VI Domingo despues de Pentecostés

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MISA

INTROITO (Salmo 27:8-9.1)

DÓMINUS FORTÍTUDO plebis suæ, et protéctor salutárium Christi suæ est: salvum fac populum tuum,
Dómine, et bénedic hereditáti tuæ, et rege eos usque in sǽculum. V/. Ad te Dómine, clamábo, Deus meus, ne síleas a me: ne quando táceas a me, assimilábor descendéntibus in lacum. Glória Patri. Dóminus fortítudo.

EL SEÑOR es la fortaleza de su pueblo; es un castillo de salvación para su ungido. Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu heredad, y rígelos siempre. V/. A ti, Señor, clamo; no te hagas sordo a mis ruegos, Dios mío. No calles, no sea que me asemeje a los que bajan al sepulcro V/. Gloria al Padre.

COLECTA
DEUS VIRTUTUM, cujus est totum quod est óptimum: ínsere pectóribus nostris amórem tui nóminis, et præsta in nobis religiónis augméntum; ut, quæ sunt bona, nútrias, ac pietátis stúdio, quæ sunt nutríta, custódias. Per Dóminum.


OH DIOS de la fortaleza, fuente de toda perfección el bien que en nosotros hay, y merced a nuestro fervor, guardes esos mismos bienes que en nosotros has ido regando con tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

EPÍSTOLA (Romanos 6, 3-11)

LÉCTIO EPÍSTOLÆ BEÁTI PAULI APÓSTOLI AD ROMANO

Fratres: Quicúmque baptizáti sumus in Christo Jesu, in morte ipsíus baptizáti sumus. Consepúlti enim sumus cum illo per baptísmum in mortem: ut quómodo surréxit Christus a mórtuis per glóriam Patris, ita et nos in novitáte vitæ ambulémus. Si enim complantáti facti sumus similitúdini mortis ejus: simul et resurrectiónis érimus. Hoc sciéntes, quia vetus homo noster simul crucifíxus est: ut destruátur corpus peccáti, et ultra non serviámus peccato. Qui enim mórtuus est, justificátus est a peccato. Si autem mórtui sumus cum Christo: crédimus quia simul étiam vivémus cum Christo: scientes quod Christus resúrgens ex mórtuis, jam non móritur, mors illi ultra non dominábitur. Quod enim mórtuus est peccáto, mórtuus est semel: quod autem vivit, vivit Deo. Ita et vos existimáte, vos mórtuos quidem esse peccáto, viventes autem Deo, in Christo Jesu, Dómino nostro.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS
Hermanos: Todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido en su muerte. Hemos quedado sepultados con él, por el bautismo que nos sumerge en su muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por el poder del Padre, también nosotros vivamos vida nueva. Porque si fuimos injertados en él por medio de la semejanza de su muerte, lo seremos también por la de su resurrección. Sabemos bien que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que sea destruido el cuerpo de pecado, y no sirvamos ya más al pecado. Pues el que muere, se libera del pecado, Y si estamos muertos con Cristo, creemos que viviremos también con Cristo. Sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere, ya no tiene la muerte dominio sobre él. Su muerte fue muerte al pecado, una vez para siempre; su vida es una vida para Dios. Así, vosotros, consideraos muertos al pecado, más vivos ya para
Dios, en Jesucristo nuestro Señor,

GRADUAL Salmo 89, 13. 1

CONVÉRTERE, Dómine aliquántulum, et deprecáre super servos tuos. V/. Dómine refúgiam factus est nobis, a generatióne et progénie.

VUÉLVETE, Señor, un poco, y atiende a los ruegos de tus siervos. V/. Tú has sido, Señor, nuestro refugio de generación en
generación,

ALELUYA Salmo 30, 2-3

ALLELÚJA, ALLELÚJA. V/. In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum: in justítia tua libera me, et éripe me: inclína ad me aurem tuam, accélera, ut erípias me.
Allelúja.

ALELUYA, ALELUYA. V/. En ti, Señor, busco amparo, no sea confundido para siempre. Líbrame por tu justicia, y sálvame; inclina a mí tu oído, corre a librarme.
Aleluya.

EVANGELIO Marcos 8, 1-9

SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM MARCUM.

In illo témpore: Cum turba multa esset cum Jesu, nec habérent quod manducárent, convocátis discípulis, ait illis: «Miséreor super turbam: quia ecce iam tríduo sústinent me, nec habent quod mandúcent: et si dimísero eos jeiúnos in domum suam, defícient in via: quidam enim ex eis de longe venérunt.»         Et     respondérunt   ei discípuli sui: «Unde illos póterit hic saturáre pánibus in solitúdine?» Et interrogávit       eos: «Quot        panes habétis?» Qui dixérunt: «Septem.» Et       præcépit turbæ        discúmbere supra terram. Et accípiens septem panes, grátias agens fregit et dabat discípulis suis, ut appónerent, et apposuérunt turbæ. Et habébant piscículos          paucos:    et      ipsos benedíxit, et jussit appóni. Et manducavérunt, et saturáti sunt, et sustulérunt quod superáverat de fragméntis, septem sportas. Erant autem qui manducáverunt, quasi quáttuor míllia: et dimisit eos.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS.

En aquel tiempo: Hallándose una inmensa turba en torno a Jesús y no teniendo qué comer, llamó a sus discípulos, y les dijo: Lástima me da esta multitud, porque tres días hace que me siguen, y no tienen qué comer, y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos han venido de lejos. Le respondieron sus discípulos: ¿Quién será capaz de procurarles pan abundante en esta soledad? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Respondieron: Siete. Mandó entonces a la gente sentarse en el suelo, Y tomando los siete panes, dio gracias y los partió, y dio a sus discípulos para que los distribuyesen entre las gentes; y se los repartieron. Como tenían algunos pececillos, los bendijo también, y mandó distribuírselos. Comieron hasta saciarse, y de las sobras se recogieron siete cestos, siendo los que habían comido como cuatro mil; y los despidió

OFERTORIO Salmo 16, 5-7

PÉRFICE GRESSUS meos in sémitas tuis, ut non moveántur vestígia mea: inclína aurem tuam, et exáudi verba mea: mirífica misericórdias tuas, qui salvos facis sperántes in te, Dómine.

AFIANZA MIS PASOS en tus sendas, para que no vacilen mis pies. Préstame atención y oye mis palabras; haz que brillen en mí tus misericordias, pues salvas a los que esperan en ti, Señor.


SECRETA

PROPITIÁRE, Dómine, supplicatiónibus nostris, et has pópuli tui oblatiónes benignus assúme: et ut nullíus sit írritum votum, nullíus vacua postulátio, præsta; ut, quod fidéliter pétimus, efficáciter consequámur. Per Dóminum.

MUÉSTRATE, Señor, propicio a nuestros ruegos, y acepta benigno estas ofrendas de tu pueblo; y para que ningún anhelo sea fallido y ninguna oración desatendida, haz que consigamos eficazmente lo que con fe pedimos. Por nuestro Señor.

PREFACIO

VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua gloria, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis sentimus. Ut in confessióne veræ sempiternáeque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur æquálitas. Quam laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes:

EN VERDAD es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.

COMUNIÓN Salmo 26.6

CIRCUÍBO, et immolábo in tabernáculo ejus hóstiam jubilatiónis: cantábo, et psalmum dicam Dómino.

RODEARÉ tu altar e inmolaré en tu santo templo víctimas de júbilo; cantaré y, entonaré un salmo al Señor.

POSCOMUNIÓN

REPLÉTI SUMUS, Dómine, munéribus tuis: tríbue, quǽsumus; ut eórum et mundémur efféctu, et muniámur auxílio. Per Dominum.

YA QUE hemos sido colmados de tus dones, haz, Señor, que quedemos limpios mediante su virtud y fortalecidos con su auxilio. Por nuestro Señor.

COMENTARIO

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger

EL PECADO DE DAVID. — El Oficio del sexto Domingo después de Pentecostés, comenzaba ayer tarde con la exclamación punzante de un arrepentimiento inmenso. David, el Rey-Profeta, el vencedor de Goliat, vencido a su vez por la incitación de los sentidos, y que pasó del adulterio al homicidio, gritaba bajo el peso de su doble crimen: ¡»Dios mío, te ruego, perdona la iniquidad de tu siervo, porque he obrado como un insensato»!

El pecado, cualquiera que sea el culpable y la fálta, es siempre debilidad y locura. El orgullo del Angel rebelde o del hombre caído, por más que hagan, no podrán impedir que la ignominia de estas dos palabras se clave, como un estigma humillante, en la rebeldía contra Dios, en el olvido de la ley, en los actos insensatos de la creatura que, invitada a elevarse a las serenas regiones donde reside su autor, se sustrae y huye hacia la nada, para caer más bajo aún que la misma nada de donde había salido. Locura voluntaria, sin embargo, y debilidad sin excusa; porque, si el ser creado no posee por sí mismo sino tinieblas y miserias, la bondad suprema pone a su disposición, por medio de la gracia que nunca falta, la fuerza y la luz de Dios.

VIGILANCIA. —El último, el más oscuro pecador, no podría, pues, dar razones para justificar sus faltas; pero la ofensa es tanto más injuriosa a Dios, cuanto le viene de la creatura más colmada de sus gracias y situada, por su bondad, más alta que otras en el orden de la gracia. ¡No lo olviden esas almas para quiénes el Señor, lo mismo que para David, ha multiplicado sus magnificencias,» Conducidos por los caminos reservados de su amor, deberían haber llegado ya con facilidad a la cumbre de la unión divina; sólo una vigilancia sin fin puede guardar al que no ha dejado aún el peso de la carne; siempre y en todas partes es posible la caída; y ¡cuánto más espantosa es, si el pie se resbala desde las cumbres elevadas de esta tierra de destierro, que confinan ya con la patria y dan ingreso a las potencias del Señor!. Entonces, los precipicios abiertos, que el alma había evitado en la subida, parecen llamarla todos a la vez; va rodando de abismo en abismo, horrorizando a veces a los mismos malvados, por la violencia de lasi pasiones largo tiempo contenidas, que la arrastran.

CONFIANZA. — Desde el fondo de la sima en que la ha arrojado su lamentable caída, humíllese y llore su crimen; no tema levantar los ojos de nuevo a las alturas en que poco ha parecía ella misma formar parte de las falanges de los bienaventurados; clame sin tardanza, como David: «¡Pequé contra el Señor!»; y como a él se le responderá: «El Señor ha perdonado tu pecado; no morirás'»; y como en David, Dios podrá obrar en ella todavía maravillas. David inocente había parecido la imagen fiel de Cristo, objeto divino de las complacencias de los cielos y de la tierra; David pecador, pero penitente, quedó como la figura más noble del Hombre- Dios, cargado de los crímenes del mundo, llevando sobre sí la venganza misericordiosa y justa de su Padre ofendido.



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