suceder que lo que fue nieve no lo sea, mas no que la nieve sea caliente. Así puede suceder que el que fue malo no lo sea, pero no se podrá conseguir que el que es malo haga cosas buenas, pues aunque alguna vez es útil, esto no lo hace él, sino que se realiza en él, haciéndolo la divina Providencia.

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