ESE CUENTO LLAMADO DISTRIBUTISMO

Cultura católica

El distributismo es una doctrina económico-social que se presenta como alternativa a otros sistemas económicos y sociales, y  fundamentalmente  el  socialismo  y el capitalismo. Y que además tiene la pretensión de haber nacido de la doctrina social de la Iglesia.

El problema es que es distributismo es nada, es humo; es un conjunto  de buenas palabras e intenciones ,  que se reduce a condenar  tanto los errores del capitalismo y como los del socialismo, pero sin decir :

1º) En que consiste concrétamente esa especie de utopía supuéstamente cristiana que se llama el distributismo.

2º) Y sin decir tampoco cómo vamos a llegar a esa “utopía”.

Vean en este vídeo el descoloque  absoluto en que se ponen sus defensores:

Pero, pero incluso más allá de su indefinición que coloca al distributismo en el limbo de las ideas,  básicamente   comete una serie de errores muy graves:

  1. No parte del hecho de que el hombre nace en pecado y tiene una fuerte atracción por el  mal, de forma que toda sociedad que quiera sobrevivir tiene que prever una serie de instrumentos para reprimir esa tendencia al mal del pecado.
  2. Confunde “capitalismo” y liberalismo, cuando son cosas muy distintas: toda sociedad en el que se respete la propiedad privada y que se respete la actividad económica de las personas, se mueve inevitablemente hacia una forma de capitalismo. En cambio el liberalismo es una ideología de la libertad para hacer cualquier cosa mientras no dañe directamente a otra persona… Aunque dañe a la sociedad misma.
  3. Confunde al capitalismo y al socialismo como dos extremos igualmente  erróneos. Pero mientras que el socialismo es intrínsecamente perverso, puesto que va contra la ley natural (va contra la propiedad privada y la libertad de las personas), el capitalismo es perfectamente de acorde con la ley natural. Aunque naturalmente, como todo lo que es bueno en sí, puede ser usado para el mal.
  4. Tampoco entiende que lo dicho en el punto anterior ha quedado perfectamente claro en el magisterio de la Iglesia, que condena el socialismo como intrínsecamente perverso y en cambio solo condena los excesos del capitalismo.
  5. Teóricamente el distributismo no condena la propiedad privada, sino que al contrario solo condena la propiedad hipertrofiada por su crecimiento (lo que Lenin llamaba Imperialismo, como fase superior del capitalismo. Ahora bien, que en una sociedad se tolera solo la pequeña propiedad y no las grandes empresas, eso solo hay una forma de lograrlo: un estado que controle la economía de esa sociedad y que ponga limite a la propiedad. Pero ese estado que controla la “economía de la sociedad y la propiedad se llama “Estado socialista”.
  6. En una sociedad realmente libre, frente a lo que pensaban los comunistas, la ventaja no es de las grandes empresas sino de las pequeñas. Y eso por una razón muy clara: los costos de producción de una empresa ,  crecen con su tamaño. Y por tanto la capacidad competir de una empresa con otras es inversamente proporcional a su tamaño. (Y esta última afirmación puede ser matizada por los hechos, pero no negada).
  7. En el occidente actual, y principalmente en Europa, no estamos bajo un sistema capitalista, sino que en una sociedad donde el Estado controla y absorbe más de la mitas de la riqueza generada por la sociedad; estamos, por tanto, bajo un sistema económico básicamente socialista.
  8. El distributismo, como toda utopía, es una doctrina no católica. Los católicos nunca aspiramos a construir el paraíso en la tierra. Aspiramos  a hacer la voluntad de Dios  en esta vida y de esa forma ganar la vida eterna. Y de hecho la impresión es que allí donde aparece un milenarismo o útopismo, la presencia de la herejía inmanentista de raíz judía judía está  presente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.