EL CAPITALISMO COMO LA ECONOMÍA NATURAL.

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1. El problema con la palabra capitalismo es que su significado ha sido pervertido sobre todo por el discurso Marxista primero, y en la actualidad por el discurso del poder mundialista. Pero la mejor definición de una palabra normalmente hay que buscarla en el diccionario que define así “capitalismo”:

“SISTEMA ECONÓMICO BASADO EN LA PROPIEDAD PRIVADA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN Y EN LA LIBERTAD DE MERCADO”
(RAEL: http://dle.rae.es/?id=7KCG1Bg )

Y esa es la definición completa de capitalismo. Un sistema económico que se desarrolla de forma natural cuando se dan dos componentes:
a) Respeto a la propiedad privada.
b) Libre concurrencia de los agentes comerciales para realizar cualquier transacción legitima (Mercado libre)

Ahora bien, ambos elementos (propiedad + libre concurrencia de las personas) está dado por la ley natural. Por tanto podemos concluir que LA ECONOMÍA NATURAL ES EL CAPITALISMO… Y es además la única economía que en circunstancias normales se atiene a la ley natural.

Cuál es el enemigo natural del capitalismo: El enemigo intrínseco del capitalismo es cualquier estructura social que se enfrente a la ley natural. Por ejemplo, enemiga del capitalismo una sociedad basada en el robo (el islam inicialmente estaba formado por poco más que árabes asalta caravanas y Mahoma mismo recogió esa tradición), o una sociedad basada en un Estado divinizado (como los Egipcios o en gran medida la democracia actual).

2. Ese montaje ideológico y fanático que se llama marxismo, no es sino una sarta de mentiras evidentes promocionadas por el poder de fondo de nuestra sociedad. Pero una de sus mentiras más fragantes de tal ideología es que el capitalismo es una etapa de la historia que se da solamente tras el feudalismo en los últimos siglos de nuestra historia. Lo cual es falso de toda falsedad. El capitalismo se da siempre que exista una sociedad en la que se respete mínimamente la ley natural. Es decir: la propiedad privada y la libertad de los agentes sociales. Y es por eso que sistemas sociales capitalistas, o al menos relaciones capitalistas se han desarrollado siempre. Desde, por ejemplos fenicios o polis griegas, o en el seno del Imperio romano, e incluso en los burgo y mercados medievales… Siempre y en todas parte el capitalismo aparece y reaparece a lo largo de la historia, con la espontaneidad de lo que es intrínseco a la naturaleza humana.

3. Es curioso ese grupo humano de supuestos católicos antiliberales que por una serie de complejos personales, identifican capitalismo y liberalismo, para mejor demonizar al capitalismo y sentirse mejor a pesar de su complejo de inferioridad frente al progresismo.

¿Ahora bien, que es exactamente el liberalismo? El liberalismo es esa actitud humana (cristalizada en la Revolución francesa) que implicaban una parcial o total emancipación del hombre respecto al orden sobrenatural, moral y divino. Por tanto, el liberalismo es un pensamiento orientado a negar todo orden natural y que por tanto recae en el relativismo. Ahora bien, lo primero que niega ese relativismo que es el liberalismo es la ley natural. Y ese es el motivo por el que el enemigo más persistente, contumaz y evidente del capitalismo, es el liberalismo.

Y por eso el liberalismo, no es la raíz del capitalismo, sino muy al revés del socialismo. Y es que el liberalismo cuestiona a la postre tanto la libertad humana (y por eso es padre y madre del sistema de gobierno más absolutista que jamás ha existido: la democracia actual), como la propiedad privada, que ya no encuentra en la ley natural su soporte.

4. Y por todo lo anterior es evidente que la Iglesia siempre ha defendido el capitalismo como forma de economía natural; lo ha defendido coma aquella estructura natural de la sociedad que rige sus intercambios económicos. Y al respecto quizás la elaboración teórica más importante del capitalismo (que ya siglos antes, da respuesta al liberal Marx) sea la escuela de Salamanca.

Y ese y no otro es el motivo de que el magisterio de la iglesia siempre haya estigmatizado el socialismo como intrínsecamente perverso, mientras que frente al capitalismo únicamente se haya ocupada de condenar sus desviaciones y maldades determinados empresario individuales. Y en conclusión, la Iglesia frente al capitalismo solo ha intentado corregir sus desviaciones para así hacerlo mejor.

Recientemente, un “católico anticapitalista” se remitía a la Rerum Novarum para sostener su posición, sin percatarse, al parecer, que la encíclica en cuestión es un documento que en ningún momento cuestiona la existencia de obreros y empresarios, sino que al contrario anima a los obreros a sostener y mejorar el sistema capitalista, al marcar claramente sus deberes:

“…poner íntegra y fielmente el trabajo que libre y equitativamente se ha contratado; no perjudicar de modo alguno al capital, ni hacer violencia personal contra sus amos; al tratar de defender sus propios derechos, abstenerse de la fuerza y no armar sediciones, ni asociarse con hombres malvados y pérfidos que falsamente les hagan concebir desmedidas esperanzas.”

Y que además y a lo largo de toda la encíclica se defiende incondicionalmente la propiedad privada, explicando que:

“Al pretender los socialistas que los bienes de los particulares pasen a la comunidad, agravan la condición de los obreros, pues, quitándoles el derecho a disponer libremente de su salario, les arrebatan toda esperanza de poder mejorar su situación económica y obtener mayores provechos”.

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