Porque Leonardo Castellani no puede ser una referencia para los católicos.

La Gran Apostasía

Recientemente Javier Navascués ha publicado una laudatoria entrevista a Daniel Francisco Giaquinta sobre Castellani. Y efectivamente en el sector de los líneas media más conservadores, hace tiempo que Castellani ha sido elevado a los altares de la sabiduría y hasta casi del martirio. Y al respecto la referencia es que en España (y luego fuera de España) el que ha relanzado a Castellani es ese modernista con formato conservador que es Juan Manuel Prada. Y tanto éxito ha tenido su relanzamiento que el mundo de los línea media que el sector se ha llenado de entusiastas seguidores del tal Castellani (aunque muy pocos lo hayan leído).

El problema con tanto fan de Castellani es que tal actitud obvia las desviaciones de la sana doctrina de ese señor. Y lo cierto es que son muchas y variadas las desviaciones reseñable de Castellani; desde considerar el celibato sacerdotal como algo accidental, como mera tradición humana (lo cual es preocupante en un sacerdote), pasando por sus coqueteos con la política y con el peronismo, o su tendencia a la desobediencia de sus superiores… Pero principalmente hay dos cosas graves que nos llevan a mantener las distancias con ese señor:

PRIMERO: SU MILENARISMO EXPRESO.
El milenarismo es una peligrosa herejía católica, que crea la ilusión judaica del paraíso empieza en la tierra, y que sobre todo nos desvía con un inmanentismo expreso de nuestro destino final que no es el de este mundo. Y tanto da que a ese milenarismo lo llames carnal, óseo o espiritual, porque lo esencial (Cristo vuelve una segunda vez, ante de su última venida, e instaura con unos elegidos un reino milenario en este mundo). Una doctrina, la milenarista, que al final nos crea la duda de si tras ella y esa segunda venida no se esconde sino el “Mesías” judío, es decir el Anticristo y su reino mundano.

SEGUNDO: SU ADHESIÓN A LA SECTA DEL VATICANO II.
Al punto que Castellani tuvo problemas con la Iglesia de antes del concilio y se integró perfectamente en la secta del Vaticano II. Castellani se tragó la apostasía del Vaticano segundo, doblada y sin respirar y todo lo que le acompañaba, anti-papas y nueva Misa incluido.
Se dirá que hay escritos suyo criticando la Iglesia del Vaticano II. Pero eso no mejora su posición: si ve las herejías de la secta y aun así permanece en ella es que es muy consciente de pertenecer, y querer pertenecer a un grupo herético.

COMO PROFETA DE BERGOGLIO

Curiosamente, en los últimos años más de un observador ha visto analogías entre el rebelde Castellani y Bergoglio el destructor que no son desdeñables, especialmente en la novela del primero Juan XXIII (XXIV), una «fantasía» (como se auto define) publicada en 1964. Al punto que con tanto apocalipsis y milenios de Castellani a ver si al final no era sino un profeta inspirado que anunciaba a Bergoglio el destructor.

Pero incluso más allá de los paralelismos entre el papa fantasioso de Castellani y el Destructor, alias Francisco, hay una analogía mucho más destacable: el desprecio que sentía castellani hacia esa perfección evangélica que es la obediencia(1) y el poco respeto que sentía hacia el Magisterio. En el debata milenarista, por ejemplo,  su gran argumento es afirmar (por cierto falsamente) que los padres de la Iglesia eran milenaristas y eso para él es el argumento definitivo, obviado 2000 años de magisterio. Y esa es una norma en sus escritos “teológicos”, son citas y opiniones de distintos autores, una tras otra, con un estilo liberal de fondo. Por ejemplo, cuando un lee su Catecismo para adultos, si alguien aguanta hasta el final, la conclusión que saca es que puede que sea para adultos, pero desde luego todo parecido con un catecismo es pura coincidencia.

En definitiva, decir en este marco, como dice el artículo citado al principio, que Castellani es un referente del Pensamiento católico actual solo puede significar una cosa: que es un referente para los líneas medias que sobreviven en la secta del Vaticano II .

NOTAS.

1) Un ejemplo del estilo de enfant terrible y rebelde con o sin causa de Castellani puede ser este texto:

Me tenía por feliz diciendo la Misa de 11 en el Tránsito de María y predicando media hora, cuando de golpe y porrazo me llegó la carta mas atroz y disparatada de Roma que hubo y pudo haber. Era un castigo descomunal, sin decir por qué, como siempre, firma- do por los cardenales Larraona y Ottaviani. El castigo no sé podía cumplir y por tanto no lo cumplí, guardé ante él la actitud de Jesús ante Herodes, el papel no lo tengo más, creo que lo regalé a un amigo. Era una cantidad tremenda de castigos y no me decían por qué. Yo creo que se debían a calumnias que han llegado allá, sobre todo por algunos tan acreditados como Mejía que era Asesor del Concilio Vaticano II y que en Roma tiene casa, automóvil y mucho dinero y eso vale mucho en todas partes. El tiene mucho prestigio en Roma y asiduamente me acusa de “milenista”. Si lo soy sigo una opinión libremente. Pero tampoco la sigo porque como decía Pico “lo que me interesa a mí es resucitar y no si hay dos o una Resurrección”. `[ PBRO. LEONARDO CASTELLANI- HABRÁ UN JUICIO FINAL ]





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