La nefasta idea que promueven la mayoría de grupos provida

La nefasta idea que promueven la mayoría de grupos provida

Siempre pensé que todos los que nos consideramos pro-vida tenemos al menos una idea en común: el aborto es un crimen. Y así debería ser. El problema es que por alguna razón, el ideólogo principal provida ha debido leer a Rousseau y se empeña en descargar toda la culpa en el estado, la sociedad o en quien sea menos en el mayor culpable: La zorra que va a la clínica a matar a su hijo.

 

Veamos. Si el feto es una persona y se suprime con premeditación estamos ante lo que el código penal denomina como asesinato. ¿Y no es verdad que un asesinato requiere siempre de un asesino? ¿Qué mayor asesino es aquel que paga por que asesinen a su propio hijo?

 

Pues algo tan sencillo de ver es discutido con bravura dentro del mundo provida. Solo hay que ver la cantidad de artículos en los que hablan de el síndrome post aborto. La de veces que he leído que la verdadera víctima es la propia mujer. A mi me han llegado de decir lideresas del aparato provida que las mujeres abortan por falta de información, y que si estuvieran informadas no lo harían. He contemplado estupefacto vídeos de entrevistas a mujeres que habían abortado narrando lo mal que lo habían pasado y que no recomendaban a ninguna otra mujer pasar por lo mismo. Por no mencionar esas veces en las que la mujer echa balones fuera y esparce toda la culpa a la presión familiar, económica o de los médicos.

 

Pero ¿es un asesinato o no lo es? Si lo es, entonces la mayor responsabilidad punible es para la madre. Es ella la que debería recibir el mayor castigo por parte de la justicia. El resto de actores que rodean el crimen apoyándolo, promoviéndolo e incluso presionando para que ocurra, tienen su responsabilidad como colaboradores, pero el crimen en si es cometido por la madre. ¿O no es la madre libre para desplazarse hasta el abortorio? ¿O no es la madre la que se tumba en la camilla para que el abortero haga su lucrativo trabajo?  y por último, ¿no es el asesinato algo que la ley natural, por medio de la conciencia, resuena en nuestros fueros internos advirtiendo de forma anticipada y también a posteriori de su malignidad?

 

En definitiva, lo que quiero decir es que la mujer que se acerca a la clínica de aborto, lo hace siempre libre y con pleno conocimiento de lo que va a hacer.

 

Lo hace con plena libertad porque al contrario de lo que quieren hacernos creer estos “provida”, una madre no es que no debiera plantearse nunca el acabar o no con su propio hijo, sino que lo adecuado es que lo proteja incluso con su vida. Pongámonos en el caso hipotético extremo de una mujer que es amenazada con ser disparada si no asesina con sus manos a su propio hijo de 2 años. ¿No crees que si salvara su vida estrangulando a su hijo sería un ser despreciable? Entonces, ¿Cómo es posible que los “provida” hablen de la pobre mujer presionada por sus padres y novio para abortar. Una mujer buena protegería a su hijo, no lo mataría ni aunque el resto del mundo le exigiera el crimen.

 

Y digo que tienen con pleno conocimiento de lo que van a hacer porque como católico creo en la ley natural. Y no solo es que crea en la ley natural, es que he podido ver con mis propios ojos que esa ley está muy presente en las conciencias de las mujeres que van a las clínicas de aborto.

En mis tiempos mozos perdí algunas horas frente a la clínica Dator de Madrid rogando a las mujeres que se acercaban a abortar que fueran buenas chicas y no lo hicieran. El nombre que usábamos era el de “rescatadores”. Me colocaba frente a la puerta de la Dator a esperar la entrada y salida de las decenas de clientes femeninas que iban allí diariamente. Les juro a ustedes que al entrar lo hacían muertas de vergüenza mirando al suelo (unas pocas veces pudimos comprobar como al vernos de lejos se volvían por donde habían venido producto de un ataque de conciencia), y cuando salían lo hacían llorando a mares con la cara desencajada. Parecían muertas en vida.

Al acercarnos a las que salían incluso se ponían agresivas. Ninguna soportaba que se le recordara lo que acababa de ocurrir allí dentro.

He llegado a leer que hay estudios (no tengo la fuente) que afirman que todas las mujeres que abortan pasan por un trauma que les perseguirá toda su vida,  e incluso les llevará, en algunos casos, al suicidio en la misma fecha años más tarde.

 

Estaba bien claro que sabían a que iban a ese lugar. Sabían lo que iban a hacer. Lo hacían con pleno conocimiento. Nadie llora cuando le sacan una muela o el apéndice vermiforme.

 

Entonces, ¿A qué demonios viene el victimizar a la mujer? ¿Acaso victimizamos también al etarra o al asesino en serie? Para mi el aborto es más grave que un atentado terrorista. Es la máxima expresión de la maldad demoníaca. Lo que debía dar la vida, da muerte.

 

No podemos restar o anular la responsabilidad a la mujer cuando aborta. Hacerlo es simplemente eliminar la etiqueta de asesinato y por ende la condición de ser humano del feto. Si no hay asesino, si no hay responsable, entonces tampoco hay asesinado. Si el terrorista es víctima, entonces su crimen deja de serlo.

 

No solo no reparten culpa con justicia, sino que al no hacerlo despojan de humanidad al feto.

 

He tratado este tema con providas de toda la vida. Algunos (pocos) comparten mi reflexión, pero justifican el argumentario oficial con la excusa del márketing y de no parecer extremistas.

No comparto la idea de dulcificar una idea para hacerla más digerible. Pero es que en este caso está claro que es una táctica sin resultados que ha llevado al movimiento provida al terreno del enemigo: la “salud de la mujer” en vez de la vida de un ser humano.

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