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Sobre Trento y el falso «bautismo de deseo».

1. La interpretación modernista.

Los modernistas que defienden el Bautismo de Deseo en realidad solo citan un documento del Magisterio para defender la catolicidad del bautismo de deseo y es el canon 4 dela sesión VII de Trento. El resto de sus citas se refiere a autores que sin representar ninguna autoridad magisterial contradicen gravemente (no sé si consciente o inconscientemente) el Magisterio Católico.

Ahora bien, es evidente que ese canon de Trento, que citan los defensores del bautismo de Deseo, lo hacen tergiversando gravemente su significado expreso, como se deduce directamente de su lectura:

«Si alguno dijere que los sacramentos de la nueva ley no son necesarios, sino superfluos para salvarse; aun cuando no todos sean necesarios a cada particular, y[ si dijere] que los hombres sin ellos, o sin el deseo de ellos (sine eis auteorum voto), alcanzan de Dios, por la sola fe, la gracia de la justificación; sea excomulgado». (sesión VII. CANON 4. Dz.847)

El canon, pues, condena que alguien crea que se puede salvar sin el sacramento o sin su deseo.

Y de ahí, estos modernistas deduce que nos podemos salvar o por el sacramento o por su deseo… Por cualquiera de los dos separados uno de otro. Y puesto que nos podemos salvar simplemente por el deseo, ese canon justifica el «bautismo de deseo».

La Iglesia enseña que fuera de la Iglesia no hay salvación. El «bautismo de deso enseña que incluso ayandonos fuera de la Iglesia podemos salvarnos por nosotros mismos, por el deseo de bautismo.

2. la contradicción de los modernistas.

Pero fijémonos en el siguiente problema:

PRIMERO: Si nos podemos salvar por el deseo sin el sacramento.

SEGUNDO: Entonces se concluye que también nos podemos salvar por el sacramento sin el deseo del sacramento.

Es decir, si deducimos lo primero (salvarnos por el deseo del sacramento pero sin sacramento), entonces nos vemos obligados a afirmar lo segundo también(nos podemos salvar por el sacramento aunque no exista en nosotros el deseo de tal sacramento).

Pero si no existe deseo de recibir el sacramento entonces el sacramento no opera en nosotros (Dz 411, 1966,etc,): Con un ejemplo: imaginemos que alguien que no desea bautizarse, lo atamos con cuerdas y lo “bautizamos” contra su voluntad… en ese caso es imposible que el sacramento sea operativo.

Por tanto, como lo segundo no es posible (sacramento sin deseo de recibirlo), lo primero (deseo sin sacramento) tampoco es posible.

3.Naturaleza protestante del «bautismo de deseo»

Pero, es importante leer el final de tal canon para entender mejor su significado:

«Si alguno dijere que los sacramentos de la nueva ley no son necesarios, sino superfluos para salvarse; aun cuando no todos sean necesarios a cada particular, y[ si dijere] que los hombres sin ellos, o sin el deseo de ellos (sine eis auteorum voto), alcanzan de Dios, por la sola fe, la gracia de la justificación; sea excomulgado». (sesión VII. CANON 4. Dz.847)

Es decir, este canon está dirigido a condenar que sin sacramentos, por la sola fe, alguien se puede salvar. Y, por lo demás, a nadie se le escapa que en realidad el Bautismo de deseo es el equivalente disfrazado del la herejía protestante de «la sola fe». En los dos casos se trata de salvarse sin necesidad de sacramentos.

El protestantismo acepto y propuso en Bautismo de deseo desde un principio. Y así tanto en la Confesión luterana de Augsburgo (1630, 15 años antes de Trento) como en el Libro de oración común de los anglicanos se afirma, contra la fe católica que «el bautismo es normalmente necesario para la salvación» y reconocen un bautismo de deseo «donde no se presenta la oportunidad» y un bautismo de sangre ( martirio ) en «las circunstancias de la persecución.

Lutero, el apostata padre del Modernismo.

4. QUE SIGNIFICADO DE ESE CANON DE TRENTO

El canon en cuestión significa que sin el sacramento o sin su deseo no hay salvación… Es decir, sin los dos, a la vez y simultáneamente no hay salvación. De otra forma: Si falta uno de los dos (sacramento o deseo de sacramento ) no hay salvación.

Y en consecuencia, el Bautismo de deseo hay que descartar lo como invalido y falso, y el canon citado de Trento no solo no justifica el Bautismo de deseo sino que lo condena claramente.

5 Trento condena sin paliativos el «Bautismo de deseo»

¿Cómo podemos estar seguros de que esa es la explicación correcta del canon? Podemos estar seguros porque existen otros dos afirmaciones de Trento que niegan el bautismo de forma expresa:

DOS CÁNONES DE TRENTO QUE NIEGAN DIRECTAMENTE EL BAUTISMO DE DESEO.

A) “Si alguno dijere que el bautismo [el sacramento] es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema” [Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, canon 5 (DS 861)]

B) “Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de metáfora las palabras de nuestro Señor Jesucristo: ‘Quien no renaciere del agua y del Espíritu Santo’ (Juan 3, 5), sea anatema” [Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, sesión 7, canon 2]

1º)  “Si alguno dijere que el bautismo [el sacramento] es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema” [Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, canon 5 (DS 861)]

2º) “Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de metáfora las palabras de nuestro Señor Jesucristo: ‘Quien no renaciere del agua y del Espíritu Santo’ (Juan 3, 5), sea anatema” [Papa Paulo III, Concilio de Trento, cánones sobre el sacramento del bautismo, sesión 7, canon 2]

Ahora bien, aquel que afirma el bautismo de deseo, afirma que sin sacramento , y sin agua es imposible alcanzar la salvación. Pero, el que afirma que sin el sacramento del agua nos podemos salvar ES ANATEMA.

Por tanto, todo el que afirme el Bautismo de Deseo es anatema.

6. INTENTO DE EXPLICACIÓN:

¿Por qué, pues, estando tan claro la falsedad del Bautismo de deseo hay tanto empeño en afirmarlo, incluso insultando, desprecian y difamando, como ocurre con Pedro Dimond, o atacan al Padre Feeney (fuente próxima del Hno. Dimond) y su defensa del dogma de “Fuera de la iglesia no hay salvación”?: La razón es muy clara: sin el bautismo de Deseo el Vaticano II y su apostasía no sería posible.

Lo curioso es que muchos de los que defienden tal “bautismo” se consideran católicos y contrarios al vaticano II, sin darse cuenta que están defendiendo el núcleo duro de tal apostasía, la herejía que dice que fuera de la iglesia SI hay salvación.

Y no solo eso: La revolución protestante se infiltro en la Iglesia católica a través de la apostasía modernista. Y tal infiltración “floreció” finalmente en esa flor envenenada del Vaticano II que dio

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