Gustavo Bueno o porqué el materialismo ateo es tan prescindible.

Cultura católica NOM

Por lo visto Gustavo Bueno, un funcionario universitario que, sobre todo tras su muerte, ha logrado cierta notoriedad mediática como gran filósofo, al punto de que alguno de sus discípulos (entiéndase, colocado dentro del escalafón funcionarial de la universidad española, gracia a su profe) lo ha comparado con el mismísimo Platón(1). Y los medios de comunicación, que normalmente tienen que consultar la Wikipedia para saber quién era Platón, lo han encontrado perfectamente normal.


Y lo cierto es que Bueno sin haber ensartado nunca más de dos pensamientos seguidos, sí que tiene una destacada habilidad: lograr vender la cuadratura del círculo. Por ejemplo invento el marxismo de derecha, el patriotismo progre, y la defensa atea de la cristiandad… incluso llegó a ser el marxista oficial del Partido Popular (supuesta derecha española). Y si a eso unimos que era bastante mal educado y que sabía hacer chistes y chascarrillos populares, no es extraño que lograra cierta notabilidad mediática.


Pero claro, eso no quita que cuando descendemos a su filosofía la cosa resulte un poco penosa. Y es que pasar de sus chiste mediáticos a su pensamiento, es siempre una caída. Y el problema es que este buen hombre procedente del Marxismo se empeñó en desarrollar un pensamiento materialista, lo cual es una contradicción en los términos, porque ya me contaran ustedes que materialidad tiene un pensamiento… un conjunto de ideas que supuestamente dan una explicación a la realidad.


Eso sí, su vacío de ideas y argumentos la recubría y justificaba con una supuesto lenguajes ocultista lleno de palabros raros y barroquismos del lenguaje, que le daba una cierta patina de profundidad filosófica. Y de hecho mucha gente después de leer unas páginas de su obra le quedaba la duda de si es que Gustavo Bueno era demasiado profundo para que su pobre inteligencia o es que directamente le estaba tomando el pelo. Por lo demás, era unas antigua una técnica que aprendió de otro funcionario como él, el señor Hegel.


A lo largo de la historia han existido dos tipos de materialista: los tontos y los listos. Tontos como los atomistas clásicos (Demócrito y Leucipo), que cuando nos cuentan su mitología atomista producen la misma ternura que un niño pequeño cuando le explica a su mama en que consiste el cielo y las estrellas. Y luego están los materialistas listos como Spinoza o Marx, que se inventan un materialismo en el cual con el concepto de “materia” no se sabe muy bien a que se refiere, pues más que nada parece una entelequia metafísica e intangible. Y claro, eso de una “materia intangible” queda un poco ridículo o más propio de vendedores de humo que de otra cosa.


Y en fin, ese buen funcionario que fue Gustavo Bueno se empeñó en colocar en el mercado de la cultura un producto que se llamaba “materialismo filosófico”, que por supuesto nadie compró, pero que a los colocados en el escalafón de los funcionarios universitarios gracias a su profe les resultaba de imprescindible uso y que a veces les permitía epatar un poco en la farándula de los autodenominados ”intelectuales” españoles.
Pero a la postre el problema con los materialistas es la contradicción en los términos. Es como el escéptico que afirma dogmáticamente que “nada es verdad” y espera que su afirmación sea tomada como verdad absoluta. Y en paralelo, los materialistas se empeñan en afirmar que solo la materia es real, y para convencernos nos anegan con una inundación de ideas que supuestamente lo demuestra. Es decir, que a la postre lo único real del materialismo es su idea de “materia”.

NOTAS:
1) Por ejemplo, Fernando G. Toledo: “Adiós a Gustavo Bueno, el Platón de nuestros tiempos” El Catoblepas, número 174, agosto 2016
http://www.nodulo.org/ec/2016/n174p11.htm

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